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El Laboratorio de Periodismo presenta en la Cumbre Global sobre Desinformación nueve claves operativas para recuperar la credibilidad de los medios

Lluís Cucarella, director editorial del Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena y CEO de la consultora para medios Next Idea Media, presentó en la VI Cumbre Global sobre Desinformación 2026 nueve claves operativas para recuperar la credibilidad de los medios mediante transparencia editorial, correcciones visibles, escucha activa, uso responsable de la IA y métricas de confianza. Cucarella participó como uno de los speakers internacionales invitados en un encuentro que reunió a más de 1.500 inscritos de 70 países, con 12 sesiones y más de 35 ponentes.

Lluís Cucarella, director editorial del Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena y CEO de la consultora Next Idea Media, presentó en la VI Cumbre Global sobre Desinformación 2026 nueve claves operativas para que los medios puedan recuperar la credibilidad y reconectar con sus audiencias mediante procedimientos concretos, visibles y medibles.

Cucarella, que participó como uno de los speakers internacionales invitados al encuentro, centró su intervención en la necesidad de convertir la confianza en un sistema de trabajo editorial, con métodos verificables, correcciones públicas, transparencia sobre los criterios de cobertura, escucha activa, políticas claras sobre inteligencia artificial y métricas que permitan comprobar si la relación con los lectores mejora realmente.

La intervención, titulada Reconectar con las audiencias: claves operativas para recuperar la credibilidad de los medios, se presentó el 27 de mayo durante la primera jornada de la Cumbre, en una sesión dedicada a los desafíos actuales de la desinformación, el impacto de la inteligencia artificial, la verificación digital, la credibilidad de los medios y la reconstrucción de señales de confianza en los ecosistemas informativos.

La propuesta defendida por Cucarella planteó que la pérdida de confianza no puede abordarse solo con declaraciones institucionales ni con apelaciones genéricas al valor del periodismo, sino mediante prácticas editoriales reconocibles por la audiencia y sostenidas en el tiempo.

Cucarella partió de una premisa central: los medios conocen desde hace tiempo buena parte de las causas que han deteriorado la confianza pública, pero no siempre han convertido ese diagnóstico en procedimientos internos, productos editoriales reconocibles y compromisos evaluables ante la audiencia. El documento, como punto de partida, identifica causas endógenas, vinculadas al funcionamiento de los propios medios, y causas exógenas, relacionadas con cambios tecnológicos, sociales y culturales que han alterado la forma en que circula la información, para posteriormente presentar las claves operativas.

Las 9 claves operativas

La primera clave operativa del informe consiste en hacer visible el método. La presentación defendió que la confianza exige trazabilidad y que la audiencia necesita saber quién firma una información, qué normas sigue el medio y cómo se ha construido cada pieza relevante. La propuesta no limita la transparencia a una página corporativa, sino que la traslada al interior de las noticias importantes mediante explicaciones claras sobre las fuentes utilizadas, los criterios editoriales aplicados, los límites de la información disponible y las decisiones tomadas durante el proceso de reportería. La pregunta operativa planteada para cada contenido relevante es triple: por qué se hace esa historia, cómo se ha hecho y qué no se sabe todavía.

La segunda línea de actuación aborda las correcciones. El informe sostiene que la credibilidad no depende de no equivocarse nunca, sino de demostrar que existe un sistema fiable, rápido y visible para corregir errores. Las correcciones, según la propuesta, deben contar con una política pública que explique qué se corrige, cómo se corrige, quién puede advertir de un error y en qué plazo actúa el medio. El documento recomienda distinguir de forma clara entre corrección, aclaración y rectificación, para que la audiencia entienda la gravedad y el alcance de cada caso. La página de correcciones deja de plantearse como un trámite legal o marginal y pasa a concebirse como parte del producto editorial y de la rendición de cuentas del medio.

La tercera clave se centra en escuchar antes de cubrir. El informe advierte de que la confianza no se recompone solo comunicando mejor, sino incorporando mecanismos de escucha antes de decidir qué temas se cubren y cómo se cubren. Esa escucha, según la propuesta, debe incluir no solo a lectores fieles, sino también a usuarios que desconfían del medio, antiguos lectores, críticos y comunidades poco representadas. Las conversaciones con la audiencia deben realizarse sin actitud defensiva, con el objetivo de entender qué se percibe como sesgo, distancia, falta de utilidad o ausencia de determinados temas. El documento insiste en que no basta con medir clics, sino que hay que detectar patrones de desconfianza, dudas recurrentes y áreas informativas que la audiencia considera mal tratadas o invisibles.

La cuarta medida propuesta es explicar por qué se cubren unas cosas y otras no. El informe subraya que la desconfianza no nace siempre de lo publicado, sino también de las sospechas sobre las ausencias. La audiencia observa tanto la cobertura como los silencios, y si el medio no explica sus criterios, el vacío se llena con interpretaciones de agenda. En temas sensibles o polarizados, la presentación recomienda añadir notas breves de criterio editorial que expliquen por qué se cubre una historia, con qué enfoque, qué límites tiene el reporteo y qué canales existen para que la audiencia aporte información o señale carencias.

La quinta clave operativa propone desambiguar géneros y humanizar la autoría. El documento recomienda etiquetar siempre el tipo de pieza (noticia, análisis, opinión, entrevista, contenido patrocinado o explicación de servicio) y evitar formatos ambiguos en los que el lector no sepa si está ante información, interpretación, recomendación u opinión. También plantea reforzar las páginas de autor con trayectoria profesional, especialización, temas de cobertura, contacto y normas de independencia, además de enriquecer las firmas en piezas relevantes para explicar por qué un periodista cubre un tema determinado y con qué experiencia lo hace. La autoría se vincula así a la responsabilidad editorial y a la posibilidad de que el lector sepa a quién dirigirse para enviar dudas, matices o correcciones.

La sexta línea de actuación aborda la transparencia sobre propiedad y financiación. El informe plantea que los medios deben publicar una página clara sobre quién posee el medio, quién lo financia y qué peso tienen sus principales fuentes de ingresos. También recomienda explicar en lenguaje sencillo cómo se separan las decisiones editoriales de la publicidad, los patrocinios, los acuerdos comerciales y la propiedad. La propuesta incluye detallar qué ingresos pueden generar dudas de independencia (publicidad institucional, grandes anunciantes, contenidos de marca, subvenciones o acuerdos estratégicos) y publicar una memoria anual de ingresos y dependencia económica con porcentajes comprensibles, sin limitarse a información societaria formal.

La séptima medida sitúa la inteligencia artificial como una prueba de madurez editorial. La presentación defendió que los medios deben publicar políticas claras sobre el uso de IA, indicando para qué puede emplearse, para qué no, quién supervisa los procesos y qué decisiones quedan siempre en manos humanas. El informe recomienda incorporar avisos breves dentro de las piezas cuando la inteligencia artificial haya intervenido en búsquedas, análisis, traducción, resumen, visualización o producción, pero evitando explicaciones técnicas innecesarias. La transparencia debe ser comprensible, útil y proporcionada al impacto real de la IA en cada contenido. El documento propone además una lógica de detalle bajo demanda: una nota breve dentro de la pieza y un enlace a una explicación más amplia para quien quiera conocer el proceso completo.

La octava clave operativa plantea reducir la dependencia de plataformas. El informe recomienda que los medios disminuyan su subordinación a buscadores, redes sociales y agregadores como vía principal de relación con la audiencia, y que refuercen canales propios como newsletters, membresías, eventos, aplicaciones, alertas editoriales y comunidades de lectores. La confianza se entiende aquí también como un activo de negocio: que el usuario vuelva directamente al medio, responda, participe, recomiende, se registre, se suscriba o mantenga una relación menos condicionada por algoritmos externos. Las métricas asociadas a esta línea incluyen visitas directas, recurrencia, aperturas de newsletters, participación, conversión a socios y retención.

Plan operativo con indicadores medibles

La novena clave propone desarrollar un plan operativo con indicadores medibles. El informe estructura esta fase en cinco pasos: diagnóstico, planificación, señales visibles, integración editorial y evaluación.

El diagnóstico comienza con una auditoría editorial y una encuesta de confianza a la audiencia. La auditoría revisa titulares, portadas, correcciones, fuentes, páginas de autor, transparencia sobre propiedad y financiación, y uso de inteligencia artificial. La encuesta pregunta directamente a lectores, antiguos lectores y usuarios con baja confianza si creen lo que dice el medio, por qué confían o desconfían y qué tendría que cambiar para que la organización les resultara más fiable.

Como segundo paso, la planificación convierte ese diagnóstico en prioridades concretas. El informe recomienda que la dirección seleccione pocas acciones, con responsable asignado, plazo, recursos y meta medible. Entre las prioridades posibles aparecen mejorar el sistema de correcciones, publicar una página de transparencia, reforzar las firmas, explicar criterios editoriales o abrir canales de escucha. Los indicadores propuestos incluyen el número de iniciativas priorizadas, el porcentaje de acciones con responsable y plazo cerrado, los recursos asignados y la publicación de un compromiso público ante la audiencia.

El tercer paso del plan consiste en publicar señales visibles de cambio. El medio debe facilitar al lector el acceso a una página sobre cómo trabaja la redacción, una política pública de correcciones, una página de propiedad y financiación, una política de uso de IA, páginas de autor más completas y un canal claro para comunicar errores, dudas o temas mal cubiertos. La propuesta no se basa en una gran campaña de imagen, sino en señales verificables que la audiencia pueda encontrar y utilizar. Los indicadores incluyen visitas a la página de transparencia, porcentaje de autores con biografía completa, porcentaje de errores relevantes corregidos públicamente y tiempo medio de corrección desde la detección del error hasta la publicación de la rectificación.

El cuarto paso traslada la confianza al interior de las noticias. El informe propone que las piezas sensibles o de alto impacto incorporen módulos breves que expliquen por qué se cubre una historia, cómo se ha trabajado, qué fuentes o documentos la sostienen, qué límites tiene la información y cómo puede la audiencia aportar datos o señalar errores. Esta integración evita que la credibilidad quede concentrada en páginas institucionales que pocos lectores consultan y la convierte en parte de la experiencia cotidiana de lectura. Las métricas recomendadas incluyen el porcentaje de piezas sensibles con explicación metodológica, el porcentaje de informaciones con más de una fuente o voces diversas, las aportaciones recibidas de la audiencia, la reducción de la tasa de rebote y el aumento del tiempo medio de lectura.

El último tramo del plan es la evaluación. El informe recomienda repetir la encuesta inicial al final del ciclo y comparar resultados para comprobar si las medidas han cambiado la percepción y el comportamiento de la audiencia. La evaluación debe medir si los lectores declaran confiar más, si vuelven con más frecuencia, si leen durante más tiempo, si participan más y si están más dispuestos a registrarse, suscribirse o apoyar el proyecto. Los indicadores incluyen el aumento del porcentaje de lectores que declara confiar en el medio, el crecimiento de usuarios recurrentes, la mejora del sentimiento en redes y comentarios, el aumento de registros o suscripciones, el porcentaje de objetivos cumplidos y la publicación periódica de un informe de credibilidad con avances, problemas pendientes y nuevas medidas.

Más de 1.500 inscritos de 70 países en la Cumbre

La VI Cumbre Global sobre Desinformación 2026 reunió a más de 1.500 inscritos de 70 países, con 12 sesiones y más de 35 ponentes de distintos ámbitos del periodismo, la verificación, la investigación académica, la tecnología y las organizaciones internacionales. El encuentro, organizado por la Sociedad Interamericana de Prensa, Proyecto Desconfío y la Fundación para el Periodismo, contó durante sus jornadas con la participación de otros referentes como Chine Labbe (NewsGuard), Mariví Marín (ProBox Venezuela), Mercedes Barbuti (IdentifAI Labs), Javier Rodríguez Árbol (Universidad de Jaén), Daiana Crisan (Science Feedback), Thomas Germain (BBC), Silvia Bacher (Unesco MIL Alliance), María Clara Pestre (AFP), Laura Cercós Tuset (Verificat) y Eva Wackenreuther (ORF defacto), entre otros. La apertura incluyó intervenciones de Carlos Lauría, Renán Estenssoro y Adrián Pino, que abordaron la necesidad de reconstruir señales de confianza en los ecosistemas informativos y de reforzar la colaboración entre medios, verificadores, instituciones y organizaciones especializadas.

 

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