Un estudio desarrollado en el País Vasco con una muestra de 504 profesionales de los medios revela una amplia coincidencia: el 89,88% de los periodistas considera que la inteligencia artificial (IA) incrementará de forma considerable o significativa los riesgos de desinformación.
El trabajo, coordinado por los investigadores Urko Peña-Alonso, Simón Peña-Fernández y Koldobika Meso-Ayerdi, se realizó mediante encuestas en línea y telefónicas con el apoyo de la Asociación Vasca de Periodistas–Colegio Vasco de Periodistas. Su objetivo fue medir cómo perciben los profesionales la influencia de la IA en la fiabilidad de la información y en las rutinas de trabajo en las redacciones.
Los resultados muestran una clara relación entre la experiencia y la percepción del riesgo. Los periodistas con más años de trayectoria son también quienes más desconfían del impacto de la IA en la calidad informativa. La inquietud es transversal por género y tipo de medio, pero los más veteranos tienden a valorar en niveles más altos la amenaza de la desinformación.
En contraste, los profesionales que utilizan de forma habitual herramientas de inteligencia artificial en su trabajo muestran una postura algo más matizada, aunque la mayoría sigue advirtiendo de un impacto negativo.
El análisis estadístico detecta una asociación significativa entre los años de experiencia y la percepción de riesgo, así como entre el uso de la IA y el grado de preocupación. Los autores apuntan que este patrón sugiere que el conocimiento práctico de las herramientas puede amortiguar parcialmente el temor inicial, pero no elimina la percepción de que su despliegue masivo puede alterar el ecosistema informativo.
Los principales riesgos: deepfakes, errores y sesgos
Los periodistas consultados identifican dos grandes focos de preocupación: la dificultad para detectar contenidos falsos y deepfakes y la posibilidad de generar información inexacta o errónea. Estas dos categorías concentran la mayoría de las respuestas y, además, tienden a aparecer asociadas entre sí, lo que indica que los profesionales perciben ambas como amenazas estrechamente conectadas.
A cierta distancia se sitúan los usos delictivos de la IA, como la suplantación de identidad o las estafas, y los sesgos derivados de los datos de entrenamiento de los modelos. Los autores del estudio precisan que esta jerarquía no responde a una valoración subjetiva de gravedad, sino a la frecuencia con que se repiten las menciones y su co-ocurrencia en las respuestas, lo que refleja las dimensiones más visibles del problema desde la práctica profesional.
Las percepciones son homogéneas en prensa, radio, televisión y medios digitales, con diferencias mínimas. En los nativos digitales, aunque se observa un pequeño grupo que resta importancia al impacto de la IA, la mayoría comparte la preocupación general. En las agencias y gabinetes de comunicación, en cambio, el porcentaje de quienes creen que la IA aumentará los riesgos de desinformación supera el 96%, lo que sugiere una sensibilidad especial hacia la fiabilidad de las fuentes y la gestión automatizada de contenidos.
El estudio señala que la confianza en la veracidad de la información emerge como un eje central en la relación entre periodismo y tecnología. La expansión de la inteligencia artificial generativa ha facilitado la automatización de tareas y la producción de texto, audio e imagen a gran velocidad, pero también ha introducido una nueva capa de complejidad para la verificación.
Los investigadores advierten que el impacto de la IA no puede reducirse a un simple dilema entre ventajas tecnológicas y riesgos éticos: supone un cambio estructural que redefine cómo se genera, valida y distribuye la información. Por ello, recomiendan reforzar la formación en alfabetización mediática y competencias digitales dentro de las redacciones, así como establecer protocolos transparentes de uso de herramientas automatizadas para preservar la confianza del público.
El trabajo se basa en un cuestionario estructurado que incluyó variables sociodemográficas y profesionales, además de preguntas específicas sobre las actitudes hacia la inteligencia artificial. Las respuestas fueron analizadas mediante pruebas estadísticas de asociación y medidas de tamaño de efecto, con un margen de error estimado de ±4,15% sobre una población de unas 5.000 personas empleadas en medios del País Vasco.
Aunque el estudio se circunscribe a una comunidad autónoma concreta, sus autores subrayan que los resultados reflejan tendencias extrapolables a otros contextos, al mostrar cómo los periodistas afrontan la incorporación de la inteligencia artificial en un momento de transformación acelerada del sector.



