InicioACTUALIDADLa desinformación climática cambia de estrategia: del negacionismo a cuestionar las soluciones

La desinformación climática cambia de estrategia: del negacionismo a cuestionar las soluciones

La desinformación sobre el cambio climático está modificando sus argumentos. Frente al negacionismo más directo, centrado durante años en rechazar el calentamiento global o la responsabilidad humana, ganan espacio narrativas que aceptan que el clima está cambiando pero ponen en duda las políticas para afrontarlo, la eficacia de determinadas soluciones o la credibilidad de científicos e instituciones.

Este cambio complica la identificación de los contenidos engañosos, porque las nuevas narrativas no siempre recurren a afirmaciones fácilmente verificables. Pueden mezclar datos ciertos con conclusiones incorrectas, cuestionar las energías renovables, presentar las políticas ambientales como parte de agendas ocultas o apoyarse en teorías conspirativas y contenidos manipulados.

Las redes sociales contribuyen además a amplificar este tipo de mensajes. Los contenidos que provocan miedo, indignación o polarización tienden a generar interacción y pueden acabar circulando dentro de comunidades donde las mismas afirmaciones se repiten de forma constante, reforzando los sesgos previos de los usuarios.

Un análisis publicado este 16 de septiembre por Meteorología en Red señala precisamente esta evolución desde el negacionismo climático tradicional hacia formas de desinformación más centradas en desacreditar las respuestas al cambio climático y las instituciones que las impulsan. La publicación apunta también al papel de los sesgos cognitivos y de los algoritmos de las plataformas digitales en la difusión de estos mensajes.

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Entre los argumentos que continúan circulando aparecen la atribución del calentamiento actual exclusivamente a ciclos naturales, la confusión entre el agujero de la capa de ozono y el efecto invernadero, las teorías de los llamados chemtrails o el uso de variaciones puntuales del hielo marino antártico para poner en cuestión tendencias climáticas de largo plazo.

Los episodios meteorológicos extremos pueden convertirse además en momentos especialmente propicios para este tipo de desinformación. El artículo recuerda el caso de la DANA de 2024 en España, durante la cual circularon teorías relacionadas con la manipulación artificial del clima y la geoingeniería.

Ante esta evolución, la respuesta no se limita ya a comprobar posteriormente si una afirmación es verdadera o falsa. Una de las estrategias que está ganando peso es el denominado prebunking: explicar previamente cuáles son las técnicas habituales de manipulación para que los usuarios puedan reconocerlas cuando se encuentren con ellas.

El objetivo del prebunking es actuar antes de que el contenido falso se haya difundido masivamente, complementando así el trabajo tradicional de verificación. La propuesta parte de que conocer mecanismos como la apelación a emociones intensas, la ausencia de fuentes o el uso de explicaciones extremadamente simples puede reducir la vulnerabilidad ante determinadas narrativas.

La transformación de la desinformación climática muestra así un problema más amplio para medios y verificadores: las falsedades más sencillas pueden comprobarse con datos, pero resulta más difícil intervenir cuando el mensaje combina información real, interpretaciones parciales y desconfianza hacia científicos, instituciones o políticas públicas.

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