La industria periodística se ha acostumbrado en la última década a convivir con muros de pago cada vez más estrictos, subidas de tarifas de suscripción, modelos freemium que reservan la mayor parte del valor para los lectores de pago y experimentos con paquetes combinados junto a plataformas de vídeo, música o productos financieros, hasta el punto de que buena parte de los debates internos en las redacciones giran hoy sobre cómo afinar el embudo de conversión y reducir la tasa de cancelaciones.
Sin embargo, no toda la industria va en esa misma dirección. The Salt Lake Tribune ha anunciado que retirará por completo su paywall a partir de 2026, ampliará sus ediciones locales gratuitas impresas y confiará en un modelo de membresía voluntaria que ha llamado la atención de directivos y periodistas más allá de Estados Unidos, porque plantea una ruta alternativa en un momento en que la presión por reforzar el ingreso recurrente vía suscripción es máxima.
El informe anual de 2025, elaborado por el periodista Andy Larsen, explica que el medio, convertido en organización sin ánimo de lucro en 2019, prevé reducir prácticamente a cero los 2,6 millones de dólares estimados de ingresos por suscripciones digitales y sustituirlos por aportaciones voluntarias de lectores y grandes donantes.
El plan se apoya en un experimento realizado en 2024 con un grupo significativo de suscriptores digitales: se les comunicó que tendrían acceso gratuito durante tres años y se les ofreció la posibilidad de cancelar sus pagos o mantenerlos como donación, y el 87% optó por seguir contribuyendo.
Ese dato, poco frecuente en un entorno en el que la cancelación de suscripciones suele dispararse ante cualquier cambio de condiciones, ha servido como base para diseñar un sistema de membresía con tres niveles mensuales (5, 10 y 26 dólares) que incluirán ventajas como acceso al archivo, posibilidad de comentar y, en la modalidad más alta, entrega de la edición en papel dos veces por semana.
La dirección del Tribune sostiene que la eliminación del muro de pago se alinea mejor con su misión de servicio público, al permitir que cualquier ciudadano pueda acceder al contenido sin barreras económicas, y subraya que el movimiento no se apoya únicamente en el optimismo, sino en una combinación de promesas de donantes, reservas previstas y ajustes internos de costes, entre ellos una mudanza de oficinas que reducirá el alquiler anual en unos 228.000 dólares.
El informe admite que la decisión no está exenta de riesgos
Aunque el informe admite que existe riesgo en la decisión, la estrategia no se basa en esperar un crecimiento inmediato del tráfico y de la publicidad digital —que ni siquiera se ha incorporado a las previsiones para 2026—, sino en consolidar una base de miembros que aporten ingresos de forma recurrente y, al mismo tiempo, liberar el acceso para amplificar el alcance editorial.
El informe también detalla una segunda línea estratégica con potencial interés para medios de otros países: la creación y expansión de ediciones locales gratuitas impresas, enviadas por correo ordinario a todos los hogares de una zona concreta, como respuesta directa a los desiertos informativos en áreas rurales y suburbanas.
En octubre se puso en marcha The Southern Utah Tribune, un periódico mensual de dos secciones y 24 páginas que se distribuye sin coste a 40.000 viviendas y negocios de Washington County, apoyado en un programa del servicio postal estadounidense que permite imprimir y enviar cada número por unos 12.000 dólares al mes.
El objetivo es alcanzar, en 2027, unos 40.000 dólares mensuales combinando publicidad local y apoyo filantrópico, de modo que la edición no solo se sostenga por sí misma, sino que contribuya a reforzar la cobertura en la zona.
En paralelo a estas apuestas de producto, el documento recoge la firma de un acuerdo laboral con el sindicato de la redacción que fija un salario mínimo de 60.000 dólares para todos los empleados, incorpora subidas ligadas al coste de la vida, mejora la aportación al plan de jubilación, amplía los permisos de maternidad y paternidad y establece garantías frente al uso de métricas cuantitativas y de herramientas de inteligencia artificial en la evaluación del desempeño. La negociación, descrita como intensa pero basada en el respeto mutuo, se ha cerrado con un convenio de unas 75 páginas que incluye también un esquema de trabajo híbrido y paquetes de indemnización garantizados en caso de despidos.



