InicioAudienciaLos medios siguen marcando la agenda pública, aunque ya no controlan por...

Los medios siguen marcando la agenda pública, aunque ya no controlan por sí solos qué temas ganan visibilidad

Un metaanálisis publicado en Frontiers in Political Science concluye que la relación entre los temas que priorizan los medios y los que adquieren relevancia pública sigue siendo fuerte, aunque plataformas, algoritmos y sistemas de recomendación intervienen cada vez más en la distribución de la atención.

La capacidad de los medios para influir en qué asuntos adquieren importancia pública no ha desaparecido con la fragmentación de las audiencias, las redes sociales o los sistemas de recomendación. La relación entre los temas que reciben mayor atención en los medios y aquellos que terminan ocupando un lugar destacado entre ciudadanos, instituciones o usuarios de plataformas sigue siendo elevada.

Esa es la principal conclusión de un metaanálisis publicado en Frontiers in Political Science por Shahedur Rahman, investigador de la Universidad de Colorado Boulder. El trabajo revisa décadas de investigaciones sobre agenda-setting, la teoría que analiza la relación entre la relevancia que los medios conceden a determinados asuntos y la importancia que posteriormente adquieren en la agenda pública.

El resultado principal muestra una asociación fuerte entre la relevancia que los medios conceden a determinados asuntos y la importancia que estos alcanzan en la esfera pública. El modelo principal obtiene una correlación agregada de 0,56, con un intervalo de confianza de entre 0,44 y 0,66.

El análisis partió de un repositorio de 973 trabajos. Tras el proceso de selección, 30 estudios fueron incluidos en la muestra analítica, 20 ofrecían datos suficientes para la síntesis estadística ponderada y 19 pudieron incorporarse al modelo principal. Las investigaciones utilizadas abarcan contextos tan distintos como periódicos, televisión, medios digitales, Twitter, búsquedas en Google, WeChat o Weibo.

El resultado no significa, sin embargo, que los medios determinen directamente las opiniones de los ciudadanos. La teoría de la agenda distingue entre influir sobre qué temas reciben atención y conseguir que las personas adopten una determinada posición sobre ellos. El propio estudio advierte además de que gran parte de las investigaciones analizadas identifican correspondencias y asociaciones, pero no permiten demostrar relaciones causales directas.

La agenda ya no se construye únicamente en las redacciones

Durante buena parte del siglo XX, la selección de los temas relevantes dependía en gran medida de decisiones editoriales: qué noticias se publicaban, qué espacio ocupaban, con qué frecuencia aparecían o qué asuntos llegaban a una portada o a un informativo.

Te puede interesar:  Los medios avanzan hacia suscripciones basadas en datos, hábitos y múltiples productos

Ese modelo se ha vuelto mucho más complejo. Las plataformas no actúan únicamente como canales de distribución, sino que clasifican, personalizan, amplifican o reducen la visibilidad de los contenidos. A esa intermediación se añaden buscadores, algoritmos de recomendación, listas de tendencias, métricas de interacción, creadores de contenido y redes de usuarios.

La principal transformación no es, por tanto, la desaparición del poder de los medios, sino la multiplicación de los actores que intervienen en decidir qué asuntos obtienen atención.

El autor propone por ello actualizar la forma tradicional de entender el agenda-setting. En lugar de concebirlo únicamente como una transferencia de relevancia desde “los medios” hacia “el público”, plantea entenderlo como un proceso distribuido en el que intervienen medios, plataformas, algoritmos, instituciones, actores políticos y comunidades de usuarios.

La apertura del sistema informativo puede reducir así la capacidad de una única cabecera, televisión o grupo mediático para concentrar la atención sobre determinados asuntos. Pero esa descentralización no supone necesariamente una distribución homogénea del poder.

Los sistemas de recomendación, la personalización, los contenidos en tendencia o la visibilidad en buscadores pueden volver a concentrar la atención en determinados temas. En otras palabras, parte del poder que antes estaba principalmente en manos de editores y medios puede desplazarse hacia las infraestructuras que organizan la distribución digital.

La relación entre agenda mediática y pública es menor en los estudios más recientes

Uno de los resultados más interesantes del metaanálisis aparece al comparar investigaciones anteriores y posteriores a 2021.

En los estudios publicados antes de ese año, la correlación entre la relevancia de los temas en los sistemas mediáticos y su importancia pública alcanza 0,58. En los trabajos publicados desde 2021, desciende hasta 0,43.

El descenso apunta a una posible fragmentación de la agenda común en el ecosistema de plataformas, pero los datos no permiten afirmar que se haya producido un cambio estadísticamente significativo.

Te puede interesar:  Cuando crecer ya no consiste solo en sumar suscriptores

La diferencia tampoco puede atribuirse directamente a la inteligencia artificial. El estudio utiliza 2021 únicamente como una aproximación temporal a una etapa caracterizada por una mayor dependencia de las plataformas, la expansión de los sistemas algorítmicos de recomendación, una mayor automatización y, posteriormente, la extensión de la inteligencia artificial generativa.

El propio autor señala que la menor correspondencia encontrada en los estudios recientes podría tener otras explicaciones, como la fragmentación de la atención, la personalización de los contenidos, diferencias entre las investigaciones incluidas o cambios en las formas de medir el fenómeno.

Aun así, el trabajo considera relevante analizar cómo cambia la formación de la agenda cuando una parte creciente de las personas accede a la actualidad mediante feeds personalizados, sistemas de recomendación, resúmenes automatizados o entornos en los que intervienen conjuntamente humanos y máquinas.

La visibilidad se convierte en una cuestión estratégica para los medios

La transformación tiene una consecuencia directa para las organizaciones periodísticas. En un ecosistema en el que plataformas y algoritmos participan en la selección de aquello que llega a las audiencias, publicar una información deja de garantizar por sí mismo su capacidad para incorporarse a la conversación pública.

El trabajo sostiene que las decisiones de las plataformas sobre qué contenidos recomendar, reducir de posición, etiquetar, monetizar o amplificar también terminan influyendo sobre qué asuntos consiguen visibilidad.

El poder editorial sigue siendo relevante, pero una parte creciente de la batalla por la atención se libra después de que la noticia haya sido publicada.

Este cambio obliga a ampliar la concepción tradicional de la intermediación informativa. Los medios continúan seleccionando, jerarquizando y contextualizando noticias, pero esa primera selección convive ahora con posteriores capas de intermediación tecnológica capaces de modificar significativamente el alcance de cada contenido.

Artículos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

LO MÁS LEÍDO