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Las redes, los influencers y la IA amplían qué se considera noticia, pero no desplazan al periodismo tradicional

Un nuevo estudio del Reuters Institute en seis países, entre ellos España, concluye que las audiencias están ampliando su idea de qué puede considerarse noticia para incluir redes sociales, pódcast, creadores e incluso interfaces de IA, aunque la mayoría sigue asociando el periodismo con información verificada, medios profesionales y asuntos de relevancia pública.

La transformación de los hábitos informativos no está borrando la idea tradicional de qué es una noticia. Aunque las redes sociales, los creadores, los pódcast o los vídeos breves han ensanchado sus límites, la mayoría del público continúa asociando las noticias con información verificable, periodistas y expertos, medios especializados y asuntos de relevancia pública.

Esta es una de las principales conclusiones de Changing Definitions of News in a Digital Environment, un informe publicado en septiembre por el Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford. El trabajo analiza cómo se define actualmente una noticia en Argentina, Japón, Noruega, España, Reino Unido y Estados Unidos mediante investigación cualitativa y una encuesta de YouGov realizada a más de 12.000 personas.

El estudio distingue dos grandes concepciones. El 49% mantiene lo que los investigadores denominan una definición de «núcleo tradicional»: política, economía o conflictos tratados por periodistas y expertos, fundamentalmente en medios informativos y mediante formatos como el texto o el vídeo de larga duración. Otro 26% conserva todos esos elementos, pero incorpora además actores, temas y formatos menos convencionales, desde creadores e influencers hasta redes sociales, pódcast, vídeos cortos, gaming o moda.

El cambio detectado no consiste tanto en sustituir la definición tradicional de noticia como en añadir nuevas capas alrededor de ella. Solo un 4% presenta una definición predominantemente basada en esos elementos nuevos, mientras que un 21% no encaja claramente en ninguno de los modelos establecidos por los investigadores.

La verificación permanece, además, como uno de los principales puntos de consenso. El 65% de los encuestados considera esencial que una noticia se base en información precisa y verificable, frente a solo un 10% que considera esenciales los puntos de vista personales. Un 18% llega a señalar que la presencia de opiniones puede impedir que una información sea considerada noticia.

También permanece una clara jerarquía entre las fuentes. En el conjunto de los seis países, el 88% considera que la información procedente de informativos de televisión o radio puede ser noticia, el 87% piensa lo mismo de los sitios web informativos y el 85% de los periódicos. Los porcentajes descienden al 35% para las redes sociales, al 33% para los pódcast y al 26% para las interfaces de inteligencia artificial.

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Los resultados sugieren, por tanto, que utilizar una plataforma para informarse y considerarla en sí misma una fuente periodística son cuestiones diferentes. La investigación cualitativa detecta precisamente que las redes sociales funcionan con frecuencia como puerta de entrada a una historia que posteriormente se comprueba o amplía en medios establecidos.

Los jóvenes amplían la definición, pero mantienen su núcleo

Las diferencias generacionales aparecen sobre todo en los límites de lo que puede incorporarse a la categoría de noticia. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, un 53% considera que la información encontrada en redes sociales puede ser noticia, frente al 23% entre los mayores de 55 años. También hay diferencias en los pódcast —40% frente a 27%— y en las interfaces de IA —30% frente a 22%—.

Sin embargo, prácticamente no existen diferencias generacionales cuando se observa la permanencia del núcleo tradicional. Entre el 74% y el 76% de todos los grupos de edad conserva esos atributos fundamentales. Lo que cambia es la proporción que añade otros elementos: la definición ampliada alcanza el 37% entre los menores de 25 años y cae hasta el 20% entre los mayores de 55.

Los jóvenes no parecen estar dejando de considerar noticias a los contenidos periodísticos convencionales; están aceptando además más lugares, actores y formatos capaces de producirlas.

La misma relación aparece entre quienes utilizan fundamentalmente plataformas para informarse. El 38% de estos usuarios tiene una definición ampliada de noticia, frente al 25% entre quienes dependen principalmente de televisión, radio, prensa o sitios y aplicaciones de medios. El informe advierte, no obstante, de que estos datos son transversales y no permiten establecer si el uso de plataformas provoca esos cambios o si las personas con definiciones más amplias son precisamente quienes eligen esas plataformas.

En España, el 74% conserva los atributos tradicionales

España se sitúa cerca del promedio de los seis mercados analizados. El 46% de los encuestados españoles presenta una definición exclusivamente centrada en el núcleo tradicional y otro 28% una definición ampliada que sigue incorporando ese núcleo. En conjunto, el 74% conserva los atributos fundamentales de la concepción convencional de noticia.

El país muestra, al mismo tiempo, una apertura relativamente mayor hacia algunas fuentes digitales. El 37% de los españoles considera que la información de redes sociales puede ser noticia y el mismo porcentaje acepta los pódcast, mientras que un 27% incluye los chatbots de IA. Las cifras continúan claramente por debajo de televisión, radio, prensa y webs informativas, todas ellas por encima del 80%.

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Esa evolución también es percibida por los propios ciudadanos: el 51% de los españoles afirma que su concepto de lo que cuenta como noticia ha cambiado durante los últimos cinco años. Solo Argentina, con un 59%, registra un porcentaje superior entre los seis países estudiados.

Ser noticia no garantiza que alguien quiera consumirla

Uno de los resultados más relevantes para los medios aparece cuando el informe diferencia entre reconocer algo como noticia y querer consumirlo. Los contenidos situados en el centro de la definición periodística pueden ser considerados importantes y legítimos y, al mismo tiempo, resultar repetitivos, negativos o emocionalmente exigentes. En cambio, formatos explicativos, conversacionales o producidos por creadores pueden generar mayor interés pese a encontrarse en los límites de lo que parte del público considera estrictamente una noticia.

El Reuters Institute detecta asimismo una asociación entre la identidad informativa de las marcas y la confianza: los medios cuyos usuarios consideran que la mayor parte de su producción es realmente noticia tienden a registrar más confianza, mientras que aquellos más orientados hacia contenidos situados en la definición ampliada muestran niveles inferiores.

El reto que plantea el estudio no es elegir entre periodismo tradicional y nuevos formatos, sino combinar la capacidad de atraer audiencias con señales visibles de rigor, procedencia y responsabilidad editorial. Entre las recomendaciones del informe figuran identificar claramente las fuentes y los autores, explicar la incertidumbre y diferenciar información, análisis y opinión. También plantea utilizar vídeos breves, pódcast, creadores o formatos conversacionales como vías de entrada hacia contenidos con mayor contexto y evidencia.

La conclusión de los investigadores es que la definición de noticia está siendo ampliada, no reemplazada. En un entorno donde medios, plataformas, periodistas, expertos y creadores aparecen mezclados en los mismos espacios digitales, las audiencias tienen que evaluar más activamente las señales que les permiten reconocer qué consideran periodismo y qué no.

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