El Washington Post ha comenzado un proceso de despidos que afectará a cerca del 30 % de su plantilla total y supondrá la salida de más de 300 periodistas de una redacción integrada por unos 800 profesionales, una decisión que impacta de forma directa en áreas como la información local, la cobertura internacional y la sección de deportes, y que implica una reconfiguración profunda del modelo editorial del diario.
La dirección del periódico ha comunicado a sus empleados que los recortes responden a pérdidas económicas sostenidas durante años y a la incapacidad de la organización para adaptarse con suficiente rapidez a los cambios en los hábitos de consumo informativo, lo que ha llevado a priorizar contenidos centrados en la política nacional, la economía y la salud, en detrimento de otras áreas históricamente relevantes para el diario.
Tal como recoge The New York Times, el editor ejecutivo del Washington Post, Matt Murray, explicó a la redacción que el diario había estado “demasiado anclado en otra era”, cuando su fortaleza era la del producto impreso local, y subrayó que el tráfico procedente de buscadores ha caído casi a la mitad en los últimos tres años, en parte por el impacto de la inteligencia artificial generativa, al tiempo que la producción diaria de noticias se ha reducido de forma notable en el último lustro.
Entre las medidas anunciadas figura el cierre de la sección de deportes, aunque parte de sus periodistas pasarán a cubrir contenidos culturales relacionados con el deporte, así como la reducción significativa de la sección local, el cierre de la sección de libros y la cancelación del pódcast diario “Post Reports”. La cobertura internacional también se verá mermada, con despidos en equipos situados en Oriente Medio, India y Australia, aunque el diario mantendrá corresponsales en cerca de una docena de ubicaciones.
El ajuste se enmarca en una etapa especialmente convulsa para el periódico desde la llegada de Will Lewis como editor en 2023, con cambios en la estructura directiva, una apuesta creciente por el uso de inteligencia artificial y decisiones editoriales controvertidas, como el fin de los apoyos electorales presidenciales, que provocaron la cancelación de cientos de miles de suscripciones.
Antiguos responsables del diario y periodistas en activo han calificado la jornada como una de las más duras en la historia del Washington Post, alertando de que la reducción de la plantilla limitará de forma significativa la capacidad del medio para ofrecer una cobertura de proximidad y un periodismo internacional sostenido en un momento de alta complejidad informativa.



