Las redacciones de televisión local afrontan un punto de inflexión marcado por el alejamiento sostenido de las audiencias jóvenes y su desplazamiento casi total hacia plataformas digitales y redes sociales, un cambio que compromete la viabilidad futura del sector si no se aborda de forma estructural y urgente, según el informe Reinvent: A survival guide for local TV news, elaborado por el proyecto Reinventing Local TV News de la Universidad Northeastern y financiado por la Stanton Foundation.
El estudio identifica a los jóvenes de entre 18 y 34 años como el grupo decisivo para la continuidad de la televisión local, un segmento que consume información de manera regular —el 91 % lo hace semanalmente— pero que apenas recurre al informativo televisivo tradicional. La mayor parte de ese consumo se concentra en plataformas digitales, principalmente a través del teléfono móvil, con YouTube, Instagram y TikTok como principales vías de acceso a las noticias locales. Solo el 19 % de los encuestados considera la televisión lineal como el canal idóneo para informarse sobre la actualidad de su comunidad, frente a un 44 % que prefiere hacerlo directamente desde redes sociales.
Los datos del informe subrayan que el problema no es la falta de interés por la información local, sino la desconexión entre los formatos tradicionales y los hábitos actuales de consumo. Dos tercios de los jóvenes consideran las noticias locales relevantes y fiables, pero no han incorporado el visionado del informativo televisivo a su rutina diaria. El consumo informativo se integra, en cambio, en dinámicas de uso continuo de redes sociales, donde el acceso es inmediato, fragmentado y adaptado a formatos breves de vídeo.
Ante este escenario, la investigación propone un giro estratégico: situar el vídeo digital en el centro de la producción informativa y crear perfiles específicos dentro de las redacciones, denominados Digital Content Creators, dedicados a producir contenidos originales para plataformas sociales, webs y aplicaciones, y no a la mera reutilización de piezas pensadas para la emisión televisiva. En los proyectos piloto desarrollados en redacciones de Nueva York, Chicago y Boston, estos perfiles lograron millones de visualizaciones en YouTube y TikTok, un mayor nivel de interacción y reconocimiento profesional, incluido un premio regional Edward R. Murrow a la innovación.
El informe detalla además patrones concretos de consumo que condicionan la eficacia de los contenidos. Los vídeos de alrededor de 50 segundos obtienen mejores tasas de visualización completa que los más breves o los más largos, y los usuarios jóvenes tienden a interactuar después del visionado: el 96 % realiza alguna acción posterior, como compartir, comentar, buscar más información o acceder a coberturas ampliadas. Esa respuesta convierte al vídeo social en un punto de entrada a una relación más profunda con la marca periodística, no en un consumo aislado.
La investigación también apunta a un cambio en el tipo de métricas que deben guiar la toma de decisiones editoriales. Frente a la centralidad histórica de la audiencia televisiva medida por ratings, el informe defiende indicadores como el tiempo de visualización, la retención en los primeros segundos, la tasa de interacción o la calidad de los comentarios como herramientas para entender mejor qué contenidos generan interés real y conversación pública.
El documento concluye que la transición hacia una estrategia digital no es un complemento opcional, sino una condición necesaria para mantener la función informativa de la televisión local y su vínculo con la comunidad. La ausencia de una presencia sólida en plataformas digitales deja el espacio informativo en manos de creadores sin vinculación periodística, en un contexto en el que uno de cada cinco estadounidenses afirma informarse habitualmente a través de influencers en redes sociales. El reto para las redacciones locales pasa así por trasladar su capital de confianza al entorno digital donde ya se informan las nuevas generaciones.



