La Universidad CEU Cardenal Herrera ha presentado un informe que reúne recomendaciones para mejorar el tratamiento del suicidio en los medios de comunicación, los gabinetes de prensa y las campañas institucionales. El trabajo reclama más formación especializada, una mayor coordinación con los profesionales de la salud mental y la eliminación de enfoques sensacionalistas o morbosos.
La publicación, editada en forma de libro con el título Informe: Ética para el tratamiento correcto del suicidio en la comunicación e información periodística, ha sido elaborada en el marco de la Cátedra Comunicación, Salud Mental y Adicciones, impulsada por la universidad valenciana y la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana.
El informe ha sido coordinado por M.ª Pilar Paricio, directora de la Cátedra y profesora titular de la Universidad CEU Cardenal Herrera, y por María Puchalt, secretaria técnica de la Cátedra y profesora adjunta. También han participado el catedrático Hugo Aznar y la vicedecana de Publicidad y Relaciones Públicas, Sandra Femenía.
La comunicación puede desempeñar una función preventiva. El trabajo analiza la influencia que tiene la información periodística en la percepción social del suicidio y defiende una cobertura que contribuya a reducir el estigma, contextualizar los casos y facilitar el acceso a recursos de ayuda.
Evitar el riesgo de imitación
La publicación advierte de los riesgos asociados a una cobertura inadecuada, especialmente cuando se ofrecen detalles innecesarios, se simplifican las causas o se recurre a enfoques sensacionalistas. Estas prácticas pueden favorecer el denominado efecto Werther, relacionado con el riesgo de imitación.
Frente a ello, los autores defienden una comunicación orientada al efecto Papageno, asociado al valor preventivo de los relatos que muestran alternativas, procesos de superación y recursos de apoyo. El informe recuerda que el suicidio es una realidad compleja y multicausal que no debe atribuirse a un único acontecimiento o problema personal.
La investigación combina reflexión teórica, análisis documental y evidencia empírica obtenida mediante dos grupos de discusión en los que participaron 18 investigadores y expertos de los ámbitos de la salud, la ética y la comunicación, además de profesionales de los medios especializados en esta materia.
La formación específica es una de las principales recomendaciones. Los participantes consideran que una preparación adecuada puede reducir errores, mejorar la contextualización de las informaciones y reforzar el papel preventivo del periodismo.
Recomendaciones para periodistas y gabinetes
El informe recomienda evitar titulares alarmistas, imágenes inadecuadas y explicaciones que presenten el suicidio como una consecuencia directa o inevitable de una situación concreta. También aconseja respetar la intimidad de las personas afectadas, contextualizar los hechos e incorporar información útil sobre prevención y recursos de asistencia.
Para facilitar el trabajo periodístico, la publicación propone crear mapas de expertos y fuentes especializadas que permitan localizar con rapidez a profesionales cualificados en salud mental, prevención del suicidio y comunicación de crisis.
Los autores consideran igualmente necesario reforzar la colaboración entre medios, universidades, administraciones públicas, organizaciones sociales y profesionales sanitarios. Una mayor coordinación puede mejorar la calidad informativa.
En el caso de los gabinetes de comunicación, el documento propone establecer redes permanentes de colaboración y protocolos que faciliten la difusión de contenidos fiables, especialmente ante acontecimientos de gran impacto social.
Campañas institucionales más segmentadas
El estudio pide revisar la planificación de las campañas de prevención para que cuenten desde su diseño con profesionales de la salud mental y especialistas en comunicación. Las acciones deberían definir objetivos concretos y adaptar sus mensajes a los diferentes grupos de población.
Entre los públicos señalados figuran las familias, los centros educativos, los profesionales sanitarios, las asociaciones, las administraciones y los propios medios de comunicación. Según el informe, utilizar mensajes genéricos reduce la capacidad de las campañas para llegar a las personas que necesitan información o apoyo.
La publicación dedica además un apartado específico a la comunicación del suicidio durante catástrofes naturales y otras situaciones de emergencia, con especial atención al contexto posterior a la DANA. Los autores defienden la adopción de criterios que permitan informar con rapidez sin renunciar a la precisión, la prudencia y la responsabilidad.
El principio fundamental debe ser no causar daño. El informe está dirigido a periodistas, responsables de comunicación, investigadores, estudiantes y representantes de las administraciones públicas, y pretende servir como guía para incorporar criterios éticos y preventivos al tratamiento informativo del suicidio.



