Colombia fue el primer país de América Latina donde se lanzó el Laboratorio.

Si bien es una problemática mundial, en América Latina la participación de las mujeres como sujetos de la noticia alcanza, en promedio, un 26%, según se desprende de la última edición del reporte “Quién figura en las noticias”, del Proyecto Global de Monitoreo de Medios (GMMP, por sus siglas en inglés), la investigación más grande sobre igualdad de géneros en las noticias y el periodismo. En comparación con el estudio de 2015, ese porcentaje disminuyó en tres puntos. 

La investigación, que se desarrolló en 2020, durante el primer año de la pandemia, también reveló que los temas de igualdad no son elementos de interés para los medios de comunicación. De hecho, ocupan sólo un 7% del total en la agenda noticiosa. Y expone que las noticias sobre género y relacionadas son una temática que no alcanza el 3 % del total de noticias.

En este contexto, desde Chicas Poderosas, comunidad global que promueve el liderazgo femenino en medios y genera recursos para darle forma al futuro del periodismo, encontraron una forma de contribuir a la realización de coberturas más inclusivas y contadas por mujeres LGBTQI+, voces que están subrepresentadas en los medios. Lo hacen a través del Laboratorio de Historias Poderosas, que lanzaron en marzo de este año con el apoyo de Open Society Foundations. 

Luego de un proceso de selección, a través de esta iniciativa apoyan con formación, financiación y orientación editorial a cinco equipos independientes e interdisciplinarios para que cuenten historias en distintos formatos sobre temas y comunidades poco representadas, con una perspectiva interseccional y feminista y un enfoque de derechos humanos. Una vez que pasaron por procesos de edición y verificación, los artículos son publicados en medios regionales y se pone en marcha una estrategia de distribución.

Tres integrantes del equipo global de Chicas Poderosas le cuentan al Laboratorio de Periodismo siete hallazgos aleccionadores sobre esta inmersión de dos meses que ya va por su tercera edición, que actualmente se hace en Brasil. 

En la edición del Laboratorio que se hizo en Colombia, los equipos seleccionados salieron de las grandes ciudades y hablaron sobre el acceso a derechos sexuales y reproductivos en las periferias y en las zonas rurales de ese país.

1. El valor de la colaboración: crear y aprender en comunidad

“Proponemos contar historias con perspectiva de género interseccional, storytelling o verificación de datos hasta nuevas prácticas periodísticas donde la colaboración es lo que nos guía”, señala Samanta Leguizamón, gerenta de Comunicaciones de Chicas Poderosas. 

El Laboratorio de Historias Poderosas tuvo su primera edición en Colombia y una segunda en Ecuador. “Cada historia creada en los Laboratorios fue un proceso de creación colectivo y de aprendizaje sobre cómo hacer periodismo colaborativo con un enfoque distinto, principalmente, humano”, resalta Leguizamón. 

La licenciada en Ciencias de la Comunicación cuenta que, en cada encuentro, editoras, chequeadores de datos y quienes integran Chicas Poderosas compartían lo que sabían con los equipos de periodistas, editoras, fotógrafas, ilustradoras, diseñadoras, productoras de pódcast y de vídeo, entre otros perfiles. “Pero, a su vez, ellas nos enseñaban todo el tiempo a través de sus preguntas, de sus cuestionamientos, de sus experiencias, contextos y conocimientos sobre cómo abordar estos temas tan complejos y necesarios”, destaca. 

 

2. Contar historias de comunidades subrepresentadas: una manera de contribuir a entender mejor nuestras sociedades

Los Laboratorios de Historias Poderosas fueron pensados para contar historias subrepresentadas en los medios. En Colombia, por ejemplo, buscaron salir de las grandes ciudades y hablar sobre el acceso a derechos sexuales y reproductivos en las periferias y en las zonas rurales.

“Para lograr encontrar esas historias, hicimos una convocatoria abierta donde recibimos casi 90 postulaciones de casi todo el país. Llegaron historias que proponían explorar una gran diversidad de temas. En Ecuador, recibimos casi 60 postulaciones, también de diferentes partes del país”, precisa Belén Arce Terceros, directora de Comunicación y Editorial. 

Con más de 10 años de experiencia en periodismo, comunicación y activismo, Arce Terceros hace hincapié en tres cuestiones que identificaron en ambos laboratorios:

  • “Cuando se buscan historias saliendo de las capitales y con foco en recibir propuestas de comunidades subrepresentadas, se encuentran muchas historias que hace falta contar y visibilizar, y que pueden contribuir a conocer y entender mejor nuestras sociedades”.
  • “Hay muchas personas, profesionales del periodismo y de la comunicación, con ganas de contar esas historias desde sus territorios, y con habilidades para innovar en la forma en que se cuentan esas historias”.
  • “Ofrecer un espacio para reflexionar sobre cómo se cuentan esas historias, desde qué lugar se cuentan, cómo se construyen vínculos con las personas entrevistadas, y hasta cómo se usa el lenguaje para “hacer un periodismo que realmente sea feminista e interseccional es fundamental”.

 

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3. Visibilizar voces de periodistas mujeres y/o LGBTTIQ+ 

Para las participantes de Colombia y Ecuador, el Laboratorio fue una oportunidad para contar historias que querían contar y que a veces no encontraban lugar en los medios, y de hacerlo acompañadas y logrando poner los temas en agenda, según relata Arce Terceros. 

“Fue una oportunidad para publicar en medios que siguen o admiran. Y también varias tuvieron la oportunidad de publicar en medios de comunicación internacionales como Agencia Presentes, Latfem o Distintas Latitudes, y llegar a otros países con sus historias y exponer así su trabajo”, subraya la Directora de Comunicación y Editorial. 

En la edición de Ecuador, cinco equipos trabajaron historias periodísticas sobre femicidios, travesticidios, transfemicidios y otros crímenes de odio contra personas LGBTTQI+ desde diferentes ángulos

4. La clave de poder acceder a información pública 

Durante las producciones de los contenidos, las integrantes de los cinco equipos que hubo en Colombia y los cinco en Ecuador tuvieron que manejar información sensible, acceder a distintas fuentes y chequear datos, para evitar así cualquier tipo de desinformación. 

Una dificultad que enfrentaron fue el acceso a la información pública. Varios equipos presentaron solicitudes de acceso a la información pública para utilizar los datos oficiales en sus historias, “y las respuestas a estos pedidos fueron demoradas”, marca Arce Terceros.  

Para contar las historias y superar este obstáculo, los equipos recibieron el apoyo de las editoras y verificadoras de Chicas Poderosas. 

5. Fomentar el diálogo, la capacitación y la organización 

En un trabajo colectivo, la organización y la planificación es fundamental. Eugenia Mariluz, gerenta de Programas de Chicas Poderosas, señala que la clave en este tipo de proyectos colaborativos e interdisciplinarios es “abrir un diálogo donde la gente se sienta parte del trabajo, y que se sienta como un proceso de construcción colaborativa”. 

“Siempre hay que estar abierta a los distintos comentarios o dudas que puedan surgir por parte del equipo y entender que no todos saben utilizar las mismas herramientas de las mismas formas. Entonces, siempre es prudente hacerse un tiempo para poder explicarle al equipo cómo funcionan estas herramientas”, resalta Mariluz. 

Además, hace hincapié en que “la comunicación transparente y la paciencia siempre es la solución para solucionar los problemas que puedan ir surgiendo en este tipo de programas”. 

 

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6. Nuevas miradas: la riqueza de los equipos interdisciplinarios 

Las convocatorias del Laboratorio de Historias Poderosas, que actualmente se lleva a cabo en Brasil y que el próximo año tendrá lugar en México, tienen como base no limitarse a periodistas, sino abrir la postulación a editoras, fotógrafas, ilustradoras, diseñadoras, productoras de pódcast y de video, y otros perfiles profesionales de medios y periodismo.  

¿Qué plus le aporta a las historias la conformación de equipos interdisciplinarios? “Los equipos interdisciplinarios aportan nuevas miradas a las historias que estamos creando. Que varias personas de ámbitos distintos se junten para crear juntas una misma historia hace que esa historia sea diversa y tenga ángulos innovadores, que probablemente no los encontraríamos si tuviéramos equipos conformados con personas que trabajan en la misma área”, plantean desde Chicas Poderosas. 

Para que equipos de trabajo puedan formarse y perdurar en el tiempo, es necesario que el trabajo se haga de forma colaborativa y con comunicación transparente: “No todos vamos a tener las mismas opiniones sobre las metodologías de trabajo, y, justamente, estas discrepancias hacen que el trabajo pueda ser más interesante. Pero sería imposible implementar esta modalidad si no estamos abiertos a recibir feedback y comentarios sobre lo que estamos haciendo”, subrayan.

Premiado. “Huir hacia los límites” es un pódcast creado en el Laboratorio de Historias Poderosas Colombia, que recopila fragmentos de vida de tres niñas venezolanas víctimas de explotación sexual en plena frontera colombo-venezolana.

7. Impacto: alcanzar audiencias locales y generar conversaciones 

Desde Chicas Poderosas creen que el trabajo periodístico no termina con la publicación de una nota, cualquiera fuera su formato. Por el contrario, consideran indispensable establecer estrategias de publicación y de distribución. De esa manera, podrán obtenerse mejores resultados para medir el impacto del artículo. 

Arce Terceros y Leguizamón detallan que las historias de las dos primeras ediciones del Laboratorio lograron generar conversaciones en redes sociales, y varias de ellas fueron publicadas por varios medios de comunicación, ampliando así las audiencias de estas historias. “Incluso fueron mencionadas por publicaciones internacionales”, destacaron. 

Además, el pódcast Huir hacia los límites, creado en el Laboratorio realizado en Colombia, fue reconocido como mejor pieza informativa en los premios Caminando Hacia la Justicia

Para futuras estrategias de distribución, dicen que les gustaría probar un mayor foco en la difusión hiperlocal y en formatos como WhatsApp, que -aunque difíciles de medir- creen que tienen un gran alcance por la accesibilidad y, por ende, tienen el potencial de lograr un impacto en los contextos en los que se cuentan esas historias. “A veces como comunicadoras, ponemos la atención en las menciones de medios nacionales, internacionales o mainstream que, aunque son claves en la difusión de nuestro contenido, siempre es importante no perder el foco local”, reflexionan.

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