Las olas de calor no solo disparan las temperaturas. También reactivan campañas de desinformación que reutilizan viejas teorías conspirativas, imágenes manipuladas y contenidos sacados de contexto para cuestionar el cambio climático o atribuir los episodios extremos a supuestas manipulaciones humanas.
Un análisis de RTVE, elaborado a partir de una investigación de Eurovision News Spotlight, la alianza de verificación liderada por la Unión Europea de Radiodifusión (EBU), identifica las principales narrativas falsas que han circulado en Europa durante las últimas semanas y explica por qué resultan engañosas.
Entre los casos más difundidos figura un vídeo de un semáforo aparentemente derretido por el calor. La investigación concluye que las imágenes no muestran los efectos de las altas temperaturas, sino un semáforo dañado por el incendio de un vehículo en la localidad italiana de Lugagnano, en la provincia de Verona.
Otra de las teorías recurrentes vuelve a señalar al proyecto científico HAARP como supuesto responsable de las olas de calor. RTVE recuerda que esta instalación de la Universidad de Alaska estudia la ionosfera y que, según los propios responsables del proyecto y expertos consultados, carece de capacidad para modificar el clima o generar episodios meteorológicos extremos.
La investigación también desmonta los mensajes que atribuyen la ausencia de nubes sobre parte de Europa a una supuesta geoingeniería. Los meteorólogos explican que este patrón responde a una dorsal anticiclónica, una configuración atmosférica habitual en verano que favorece cielos despejados y temperaturas elevadas. El calentamiento global, añaden, puede favorecer que estas dorsales alcancen latitudes más septentrionales y prolonguen los episodios de calor.
Otro de los bulos analizados utiliza un fotomontaje que compara supuestos mapas meteorológicos de 1976 y 2026 para afirmar que los servicios meteorológicos emplean colores más intensos con el fin de exagerar el calentamiento global. La verificación demuestra que uno de los mapas ha sido manipulado y recuerda que la evolución tecnológica ha cambiado tanto la resolución como la representación gráfica de las previsiones meteorológicas.
El informe también rebate la teoría de que las estelas de condensación de los aviones —las conocidas chemtrails en la narrativa conspirativa— sean responsables de las olas de calor. Estas estelas se producen por la condensación del vapor de agua expulsado por los motores y no contienen sustancias capaces de alterar el clima.
Los verificadores subrayan que estas narrativas reaparecen de forma cíclica durante fenómenos meteorológicos extremos y buscan desacreditar tanto la evidencia científica como el trabajo de meteorólogos y divulgadores. Frente a ello, recuerdan la importancia de contrastar imágenes, comprobar el contexto de los vídeos y acudir a fuentes científicas y meteorológicas fiables antes de compartir este tipo de contenidos.



