La cobertura informativa de la dana que el 29 de octubre de 2024 arrasó buena parte de la provincia de Valencia desempeñó un papel esencial como servicio público, ayudando a la ciudadanía a comprender el riesgo y a mantener la calma durante la emergencia. Así lo concluye un estudio de la catedrática de Periodismo de la Universitat de València, Carolina Moreno-Castro, publicado en la revista Estudios sobre el Mensaje Periodístico.
El trabajo forma parte de los proyectos europeos Coalesce e Iberifier Plus, con dotaciones de 3,1 y 1,2 millones de euros respectivamente, centrados en el estudio de la comunicación en contextos de riesgo, emergencias y desinformación. Moreno-Castro, también investigadora del grupo Scienceflows, destaca que «la prensa cumplió un rol clave de servicio público y apoyó la resiliencia ciudadana». Sin embargo, advierte que «las limitaciones institucionales y la dependencia de fuentes externas muestran que la comunicación mediática es necesaria pero no suficiente para prevenir daños en emergencias naturales».
El análisis revela que los medios centraron sus titulares en términos como “dana”, “inundaciones” y “alerta roja”, poniendo el foco en la gravedad del fenómeno y sus consecuencias humanas y materiales. Desde primeras horas del día, los periodistas ofrecieron información científica verificada e incorporaron contenidos ciudadanos —como vídeos de rescates— que facilitaron la comprensión del desastre. Todos los medios coincidieron en un mensaje de alerta unificado y libre de sesgos ideológicos, lo que, según la autora, demuestra la capacidad del periodismo para actuar con neutralidad y utilidad pública en situaciones de riesgo extremo.
La investigación también subraya la lentitud del sistema oficial de alertas: el aviso de la Generalitat Valenciana no llegó a los teléfonos móviles hasta las 20:11, cuando muchas zonas ya estaban inundadas y se habían producido víctimas. En cambio, los medios habían advertido del riesgo meteorológico con al menos 72 horas de antelación y ofrecieron cobertura continua desde la mañana del 29 de octubre. «La previsión inicial, enviada el 25 de octubre por la jefa de meteorología de À Punt, se cumplió con exactitud», señala el estudio.
El trabajo analizó cientos de noticias publicadas ese día y recogidas en las bases de datos Factiva, NEXIS y MyNews, en las que se citaba como principales fuentes a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y a la Generalitat Valenciana. Según el análisis, los medios locales mostraron una mayor sensibilidad y proximidad informativa, mientras que algunos medios generalistas priorizaron el impacto visual y emocional.
Moreno-Castro concluye que los medios «actúan como amplificadores clave de las alertas, llegando a asumir funciones operativas cuando los sistemas oficiales están saturados». Destaca que la especialización periodística y la coordinación con las autoridades son esenciales para ofrecer información precisa y comprensible. El estudio propone reforzar los protocolos de comunicación y fomentar un periodismo que combine rigor, empatía y servicio público. «Informar bien durante una dana no es solo cuestión de rapidez, sino de responsabilidad: una información clara y contrastada puede salvar vidas», afirma la autora.



