El auge de los creadores de contenido como intermediarios informativos se ha convertido en uno de los debates más recurrentes en las redacciones internacionales, especialmente en un momento en el que los medios tradicionales mantienen altos estándares de producción periodística, pero encuentran crecientes dificultades para conectar con audiencias que ya no acceden a la información a través de portadas, aplicaciones o canales propios, sino mediante plataformas sociales dominadas por lógicas algorítmicas y narrativas personalizadas.
Esta tensión entre calidad informativa y capacidad de distribución atraviesa hoy tanto las estrategias editoriales como los modelos de negocio de los medios.
En ese escenario, distintas organizaciones periodísticas exploran fórmulas para ampliar su alcance sin diluir criterios editoriales ni depender exclusivamente de figuras individuales con gran capacidad de arrastre. La cuestión no es solo cómo llegar a nuevos públicos, sino cómo hacerlo sin comprometer la credibilidad, la coherencia editorial ni la sostenibilidad interna de las redacciones, especialmente en un ecosistema marcado por la fragmentación de la atención y la competencia directa con creadores independientes.
Precisamente, WAN-IFRA ha publicado estos días una nueva entrega de su iniciativa #NewsCreatorExchange centrada en el papel de los creadores como aliados estratégicos del periodismo. El análisis se apoya en la visión de Adriana Lacy, periodista y emprendedora estadounidense con una trayectoria que combina redacciones de referencia, docencia universitaria y consultoría especializada en audiencias, distribución y alianzas entre medios y creadores.
Lacy, que participará en el próximo World News Media Congress que se celebrará en junio en Marsella y se incorporará al consejo asesor del programa, defiende que los creadores no sustituyen a los periodistas, sino que actúan como una capa de distribución que históricamente ha faltado en las redacciones.
Según Lacy, muchos medios han sido eficaces produciendo periodismo de calidad, pero menos consistentes a la hora de llevarlo hasta públicos que ya no consumen información en los canales tradicionales. En ese sentido, los creadores resuelven el llamado “último kilómetro” de la distribución, traduciendo investigaciones complejas a formatos nativos de plataformas como TikTok o Instagram, sin alterar el contenido original ni rebajar sus estándares. La clave, subraya, es que esta extensión del valor periodístico solo funciona si se establecen normas editoriales claras, transparencia con la audiencia y un compromiso explícito con el servicio público, principios que articula en su marco STEPP para colaboraciones éticas entre redacciones y creadores.
La propuesta de Lacy también cuestiona la supuesta incompatibilidad entre el periodismo en profundidad y los contenidos basados en la personalidad. En su planteamiento, la investigación y la rendición de cuentas siguen siendo la base del ecosistema informativo, mientras que los formatos más personales funcionan como vehículos de distribución que permiten que ese trabajo llegue a personas que, de otro modo, no lo encontrarían. Un reportaje extenso puede convivir con una pieza breve explicativa si ambos mantienen el mismo rigor editorial y una relación clara entre sí.
El documento de WAN-IFRA recoge además algunas de las tendencias que están marcando este terreno, como el uso de la inteligencia artificial para acelerar procesos de producción sin desplazar la decisión editorial humana, la consolidación de formatos nativos más allá del vídeo o el crecimiento de comunidades lideradas por creadores en torno a temas específicos. Al mismo tiempo, se advierte del riesgo de seguir modas de plataforma sin una estrategia definida y de construir audiencias dependientes de una sola figura, lo que puede generar vulnerabilidad cuando esa persona abandona la redacción.
Otro de los puntos destacados es la necesidad de abordar de forma profesional la compensación económica y los derechos de autor en estas colaboraciones. Lacy señala que muchas redacciones siguen aplicando lógicas de tarifas obsoletas en un mercado que funciona con reglas distintas, lo que acaba debilitando la calidad de las alianzas. Tratar a los creadores como proveedores profesionales, negociar claramente la propiedad y reutilización de los contenidos y medir el impacto más allá de métricas de vanidad aparecen como elementos centrales para que estos modelos sean sostenibles.
La experiencia de medios como ProPublica, High Country News o iniciativas locales con fuerte arraigo comunitario ilustra, según el análisis, que las colaboraciones más sólidas no se basan en cesiones puntuales de contenido, sino en estructuras estables con estándares compartidos, formación interna y objetivos editoriales bien definidos. Un enfoque que, lejos de diluir el periodismo, busca reforzar su alcance en un entorno informativo cada vez más intermediado por plataformas y creadores.
Fuente: WAN-IFRA #NewsCreatorExchange: Adriana Lacy on bridging journalism and influence



