La organización periodística ProPublica ha actualizado su código de ética para adaptarlo a nuevas dinámicas informativas y financieras, incorporando una restricción explícita que impide a sus empleados apostar sobre el resultado de acontecimientos noticiosos en mercados de predicción, independientemente de que participen o no en su cobertura, según ha explicado el periodista Charles Ornstein al difundir el cambio.
La modificación se enmarca dentro del apartado de conflictos financieros y responde al crecimiento de plataformas que permiten especular sobre resultados vinculados a la actualidad. El nuevo texto establece que ningún empleado puede realizar este tipo de apuestas, al considerar que podrían generar conflictos de interés o erosionar la confianza del público en la independencia editorial.
Responding to changing times, @propublica has updated our code of ethics to say, «no employee should wager on the outcome of news events on the prediction markets — regardless of whether or not they are involved in coverage of said event.» https://t.co/ho5pjN5WDm
— Charles Ornstein (@charlesornstein) April 14, 2026
El código de ética de ProPublica, concebido como complemento de su política de conflictos de interés, recoge un conjunto amplio de normas destinadas a garantizar la integridad de su trabajo periodístico. El documento define como eje central la obligación de decir la verdad y mantener la credibilidad ante los lectores, subrayando que la precisión de los hechos, la independencia en el análisis y la ausencia de agendas ocultas son condiciones indispensables para su actividad.
En el ámbito de la práctica periodística, el código establece criterios sobre el uso de fuentes, priorizando su identificación salvo en casos en los que el anonimato sea imprescindible y esté justificado por la relevancia de la información. También regula la verificación de materiales, especialmente cuando proceden de fuentes anónimas, y prohíbe prácticas como el pago por entrevistas, el plagio o la fabricación de contenidos.
El documento incorpora directrices específicas sobre el uso de inteligencia artificial en la redacción, indicando que todo contenido generado con estas herramientas debe ser revisado por periodistas, verificado y presentado con transparencia cuando tenga un papel relevante. Además, prohíbe emplear la inteligencia artificial para crear o manipular contenidos que puedan inducir a error o sustituir el trabajo original de reporteo y análisis.
En materia de conducta profesional, el código detalla obligaciones que afectan a todos los empleados, desde la protección de la información confidencial hasta la prohibición de aceptar regalos, viajes o beneficios que puedan comprometer su independencia. También limita la participación en actividades políticas partidistas para el personal editorial, con el objetivo de evitar cualquier percepción de sesgo.
El apartado financiero establece restricciones adicionales para prevenir conflictos derivados del acceso a información no publicada. Los empleados no pueden realizar inversiones especulativas basadas en información interna ni operar con activos vinculados a coberturas en curso. Asimismo, se prohíbe la tenencia de criptomonedas especulativas asociadas a figuras públicas o eventos informativos.
El código contempla mecanismos de supervisión y cumplimiento que incluyen la obligación de que todos los empleados lo revisen periódicamente y comuniquen posibles infracciones. La organización señala que cualquier incumplimiento puede derivar en medidas disciplinarias, incluida la rescisión del contrato laboral.



