En una tertulia radiofónica esta mañana se debatía sobre el impacto que tendrá la aplicación masiva de la inteligencia artificial generativa (IAG) en el ámbito laboral. Dos especialistas invitados mantenían posiciones enfrentadas: mientras uno de ellos argumentaba que la mayoría de los puestos de trabajo sufrirá modificaciones sustanciales pero la tecnología no reemplazará al ser humano en la toma de decisiones, el otro aseguraba que las grandes compañías ya se están frotando las manos porque millones de puestos desaparecerán irremediablemente. A estas alturas parece que está casi todo pronosticado sobre la repercusión de la IAG en el mercado laboral, un tema que preocupa y está muy presente tanto en la esfera pública como en las conversaciones privadas. Pero el debate sobre la IAG va mucho más allá de la posible sustitución de personas por máquinas.
En el ámbito académico, sobre todo desde la llegada al mercado de modelos de IAG como ChatGPT a finales de 2022, la investigación sobre las repercusiones del uso extensivo de esta tecnología ha crecido de forma exponencial en todos los campos del conocimiento. Desde los grupos de investigación especializados en periodismo y ética, algunas de las preguntas que nos planteamos tienen que ver con cómo regular el uso ético de la IAG en las redacciones, donde estas herramientas ya se utilizan habitualmente como asistentes en la creación de contenidos, el análisis de datos, la búsqueda de fuentes o la traducción, entre otras tareas. Su adopción plantea retos relacionados con la calidad de los contenidos, la transparencia, la responsabilidad social, el papel del periodismo como cuarto poder o el riesgo de fomentar la polarización. En definitiva, un uso acrítico de la IAG puede poner en jaque las buenas prácticas periodísticas y plantea cuestiones éticas relacionadas con los sesgos algorítmicos, la verificación de la información, la transparencia o la pérdida de control editorial sobre la producción y difusión de contenidos. Por ello, contar con marcos éticos para regular su uso se ha convertido en una necesidad para los medios de comunicación. En el capítulo “Códigos éticos en el ámbito de la IA periodística: adopción, efectivas y recomendaciones prácticas”, del libro Inteligencia artificial y periodismo: miradas desde la ética (Tecnos, 2026) abordamos esta problemática.
Nuestro equipo de trabajo partió de una cuestión clave: ¿Cómo y con qué efectividad se están implementando códigos éticos para el uso de la IAG en las redacciones a nivel nacional e internacional? La investigación demostró que aún son pocos los medios que cuentan con recomendaciones sobre el uso de la IA de acceso público. En el caso de España destacan la Agencia EFE, el semanario Ctxt y la revista cultural JotDown. A nivel internacional, encontramos referencias en Reuters, Associated Press, BBC, The New York Times, Financial Times, USA Today, The Guardian, The Telegraph y varias alianzas (como el Paris Charter on AI and Journalism, un decálogo de principios de Reporteros sin Fronteras junto con 16 organizaciones o los Global Principles on Artificial Intelligence adoptada por 30 asociaciones profesionales a nivel global). Por otro lado, en los códigos analizados se identificaron hasta 22 recomendaciones sobre el uso responsable de la IAG en las fases de preproducción, producción y distribución de contenido, englobados en varios principios: precisión y credibilidad, mejora de la accesibilidad, proporcionar contenido relevante, promover la diversidad, transparencia y rendición de cuentas, gestión responsable de los datos y privacidad, presencia del factor humano y promover equipos multidisciplinares. El principio más repetido es el relativo a la supervisión humana, seguido, con una presencia más irregular, del que tiene que ver con la precisión y la calidad de la información y del vinculado a la transparencia y rendición de cuentas. La accesibilidad, en cambio, es el aspecto menos presente.
En el caso concreto de la Agencia EFE, tanto el Nuevo libro del estilo urgente (2024) como las Recomendaciones de buenas prácticas para el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa (2025) recogen propuestas relevantes sobre la formación de los periodistas en el uso de la IA, la precisión y credibilidad de la información, la transparencia, la gestión responsable de los datos personales y la importancia del factor humano.
La escasa implementación de normas éticas sobre el empleo de la IA en los medios y el hecho de que hasta ahora apenas hayan tenido en cuenta las aportaciones de la academia nos ha llevado a proponer una serie de recomendaciones prácticas bajo el título Principios generales para promover el uso ético de la IA periodística. Entre ellas se incluyen cuestiones todavía poco abordadas, como promover la diversidad social y evitar estereotipos y prejuicios, priorizar los contenidos de interés público, incorporar equipos interdisciplinares especializados en IA que contribuyan a garantizar un uso responsable y ético de esta tecnología, y mejorar la accesibilidad de los contenidos. El objetivo es ofrecer a los medios unas pautas que puedan servirles tanto para actualizar sus códigos actuales como para elaborarlos si todavía no disponen de ellos.
- Victoria Moreno Gil forma parte de IBERPERIA, la Red Iberoamericana de Investigación en Periodismo e Inteligencia Artificial.



