En el éxito de un plan de crecimiento de suscripciones confluyen varios elementos, como por ejemplo la lealtad que el periódico es capaz de crear con sus lectores, de manera que estén casi continuamente conectados al medio, bien sea por acceso directo a la web o a la app, por newsletters, podcast, y generalmente por una combinación de todas ellas.

Influye, lógicamente, la calidad del periodismo que el periódico ofrece, aunque este elemento no es, por desgracia, siempre decisivo, porque hay lectores que se suscriben no por la calidad del periódico que leen sino porque es el medio que refuerza sus posiciones ideológicas y el que no los expone a opiniones contrarias para no soliviantarlos ni sacarlos de su zona de confort.

Influye lógicamente la experiencia de usuario y las fricciones que el registro pueda generar. Influye el conocimiento del usuario y el trabajo con datos para crear modelos comportamentales. Influye el tipo de modelo de paywall, si metered, freemium, premium, etc. Influye el precio, y también influye la diversificación de ofertas de suscripción que el periódico sea capaz de hacer para adaptarse a todo tipo de públicos. 

Justo este último punto es una de las claves del éxito del periódico conservador francés Le Figaro que, con unas semanas por delante de la fecha en que se marcó el objetivo, acaba de superar el hito de los 200.000 suscriptores digitales, y la intención de llegar a los 300.000 suscriptores a medio plazo.

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La oferta online del periódico ha crecido de manera constante desde su lanzamiento hace cinco años y el aumento en las suscripciones se ha acelerado desde la primera ola de la epidemia de coronavirus y el primer confinamiento en marzo en marzo.

Le Figaro, al igual que casi todos los periódicos que relevantes, había colocado la conquista de los suscriptores digitales de pago en el centro de su estrategia de crecimiento. Con dos objetivos en mente: defender su condición de líder francés en información generalista, y también lograr monetizar aún más a su gran audiencia.

Ofertas especiales para familias, para estudiantes menores de 26 años, etc.

Esta revisión del modelo económico de la prensa, han señalado desde Le Figaro, ha dado lugar a una reformulación de la oferta de contenidos de pago, y que ha sido uno de los elementos clave en el éxito.

La oferta digital ya ofrecía acceso a todos los contenidos de Le Figaro por 9,90 euros al mes. Se amplió con la creación de dos nuevas fórmulas de suscripción, una a 14,90 euros mensuales que incluye la versión en PDF del diario, una aplicación de juegos y un derecho de acceso para tres cuentas, y otra, a 19,90 euros al mes, dando acceso a versiones en PDF de las publicaciones del Grupo Figaro, como los especiales Historia o Salud, así como diez boletines temáticos. “Una oferta adaptada especialmente a familias porque da la posibilidad de activar cinco cuentas”, explica Bertrand Gié, director de Noticias de Le Figaro

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Al incrementar sus ofertas, Le Figaro ha podido desarrollar su cartera de abonados, “modulando el crecimiento en volumen pero también en valor”, asevera Gié.

Desde septiembre, Le Figaro también ha lanzado una oferta dedicada a estudiantes menores de 26 años. A un precio de 4,90 euros al mes sin ningún compromiso de permanencia, esta nueva suscripción da acceso ilimitado a la oferta 100% digital de Le Figaro, y en particular a los análisis y encuestas que les conciernen (vivienda, escuelas, carreras, trabajos de estudiantes, etc.) proporcionada por el equipo Figaro Étudiant. La oferta se completa con un boletín semanal premium, Update, específicamente pensado para los estudiantes.

Para Bertrand Gié, “la crisis actual amplifica dos fenómenos: aumenta fundamentalmente una demanda legítima de información por parte del público en general, y al mismo tiempo acelera la propensión de los internautas a suscribirse a ofertas que consideran confiables y completas”.

Incluso antes de que comenzara el primer confinamiento a mediados de marzo, el número de nuevos suscriptores digitales semanales se triplicó o incluso se cuadruplicó, y duró a ese ritmo hasta abril y mayo. “El fenómeno es tanto más importante en cuanto que esta ola de nuevas suscripciones no fue seguida por una ola de cancelaciones”, especifica Bertrand Gié.

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