OpenAI ha publicado un informe en el que detalla cómo organizaciones periodísticas como Associated Press, Le Monde, PRISA Media, Axel Springer, Axios, The Atlantic o The Seattle Times están utilizando sus modelos de inteligencia artificial. Los proyectos abarcan la investigación periodística, la verificación de contenidos, la traducción, la recuperación de archivos, la personalización de productos y la captación de anunciantes.
Los casos presentados muestran que algunas empresas informativas han comenzado a incorporar la IA en procesos concretos de trabajo, más allá de la generación automática de textos. Las aplicaciones alcanzan ya a toda la organización, desde las redacciones y los equipos de producto hasta los departamentos de datos, suscripciones, publicidad y ventas.
El documento ha sido elaborado y difundido por OpenAI, por lo que recoge la visión de la propia compañía sobre el uso de su tecnología y no constituye una evaluación independiente de los proyectos. La empresa sostiene que estas herramientas permiten reducir tareas repetitivas, ampliar la capacidad de investigación y desarrollar productos más útiles para lectores y anunciantes.
Uno de los casos más amplios es el de Associated Press. La agencia utiliza tecnología de OpenAI para revisar noticias y pódcast publicados durante la noche, localizar posibles novedades informativas, verificar imágenes y vídeos y convertir miles de documentos del Tribunal Supremo de Estados Unidos en información estructurada y consultable.
La agencia también emplea estas herramientas para explorar bases de datos públicas, recomendar contenidos de sus medios asociados, elaborar informes sobre audiencias y transformar artículos escritos en guiones para radio y televisión. Los periodistas mantienen el control de las decisiones editoriales, según la descripción ofrecida por OpenAI.
Politico utiliza inteligencia artificial para analizar grandes cantidades de documentos públicos y datos, con el objetivo de acelerar investigaciones y detectar información relevante. Sus equipos comerciales también la aplican para preparar propuestas de venta basadas en un conocimiento más detallado de los productos y servicios del medio.
Axios, por su parte, ha desarrollado varios GPT personalizados para tareas internas. Uno de ellos ayuda a redactar solicitudes de acceso a la información pública de forma más precisa; otro revisa los pies de foto, y un tercero analiza los artículos para sugerir titulares más directos y una escritura ajustada al estilo del medio.
The Philadelphia Inquirer ha creado Scribe, una herramienta que sigue reuniones públicas celebradas en municipios y distritos escolares. El sistema convierte las transcripciones en resúmenes, clasifica los asuntos abordados y puntúa su posible interés periodístico a partir de criterios establecidos por periodistas y editores del diario.
La IA permite vigilar más instituciones con menos recursos, especialmente en medios locales que no pueden enviar reporteros a todas las reuniones públicas. La herramienta no decide qué se publica, sino que ayuda a identificar acontecimientos que podrían justificar una cobertura posterior.
Axel Springer está utilizando los modelos de OpenAI en varias de sus cabeceras. Business Insider ofrece funciones de escucha de artículos y analiza los comentarios de sus lectores, mientras que WELT emplea la IA para elaborar boletines destinados a audiencias específicas, ordenar fuentes y añadir comprobaciones dentro de su gestor editorial.
La compañía alemana también utiliza estas herramientas para detectar novedades informativas y valorar la consistencia de determinados datos antes de que se redacte una noticia. Future, otro de los grupos incluidos en el informe, está desarrollando una plataforma editorial interna que combina agentes de IA con distintos flujos de trabajo.
Le Monde ha integrado en los modelos de ChatGPT su libro de estilo para traducciones, con el objetivo de acelerar la publicación de su edición en inglés. El medio francés utiliza además modelos de OpenAI para generar versiones sonoras de sus artículos con una voz y una entonación diseñadas junto con actores profesionales.
La traducción y el audio amplían el alcance informativo, pero requieren normas editoriales capaces de preservar el estilo, el significado y la identidad de cada publicación. OpenAI señala que, en el caso de Le Monde, la automatización ha permitido liberar tiempo de los periodistas para dedicarlo a tareas de información y análisis.
En España, PRISA Media ha incorporado la tecnología de OpenAI a varias herramientas editoriales. Entre ellas figuran un sistema de seguimiento de tendencias e información, boletines sonoros adaptados a cada país durante el Mundial de fútbol y Vera, el asistente conversacional que responde preguntas de los suscriptores de El País.
El grupo también utiliza estos modelos para traducir artículos, organizar su conocimiento interno, convertir contenidos en representaciones aptas para búsquedas semánticas y atribuir los derechos de las imágenes. Algunas de estas soluciones han sido desarrolladas con Codex mediante programación asistida por instrucciones en lenguaje natural.
The Daily Beast ha creado Data Scouts, un conjunto de agentes que analiza información editorial y empresarial, detecta oportunidades y recomienda posibles acciones. En lugar de limitarse a resumir datos, estas herramientas intentan explicar qué está ocurriendo y qué decisiones podrían adoptar los equipos responsables.
Los agentes trasladan el análisis al lugar de trabajo, ya que la mayoría de las consultas de The Daily Beast se realizan directamente en Slack. De este modo, el medio evita obligar a sus empleados a utilizar nuevos paneles o aplicaciones independientes.
El informe también incluye iniciativas impulsadas por el American Journalism Project, una organización apoyada por OpenAI que trabaja con medios locales sin ánimo de lucro. El Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico ha creado GPT personalizados para redactar y traducir comunicaciones dirigidas a donantes en inglés y español.
El sistema de traducción desarrollado por el medio puertorriqueño ha sido adaptado por otras organizaciones. Enlace Latino North Carolina lo utilizó para lanzar su primer boletín en inglés, mientras Boyle Heights Beat aplicó un enfoque similar para ofrecer cobertura bilingüe en tiempo real durante los incendios de Los Ángeles.
Nuevas formas de presentar el contenido
Otra parte del informe se centra en productos diseñados para que los lectores consulten y exploren el contenido de los medios mediante conversaciones, recomendaciones personalizadas o versiones adaptadas a distintas situaciones.
Condé Nast ha desarrollado para Bon Appétit un asistente que responde preguntas sobre recetas, técnicas de cocina, sustitución de ingredientes y preparación de menús. El sistema utiliza el archivo editorial de la publicación y ofrece respuestas basadas en contenidos revisados previamente por sus editores.
Eater ha lanzado un buscador conversacional de restaurantes que conecta las preguntas de los usuarios con más de veinte años de recomendaciones gastronómicas. The Atlantic, por su parte, utilizó la interfaz de programación de ChatGPT para crear un juego narrativo en el que los lectores pueden interrogar a personajes diseñados por el escritor Lemony Snicket.
Los archivos periodísticos se transforman en productos interactivos, capaces de responder preguntas y adaptar la información a las necesidades del usuario. Este modelo pretende aumentar la utilidad de contenidos publicados durante años y facilitar su descubrimiento fuera de las búsquedas tradicionales.
The San Francisco Standard ha desarrollado una aplicación para suscriptores que crea resúmenes personalizados según los intereses, la ubicación y los hábitos de lectura de cada persona. La aplicación permite además formular preguntas posteriores y recuperar información relacionada del archivo del medio.
BILD asegura que su asistente Hey_ ha respondido a más de 250 millones de preguntas. El servicio combina conversaciones sobre noticias con herramientas integradas en los artículos, entre ellas calculadoras relacionadas con impuestos y jubilación.
Chicago Public Media está utilizando modelos de OpenAI para transcribir cuarenta años de grabaciones de la emisora WBEZ. El proyecto pretende hacer consultable por primera vez este archivo sonoro y facilitar que periodistas y ciudadanos recuperen información sobre la historia reciente de su comunidad.
IA para publicidad, ventas y gestión interna
Las aplicaciones recogidas por OpenAI no se limitan al trabajo editorial. News Corp está desarrollando agentes que combinan datos estructurados de la compañía con documentos y conocimiento empresarial para responder preguntas analíticas complejas.
Estos agentes utilizan el Protocolo de Contexto de Modelo, conocido como MCP, para acceder de forma controlada al repositorio global de datos del grupo. Según la empresa, una de las principales dificultades ha sido enseñar a los sistemas el significado y las relaciones internas de la información corporativa.
The Seattle Times ha creado un agente para ayudar a su equipo comercial a identificar posibles anunciantes. La herramienta genera listas de empresas, evalúa cada oportunidad según criterios establecidos por el periódico, comprueba si el cliente ya figura en su sistema comercial y prepara preguntas para las reuniones de venta.
El medio afirma haber reducido horas a minutos el tiempo necesario para investigar posibles clientes. The Seattle Times sostiene además que la herramienta ya ha contribuido directamente a conseguir nuevos ingresos publicitarios, aunque el informe no ofrece cifras sobre su impacto económico.
Los proyectos descritos reflejan una adopción cada vez más amplia de la inteligencia artificial en el sector informativo. Sin embargo, el documento no aporta datos comparables sobre costes, errores, ahorro de tiempo, retorno de la inversión, impacto en el empleo o calidad final de los contenidos.
OpenAI subraya que las personas siguen ocupando el centro del proceso y que periodistas, editores y responsables empresariales conservan la última palabra. La compañía mantiene acuerdos con organizaciones como American Journalism Project, Lenfest Institute for Journalism y WAN-IFRA, y ha creado una academia para difundir experiencias de uso de la IA entre empresas periodísticas.
La cuestión ya no es solo experimentar con IA, sino determinar qué aplicaciones resuelven problemas reales, cuáles generan resultados medibles y qué controles necesitan para no comprometer la precisión, la independencia editorial o la confianza de los lectores.



