El comportamiento de los usuarios más comprometidos con la información está alterando los fundamentos sobre los que se ha construido el negocio periodístico durante décadas, basado en picos de actualidad y ciclos informativos definidos, y obliga a los medios a repensar su relación con la audiencia en términos de continuidad, comunidad y experiencia extendida, según las conclusiones del informe Digital Media Trends 2026 elaborado por Deloitte.
Aunque el estudio analiza el conjunto del sector media y entretenimiento, los patrones detectados son extrapolables al consumo informativo y apuntan a una transformación relevante: los usuarios más fieles no consumen contenidos de forma puntual, sino que mantienen una relación sostenida con temas, enfoques editoriales y periodistas, pero desplazando parte de esa actividad fuera de las webs de los medios.
El informe identifica que cerca del 80% de los consumidores se considera fan de algún tipo de contenido y que este grupo presenta un comportamiento diferencial: dedica más tiempo al consumo diario, utiliza más plataformas y muestra una mayor disposición al pago. En el ámbito periodístico, esta lógica se traduce en lectores que no solo acceden a una noticia concreta, sino que siguen coberturas completas, autores o líneas editoriales, participan en conversaciones y amplían la información en otros entornos.
Más de la mitad de estos usuarios interactúa con contenidos en múltiples canales, lo que implica que la experiencia informativa ya no se produce en un único espacio, sino en una combinación de web, redes sociales, newsletters, podcasts o comunidades externas.
Esta fragmentación tiene consecuencias directas sobre el control de la relación con la audiencia. El informe señala que una parte significativa de los usuarios descubre contenidos en redes sociales y los consume posteriormente en otros servicios, lo que en el caso del periodismo implica que los medios pierden visibilidad sobre el recorrido completo del lector.
Este desplazamiento convierte en parcial la medición tradicional basada en tráfico directo o páginas vistas y dificulta la personalización, la fidelización y la monetización. Además, introduce un problema adicional: el medio deja de ser el punto central de la experiencia informativa y pasa a ser uno más dentro de un ecosistema más amplio.
El estudio subraya que esta desconexión se acentúa en los periodos de menor intensidad informativa. Cuando no hay grandes coberturas o acontecimientos relevantes, los usuarios no desaparecen, sino que continúan activos en otros espacios donde encuentran análisis, conversación o contenido derivado.
En el caso del periodismo, esto se traduce en lectores que mantienen el interés por determinados temas —política, economía, cultura o deporte— pero lo canalizan a través de redes sociales, creadores independientes o formatos complementarios como podcasts. Esta dinámica obliga a los medios a reiniciar el ciclo de atención con cada nuevo acontecimiento, lo que incrementa los costes de captación y reduce la eficiencia de las estrategias de fidelización.
Frente a este escenario, Deloitte apunta a la creación de entornos más integrados que permitan agrupar contenido, interacción y servicios alrededor de una misma marca. En el ámbito informativo, este planteamiento se traduce en desarrollar espacios que combinen la publicación de noticias con comunidades de lectores, herramientas de participación, contenidos complementarios y productos asociados.
El objetivo es mantener al usuario dentro de un mismo entorno durante más tiempo y reducir la dependencia de plataformas externas. El 40% de los usuarios muestra interés en concentrar en un solo espacio todo el contenido relacionado con sus intereses, lo que sugiere una oportunidad para que los medios refuercen su papel como punto de referencia y no solo como proveedor de piezas informativas aisladas.
No solo noticias, también conversación
Este enfoque implica también un cambio en la concepción del producto periodístico. La noticia deja de ser un elemento autónomo para convertirse en parte de una experiencia más amplia que incluye seguimiento, conversación y profundización. En este modelo, la relación con el lector no se limita al momento de la publicación, sino que se extiende en el tiempo mediante actualizaciones, formatos derivados y espacios de interacción. Algunas iniciativas en el sector ya avanzan en esta dirección mediante newsletters especializadas, comunidades de suscriptores o eventos vinculados a determinadas coberturas, aunque el informe apunta a un desarrollo aún incipiente en comparación con otros segmentos del entretenimiento.
La inteligencia artificial generativa aparece en el análisis como una herramienta que puede facilitar esta transición hacia un consumo continuo. Su capacidad para generar resúmenes, destacar elementos clave o producir contenidos derivados permite prolongar la vida útil de las informaciones y adaptarlas a distintos formatos y momentos de consumo. En el caso del periodismo, esto podría traducirse en resúmenes automatizados de coberturas complejas, recopilaciones temáticas o contenidos personalizados en función de los intereses del lector. Además, la integración de sistemas conversacionales abre la puerta a nuevas formas de acceso a la información, donde el usuario puede interactuar con el contenido y explorar distintos enfoques sin abandonar el entorno del medio.
El informe también señala que una parte relevante de los usuarios está dispuesta a compartir datos de comportamiento a cambio de una experiencia más personalizada, lo que refuerza la importancia de desarrollar entornos propios donde esa información pueda recogerse y utilizarse de forma directa. Para los medios, este punto resulta especialmente relevante en un momento en el que las cookies de terceros pierden eficacia y el acceso a datos de primera mano se convierte en un activo estratégico. La capacidad de conocer mejor al lector permitiría ajustar la oferta informativa, mejorar las recomendaciones y aumentar la probabilidad de suscripción o de consumo recurrente.
Otro de los elementos destacados es la introducción de nuevas métricas para evaluar el valor de la audiencia. Frente a indicadores tradicionales como el número de visitas o el tiempo de lectura, el informe plantea la necesidad de medir la relación a largo plazo con el usuario, teniendo en cuenta su nivel de implicación, su participación en distintos formatos y su permanencia en el ecosistema del medio. Este enfoque, que el estudio denomina valor del fan a lo largo del tiempo, resulta especialmente relevante para el periodismo, donde la sostenibilidad económica depende cada vez más de la capacidad de construir relaciones estables con los lectores.
Los datos recogidos por Deloitte apuntan a que esa relación tiende a mantenerse en el tiempo, incluso cuando varía la intensidad del consumo. En el ámbito informativo, esto sugiere que los lectores más fieles no abandonan el interés por los contenidos, sino que lo canalizan de formas distintas según el momento y el contexto. Para los medios, el reto consiste en acompañar ese recorrido y ofrecer puntos de contacto que mantengan activa la relación más allá de los momentos de mayor actualidad.



