Buscar las noticias, seleccionar cuáles merecen publicarse, escribir el guion, generar al presentador, producir el vídeo y distribuirlo. El Primer Feca, un nuevo proyecto argentino impulsado por el tecnólogo Santiago Siri, ha llevado la inteligencia artificial hasta prácticamente todas las fases de funcionamiento de un medio informativo.
Lanzado a comienzos de septiembre, el proyecto publica cada mañana vídeos verticales de unos 30 segundos presentados por periodistas virtuales especializados en áreas como economía, política, tecnología, deportes o información internacional. Detrás de ellos operan agentes de inteligencia artificial que rastrean fuentes, seleccionan historias, producen los textos y generan las piezas audiovisuales. AFP describe el funcionamiento como automatizado salvo intervenciones puntuales de Siri.
La novedad relevante para los medios no está tanto en los avatares como en el intento de automatizar la cadena editorial completa.
El Primer Feca dispone de una redacción ficticia formada por personajes con nombre, apariencia y especialización propios. Clara Ferrer ejerce como conductora principal, mientras otros perfiles se ocupan de economía, tecnología, deportes, espectáculos o meteorología. La web identifica expresamente a estos autores como periodistas sintéticos o “firma IA”.
El proyecto ha ido incluso más allá de la producción de noticias a partir de fuentes disponibles en internet. Según explicó Siri a AFP, uno de los agentes contactó mediante WhatsApp con un diputado argentino, formuló preguntas y posteriormente utilizó las respuestas para generar una entrevista audiovisual representada mediante avatares.
Una redacción sintética que puede auditarse
Siri ha publicado también en GitHub parte de la arquitectura editorial del proyecto. El repositorio incluye reglas editoriales, fichas de los personajes, plantillas de prompts, ejemplos y procesos de control de calidad. El flujo descrito contempla investigación, selección de noticias, comprobación para evitar duplicidades, redacción del guion, generación del vídeo, posproducción, control y publicación.
Esto introduce un matiz importante en la definición de un medio “100 % generado por IA”. La ejecución puede estar altamente automatizada, pero los criterios, instrucciones y límites con los que trabajan los agentes han sido previamente diseñados por personas. El propio proyecto afirma entre sus principios que deben separarse hechos, interpretación, opinión e incertidumbre y que se deben utilizar fuentes primarias cuando estén disponibles.
La iniciativa ha atraído una atención considerable. Siri asegura que El Primer Feca alcanzó 2,5 millones de visualizaciones en distintas redes sociales durante sus primeros diez días, una repercusión que, según reconoce, superó sus expectativas para lo que inicialmente concebía como un experimento de fin de semana.
El problema del valor que producen otros medios
La aparición de El Primer Feca también ha reabierto en Argentina una cuestión que afecta directamente a los publishers: de dónde procede la información que permite funcionar a una redacción automatizada y quién captura posteriormente su valor.
El Sindicato de Prensa de Buenos Aires ha planteado tanto el posible impacto sobre el empleo como el hecho de que estos sistemas se alimenten de información originalmente obtenida y producida por periodistas. La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), por su parte, ha reclamado nuevas reglas que reconozcan económicamente el esfuerzo necesario para generar información verificable y eviten una apropiación sistemática de esos contenidos.
El experimento reproduce así, a escala de un medio completo, el conflicto que ya existe entre los publishers y los grandes sistemas de inteligencia artificial. El coste de recopilar información original, mantener fuentes, investigar y verificar sigue recayendo principalmente sobre organizaciones periodísticas humanas, mientras que la IA puede reducir drásticamente el coste de transformar esa materia prima en nuevos productos informativos.
El Primer Feca intenta responder parcialmente a esa crítica incorporando fuentes en sus publicaciones y haciendo públicos sus criterios editoriales. Sin embargo, su aparición desplaza el debate hacia una cuestión más profunda que la simple capacidad de una IA para escribir noticias.
Si buscar información disponible, resumirla, producir un vídeo y distribuirlo puede automatizarse, el valor diferencial de una redacción empieza a concentrarse en las tareas que preceden a ese proceso: obtener información que todavía no existe públicamente, verificarla, cultivar fuentes, investigar, interpretar contextos complejos y asumir responsabilidad por lo publicado.
La pregunta que plantea El Primer Feca para los medios no es ya si la IA puede producir contenido informativo, sino qué parte del periodismo conserva valor cuando producir ese contenido se vuelve casi automático.



