El año 2025 se ha convertido en el más letal para la prensa en la última década, con al menos 153 periodistas y trabajadores de medios asesinados hasta el 1 de noviembre, según datos de la organización Campaña Emblema de Prensa (PEC, por sus siglas en inglés). La cifra, inédita en un período de diez meses, refleja una crisis global de violencia contra los profesionales de la información, de los cuales dos tercios murieron en zonas de conflicto armado, pese a estar claramente identificados como prensa.
La Franja de Gaza se consolidó como el territorio más mortífero, con 57 periodistas asesinados, seguida por los conflictos entre Ucrania y Rusia (11) y en Yemen (11). México se mantiene como el país más letal fuera de los escenarios bélicos, con diez casos registrados, mientras que Sudán (7), India (6), Pakistán (5), Bangladesh (4), Ecuador (4) e Irán (4) completan la lista de los más afectados. También se documentaron asesinatos en Filipinas, Siria, Afganistán, Colombia, Honduras, Irak, Líbano, Nigeria, Perú, República Democrática del Congo y Estados Unidos, con dos víctimas en cada uno. En Brasil, Guatemala, Haití, Nepal, Arabia Saudí, Somalia, Turquía y Zimbabue se reportó un caso por país.
La PEC alertó de que el aumento de los crímenes viene acompañado de una impunidad casi total. “Nunca antes habían sido asesinados tantos periodistas sin que se realizaran investigaciones para identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia”, declaró el presidente de la organización, Blaise Lempen. “La comunidad internacional debe reaccionar ante esta tragedia para detener la violencia”, añadió.
Con motivo del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, que se conmemora cada 2 de noviembre, la Campaña Emblema de Prensa pidió a los Estados miembros de Naciones Unidas que respalden la creación de una comisión internacional independiente, bajo la supervisión del secretario general o del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Este organismo tendría como objetivo investigar violaciones graves del derecho internacional cometidas contra periodistas, recomendar medidas para fortalecer las legislaciones nacionales y los mecanismos de rendición de cuentas, y ofrecer reparación a las víctimas y sus familias.
La organización advirtió que permitir que los asesinos de periodistas queden impunes envía un mensaje devastador: matar periodistas es aceptable. La falta de justicia, señaló la PEC, no solo destruye vidas y familias, sino que también priva a la sociedad de su derecho colectivo a saber.



