El reto de mejorar la calidad de los medios digitales para que los lectores estén dispuestos a pagar no debe limitarse solo a los contenidos, sino que es el momento en que los medios digitales den también un paso adelante y repiensen los diseños de sus webs en términos periodísticos y no tratarlos como si fueran un ecommerce o un producto más. 

Aunque es verdad que los periódicos impresos han necesitado muchos años mejorando década tras década hasta alcanzar un producto eficiente desde un punto de vista periodístico y que los digitales apenas tienen poco más de dos décadas de vida en el mejor de los casos, es necesario en opinión de los expertos que el diseño de medios digitales salga de la zona de ingeniería y la recuperen diseñadores con experiencia en periodismo y que los periodistas formen parte también de los equipos de diseño.

Así lo indica, por ejemplo, en un reportaje en la revista Folio el periodista especializado en medios de comunicación Steve Smith, quien apunta que el diseño web es una de las muchas degradaciones que han sufrido las revistas durante la revolución digital: “Las plataformas digitales están diseñadas por ingenieros para ingenieros. El navegador web muestra poco respeto por cualquier flujo y secuencia estandarizada, inmersión, tipografía, espacio en blanco, la esencia misma de la experiencia de la revista”.

Estos entornos digitales en los medios, indica, “han sido contaminados por el desorden publicitario, fuentes continuas de noticias con fecha y hora, los textos sin fin y otras características de la interfaz que constituyen el “diseño”. Sin embargo, agrega Smith, viendo cómo han evolucionado algunos medios como The AtlanticNational GeographicNew York Magazine “hemos visto que es posible traducir los viejos valores impresos al mundo digital y desarrollar procesos internos para resolver el enigma digital del UX (User Experience).

Dejar de llamar usuarios a los lectores e incorporar a periodistas

En el caso de una de las tres revistas analizadas por Smith, The Atlantic, el periodista apunta que “el equipo de diseño de Atlantic se está entrenando para romper el hábito de décadas de referirse a las audiencias digitales como “usuarios”. “Es una cosa pequeña, pero nos referimos a ellos ahora como ‘personas’ que interactúan con nuestro producto”, dice Emily Goligoski, directora senior de investigación de audiencia”.

Para Smith, en realidad, dejar de llamar usuarios a los lectores “no es algo tan pequeño, ya que refleja una estrategia que pone por encima lo humano para construir la UX en The Atlantic”. Las pruebas para realizar el prototipo se realizan ahora entre los equipos de diseño, producto e investigación en todas las etapas de un diseño.

De esta manera, con equipos de periodistas trabajando en los diseños e incluso en las encuestas a lectores sobre cómo ven el desarrollo, el producto final mejora mucho y supera en general al que se realiza siguiendo un flujo que parte de la propuesta de diseño por parte de los diseñadores, envío de pruebas a dirección, cambios y mejoras, nuevas revisiones, etc. Si desde el primer momento hay periodistas en el equipo de desarrollo, el producto final es mucho más periodístico.

The Atlantic vio el valor de estas primeras pruebas de prototipo durante un rediseño reciente del sitio. “Teníamos el presentimiento de que había desafíos fundamentales con la navegación”, dice Jim Quindlen, director sénior de diseño de productos, y agrega que aunque muchas de las etiquetas que la web estaba usando para categorizar y distinguir secciones de contenido “eran claras para nosotros, los usuarios no veían la diferencia”.

Esta lección llegó a través de ejercicios básicos de clasificación de tarjetas con grupos de prueba. “Vimos categorías separadas que nuestros lectores agruparon en una categoría”, dice. “Pensamos que querían ver más opciones, pero eso creó mucha ambigüedad”.

El enfoque centrado en la persona de The Atlantic no solo se aplica a las pruebas, sino también a la experiencia de la marca. Al rediseñar la aplicación, por ejemplo, los equipos de diseño, investigación, editorial y ciencia de datos formaron un grupo interdisciplinar que se reunió durante varios horas al día. El equipo también realizó entrevistas con beta testers para probar, aprender e iterar.

La intención era poner la huella humana de The Atlantic en una experiencia móvil que de otro modo se habría estandarizado. Pretenden que la revista no se trate como si fuera un alimento, dice Goligoski.

El principio del enfoque humano de la marca no es solo escuchar comentarios, sino interactuar con ellos. “La intención es llevar a las personas a algo que quizás no sepan que quieren”, dice Quindlen. “Nuestro trabajo no es solo preguntarle a la gente lo que quiere, sino hacer preguntas para provocar una necesidad que tal vez no hayan previsto. Queremos proporcionar una experiencia de usuario sin fricción, pero también representar experiencias nuevas y encantadoras que no podrían predecir “.

 

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