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Un pacto por la sostenibilidad del periodismo

El futuro del periodismo en el contexto de la inteligencia artificial no dependerá solo de la tecnología, sino de cómo los medios decidan incorporarla, proteger su autonomía profesional y sostener la producción de información de calidad, así como el papel de las tecnológicas. El primer diagnóstico del Observatorio de Periodismo, Inteligencia Artificial y Democracia de la Fundación Luca de Tena propone cinco propuestas concretas de actuación.

La inteligencia artificial puede ahorrar horas de trabajo a una redacción, ampliar las posibilidades de búsqueda y análisis y automatizar tareas repetitivas. Pero ese aumento de eficiencia puede tener un efecto contrario si los periodistas dejan de ejercitar capacidades como el análisis, la contextualización, la búsqueda de fuentes o el criterio profesional. Esta es una de las principales conclusiones del foro impulsado por la Fundación Luca de Tena sobre el impacto tecnológico de la IA en el futuro del periodismo.

El trabajo forma parte del Observatorio de Periodismo, Inteligencia Artificial y Democracia y nace de su primera mesa de reflexión, en la que participaron profesionales procedentes del periodismo, la tecnología, la empresa y el ámbito académico. El objetivo no era únicamente analizar qué herramientas están llegando a las redacciones, sino abordar qué puede ocurrir con el periodismo cuando una parte creciente de sus procesos pasa a depender de sistemas automatizados.

El documento plantea el problema a partir de una distinción: la inteligencia artificial puede utilizarse para aumentar las capacidades del periodista o puede conducir a una progresiva subordinación del profesional a herramientas y sistemas que controla un tercero.

Cuando la redacción mantiene capacidad de decisión sobre la tecnología, esta puede convertirse en un apoyo para trabajar mejor. Cuando buscadores, plataformas u otras empresas determinan cómo funciona la herramienta y el periodista se limita a aceptar o revisar su resultado, aumenta el riesgo de dependencia.

El análisis no plantea, por tanto, que la IA vaya a eliminar necesariamente al periodista, sino que puede cambiar qué parte del trabajo sigue realizando el profesional y qué capacidades debe conservar y cuáles puede aumentar la IA.

Una herramienta puede transcribir una entrevista, resumir una sentencia, localizar información en grandes cantidades de documentos o acelerar determinados procesos. Eso puede dejar más tiempo disponible para investigar, buscar nuevas fuentes o profundizar en una información. Pero la misma tecnología puede producir el efecto contrario si el ahorro se utiliza únicamente para aumentar la producción o si el profesional deja progresivamente de leer, contrastar, analizar y redactar por sí mismo. El periodista debe asumir el uso de la IA para aumentar sus capacidades profesionales y personales: debe adaptar la tecnología a su potencial profesional.

El documento lleva esta cuestión más allá de la organización interna de las redacciones. La inteligencia artificial está modificando también la forma en que las personas acceden a la información. Los contenidos producidos por los medios pueden alimentar respuestas generadas por plataformas y asistentes sin que el usuario llegue necesariamente al medio que originó esa información.

Eso introduce una segunda tensión: el periodismo continúa soportando parte del coste de investigar, verificar y contextualizar la actualidad mientras se debilitan algunos de los mecanismos que tradicionalmente permitían financiar ese trabajo. El análisis concluye que la sostenibilidad futura no puede descansar únicamente en el tráfico y la publicidad y reclama una respuesta en la que participen medios, empresas tecnológicas, administraciones y sociedad.

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Cinco primeras propuestas

De ese diagnóstico surgen cinco primeras propuestas del Observatorio.

  1. La IA debe formar parte de una estrategia del medio, no depender de cada periodista

La incorporación de herramientas de inteligencia artificial se está produciendo en muchos casos a partir de decisiones individuales: cada profesional utiliza las aplicaciones que conoce y establece sus propios límites y métodos de trabajo.

El documento propone trasladar esa responsabilidad a las organizaciones. Los medios deberían definir políticas, protocolos y criterios claros sobre cómo y para qué utilizar la inteligencia artificial y extenderlos al conjunto de la empresa.

Esto exige también formación. Pero no únicamente aprender a manejar herramientas o escribir mejores instrucciones. La propuesta es formar a periodistas, editores y gestores para utilizar la IA como una tecnología que amplíe sus capacidades sin sustituir el criterio que corresponde al profesional.

  1. El periodismo necesita reforzar aquello que la IA no puede aportar por sí sola

Si producir un resumen, reorganizar datos o generar un texto informativo básico resulta cada vez más sencillo, el valor diferencial del medio tiene que desplazarse hacia aquello que resulta más difícil de automatizar.

El documento identifica varios ámbitos: investigación propia, fuentes originales, contextualización, análisis, denuncia y contraste.

No se trata únicamente de producir contenidos diferentes. El análisis plantea que preservar esas capacidades es también una forma de proteger el papel del periodista dentro del proceso informativo. Si se automatizan progresivamente las tareas mediante las que se adquieren criterio, conocimiento y capacidad de análisis, es necesario garantizar que esas competencias continúan desarrollándose por otras vías.

  1. Los errores de la IA necesitan mecanismos de rectificación

La expansión de contenidos generados automáticamente introduce otro problema: una información incorrecta puede permanecer disponible, reproducirse y terminar siendo utilizada de nuevo como fuente por otros sistemas.

El documento propone desarrollar mecanismos de rectificación y señalización que permitan identificar información falsa o errónea y reducir la posibilidad de que esos errores se incorporen de manera recurrente al ecosistema informativo.

La verificación deja así de afectar únicamente a una noticia concreta: también importa evitar que un error termine formando parte de la información con la que trabajan posteriormente las máquinas.

  1. La sostenibilidad del periodismo exige un nuevo pacto

El análisis vincula el desarrollo de la inteligencia artificial con un problema que ya afectaba a los medios: la pérdida de control sobre la distribución y la dificultad para financiar la producción de información original.

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Los sistemas de IA utilizan contenidos periodísticos para responder a las consultas de sus usuarios. Al mismo tiempo, esas respuestas pueden reducir la necesidad de acceder a la fuente que produjo originalmente la información.

La propuesta del Observatorio es impulsar una colaboración entre medios, plataformas tecnológicas, administraciones públicas y sociedad para construir un modelo que permita financiar el periodismo independiente y garantizar el acceso a información de calidad.

El principio que plantea el documento es que, si la inteligencia artificial depende de la información producida por el periodismo, el ecosistema tecnológico debe contribuir también a preservar las condiciones que permiten producirla.

  1. El sector necesita anticiparse a la siguiente tecnología

Una parte del problema actual, según el análisis, procede de que el periodismo y las instituciones reaccionan a menudo cuando una tecnología ya se ha implantado y sus consecuencias empiezan a ser visibles.

El Observatorio propone mantener un equipo de trabajo dedicado a seguir la evolución tecnológica y estudiar anticipadamente sus posibles efectos sobre el periodismo, la información y la democracia.

La inteligencia artificial generativa es solo una parte de ese cambio. El documento apunta a la evolución de los actuales sistemas y a ámbitos emergentes como la neurotecnología, que pueden introducir nuevas formas de comunicación, generación de información y potencial manipulación.

De analizar el problema a intentar intervenir en él

Las cinco propuestas son el primer resultado de la metodología con la que la Fundación Luca de Tena quiere desarrollar su Observatorio de Periodismo, Inteligencia Artificial y Democracia.

La intención es que el proyecto no se limite a publicar estudios, organizar conferencias o describir la transformación tecnológica. La Fundación plantea crear mesas temáticas con especialistas, obtener conclusiones prácticas y trabajar a partir de ellas con las empresas, instituciones u organismos relacionados con cada problema.

En esta primera mesa participaron Carlos Cordero, CTO de Fujitsu España; Vicente Vallés, periodista; Javier López Tazón, cofundador de LEO Robot IA; Luis Ezcurra, director del Programa Superior de Liderazgo de la Escuela de Posgrado La Salle; Luis Collado, responsable de News de Google España, y Juan Zafra, director general del Club Abierto de Editores (CLABE). Pilar Bernat moderó el encuentro.

La llamada a la acción que deja este primer trabajo es que la discusión sobre inteligencia artificial deje de centrarse exclusivamente en qué puede hacer la tecnología y empiece a abordar qué capacidades quiere conservar el periodismo, quién controla las herramientas que utiliza y qué condiciones necesita para seguir produciendo información independiente y de calidad.

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