La inteligencia artificial puede convertirse en una amenaza existencial para el periodismo si las empresas tecnológicas continúan utilizando contenidos informativos sin autorización ni compensación económica. Así lo ha defendido A.G. Sulzberger, presidente y editor de The New York Times, durante la conferencia inaugural del Congreso Mundial de Medios de Comunicación de WAN-IFRA, que se está celebrando en Marsella, donde ha acusado a las grandes compañías de IA de llevar a cabo una “apropiación descarada de propiedad intelectual” a una escala sin precedentes.
Sulzberger ha sostenido que las plataformas de inteligencia artificial se están convirtiendo en actores centrales del ecosistema informativo global sin asumir la responsabilidad que conlleva ese papel. Según ha afirmado, muchas de estas compañías utilizan contenidos periodísticos para entrenar sus modelos y alimentar sus productos sin solicitar permiso ni retribuir a quienes los producen.
“El pecado original que impulsa sus productos de IA es una apropiación descarada de propiedad intelectual que se ha producido a una escala sin precedentes”, ha señalado. A su juicio, las empresas tecnológicas, pese a encontrarse entre las organizaciones más poderosas y ricas de la historia, no están garantizando el acceso del público a información fiable ni contribuyendo a la sostenibilidad de quienes la generan.
El responsable de The New York Times ha rechazado que sus críticas representen una oposición a la inteligencia artificial. Por el contrario, ha defendido que el periódico lleva años incorporando nuevas tecnologías para reforzar su misión periodística y que actualmente emplea herramientas de IA de forma responsable en tareas relacionadas con la producción, edición, distribución y monetización de contenidos.
“Mantener una tecnología poderosa a distancia es una receta para el fracaso”, ha afirmado. Sin embargo, ha advertido de que el problema no es la tecnología en sí misma, sino las decisiones empresariales que están adoptando algunas compañías del sector. En su opinión, esas decisiones vulneran derechos de propiedad intelectual, ponen en riesgo la viabilidad económica de los creadores y pueden causar daños innecesarios.
Uno de los argumentos centrales de su intervención ha sido el valor que tiene el periodismo original para el desarrollo de los modelos de inteligencia artificial. Sulzberger ha recordado que diversos estudios y documentos internos de compañías tecnológicas han reconocido la importancia de los datos de calidad para mejorar el rendimiento de los modelos lingüísticos. Según ha explicado, el contenido periodístico elaborado por medios profesionales figura entre las fuentes más valiosas para ese entrenamiento.
El editor ha citado además el caso de The New York Times, que presentó una demanda contra OpenAI y Microsoft por el uso de sus contenidos protegidos por derechos de autor. Según ha explicado, el litigio ya supera los dos años y medio de duración y ha supuesto más de 20 millones de dólares en costes legales para el periódico. A su juicio, esa situación demuestra que la mayoría de los medios carecen de recursos suficientes para defender judicialmente sus derechos frente a grandes corporaciones tecnológicas.
Sulzberger también ha alertado sobre el impacto que la inteligencia artificial puede tener en el tráfico de los medios de comunicación. Ha señalado que los nuevos sistemas de búsqueda y respuesta directa reducen la necesidad de que los usuarios accedan a las páginas originales donde se publica la información. Según los datos citados durante su intervención, los modelos de IA generan volúmenes de tráfico hacia los medios muy inferiores a los que tradicionalmente aportaban los motores de búsqueda.
Esta evolución, ha indicado, se suma a dos décadas de profundas transformaciones en el sector. Ha recordado que Estados Unidos ha perdido más de 3.000 periódicos en los últimos veinte años y ha advertido de que la actual ola tecnológica podría resultar aún más perjudicial para la industria informativa.
Ante esta situación, Sulzberger ha pedido a los medios que defiendan activamente sus derechos de propiedad intelectual, negocien con cautela los acuerdos de licencia con empresas de IA y presionen a los legisladores para reforzar la protección jurídica de los contenidos periodísticos. También ha reclamado una mayor cooperación entre medios de comunicación y otras industrias creativas para hacer frente al poder económico y político de las grandes tecnológicas.
Junto a estas medidas, ha animado a los editores a utilizar la inteligencia artificial de forma estratégica, fortalecer la relación directa con sus audiencias y apostar por el periodismo original como principal elemento diferenciador. “Necesitarán un periodismo tan distintivo que tenga su propia gravedad”, ha afirmado.
Sulzberger ha concluido con un llamamiento al sector para que participe de forma más activa en el debate público sobre la inteligencia artificial y el futuro de la información. Según ha señalado, los medios no pueden permanecer pasivos mientras sus contenidos son utilizados para desarrollar productos que compiten directamente con ellos y reducen su capacidad para obtener los ingresos necesarios para seguir informando.



















