La editora Juliana Rodríguez lidera el _Proyecto 50-50_ junto con Edgardo Litvinoff, prosecretario de redacción. Foto: gentileza La Voz

¿Cuál puede ser el aporte de un medio para contribuir a una mayor igualdad de género en la sociedad? Lo primero que se nos viene a la cabeza es la publicación de contenidos en múltiples formatos para exponer las desigualdades, visibilizar la violencia de género y denunciar la falta de políticas públicas que equilibren las oportunidades que tienen las mujeres en relación a los varones. Además, contar las acciones que llevan adelante aquellas personas que defienden sus derechos. 

Sin embargo, hacia adentro, en los procesos de producción periodística, un medio puede hacer una gran contribución si en sus contenidos hay una diversidad equilibrada de fuentes. Es decir, incorporar igual cantidad de voces femeninas como masculinas en los contenidos, más allá de que el tema esté relacionado o no a cuestiones de género. 

La Voz, uno de los medios regionales más importantes de la Argentina, logró mejorar la proporción de fuentes femeninas en las notas que publican en la edición impresa por medio del “Proyecto 50-50”. A un año de su lanzamiento, desde el periódico consiguieron que casi cuatro de cada 10 personas consultadas fueran mujeres. 

La iniciativa surgió de la redacción y está inspirada en un programa de la BBC. Edgardo Litvinoff, prosecretario de redacción, y Juliana Rodríguez, editora jefa de los suplementos VOS y Número Cero, lideran el proyecto con el que buscan generar un cambio de modalidad en la búsqueda habitual de fuentes de información para equilibrar la proporción de fuentes femeninas en las notas de la edición impresa. 

Para el 8 de marzo de 2021, a un año de haber lanzado _Proyecto 50-50, La Voz anunció la creación de un directorio de fuentes femeninas para completar de manera colaborativa y compartir entre toda la redacción

La fecha para el lanzamiento del proyecto no fue elegida al azar, sino que se hizo el 8 de marzo de 2020, en el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces, el equipo de redacción del medio de la provincia de Córdoba comenzó a poner en práctica una serie de recursos en su quehacer diario.

ONU Mujeres, que ya venía trabajando en la compañía con otro proyecto, decidió acompañar la propuesta y colaborar en la instrumentación del proyecto. Y ayuda en la capacitación de la redacción, en el seguimiento de las metas y en la difusión para intentar que otros medios se sumen al desafío. 

 

Antes de poner en marcha el proyecto, en promedio, el 20 % de las fuentes eran mujeres

“El primer paso para el cambio de modalidad fue identificar el problema y ponerlo en cifras”, le contó Rodríguez al Laboratorio de Periodismo. La tarea que llevaron adelante consistió, primero, en empezar a monitorear cuántas fuentes masculinas y cuántas femeninas había en cada artículo de todas las secciones del periódico. “El resultado, por supuesto, fue bajo: en promedio, el 20 % de las fuentes eran mujeres”, reflejó la editora. 

Para ahondar en los motivos de esos resultados y de cara a la búsqueda de mejores indicadores, decidieron designar una referente por sección para organizar reuniones mensuales. Además de compartir los datos de cada monitoreo, cada una de las periodistas comenzó a conversar con todo el equipo de su propia sección para ver las especificidades que tenían como obstáculos a la hora de buscar paridad en las fuentes. 

A partir de ese trabajo, lo que identificaron fue lo que explica en gran parte la disparidad de fuentes en las notas: ”Tiene que ver con ciertas estructuras jerárquicas de instituciones públicas y privadas. En las notas más de agenda y diarias los periodistas apelan a que responda el primer responsable de distintas áreas y, normalmente, ese primer responsable es un varón”, indicó Rodríguez. 

A un año de trabajar de manera remota desde sus casas por la pandemia, la redacción de La Voz logró igualmente llevar a adelante el proyecto con el que buscan consultar la misma cantidad de varones y de mujeres en sus notas de la edición impresa. Foto: gentileza La Voz.

Al mismo tiempo, se encontraron con otra situación en notas vinculadas con informes especiales o que tratan sobre alguna temática en particular, en las que las fuentes son consultadas por sus conocimientos y no por su rol jerárquico. En esas notas también había una mayoría de voces masculinas. “El primer obstáculo que marcaron los periodistas es que no tenían entre sus contactos especialistas mujeres y que, muchas veces, si trataban de contactarse con una fuente nueva mujer no solo les costaba más, sino que al trabajar con cierta velocidad y dinámica propia de la rutina periodística, no siempre estaban dispuestas a responder con agilidad, o no se animaban o no estaban acostumbradas al ida y vuelta entre fuente y periodista que requiere cierta celeridad”, planteó la editora de La Voz.

Con ese diagnóstico, además de compartir las cifras de los monitoreos con toda la redacción, en las reuniones de cada sección y también en las reuniones con editores, decidieron armar un manual de buenas prácticas, con ejercicios y posibles soluciones para tener en cuenta como profesionales a la hora de buscar fuentes de información para elaborar una nota.

“Algunas propuestas incluidas en el manual tienen que ver con preguntarnos si conocemos alguna fuente mujer que pueda respondernos a determinada inquietud; si en la línea jerárquica de una institución pública o privada hay alguna mujer; y si, más allá de nuestra propia agenda, pedimos los suficientes contactos, salimos a buscar otras fuentes o consultamos con colegas para que nos den otra información”, precisó Rodríguez. 

 

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En diciembre, en todas las notas se usaba ya un promedio de 37% de fuentes femeninas

A medida que fue avanzando el proceso de cambio en cada una de las secciones, los progresos comenzaron a notarse. “En octubre, noviembre y diciembre los números empezaron a ser mejores. En diciembre, en todas las notas se usó un promedio de 37 % de fuentes femeninas”, destacó Rodríguez y señaló: “Acercarnos al 50-50, que es un gran objetivo a largo plazo, ya es un montón”. 

Más allá del promedio general, los resultados varían según las secciones. Las cifras más dispares se dan en la sección Sucesos (policiales), en Política, en Negocios (economía) y en Deportes. 

Si bien Rodríguez reconoció que va a ser lento el proceso, para seguir mejorando los indicadores y acercarse a la meta del 50-50, será fundamental seguir insistiendo con los monitoreos, las charlas y las acciones para cambiar hábitos. 

Creación de un directorio exclusivamente de fuentes femeninas y colaborativo

El último 8M, en el Día Internacional de la Mujer, el “Proyecto 50-50” cumplió un año. Para ese entonces, el porcentaje de fuentes femeninas consultadas para los artículos de la versión impresa se acercó bastante al objetivo

De hecho, el 8 de marzo pasado, cuando se cumplió el primer aniversario del proyecto, anunciaron la creación de un directorio exclusivamente de fuentes femeninas y colaborativo. 

“Armamos un formulario de Google, muy sencillo de llenar, que lo compartimos hace muy poco con toda la redacción. La idea es sistematizar el proceso y que cada uno haga su aporte en el directorio. Es decir, registrar el contacto de fuentes femeninas con las que ya hayamos hecho consultas, y que tengan cierto hábito de hablar con la prensa, como también ir incorporando nuevos contactos”, explicó Rodríguez. 

La idea -continuó la editora- es nutrir ese directorio para que se convierta en una herramienta de consulta rápida y ágil. “Entonces, cuando una periodista o un periodista esté haciendo una nota de economía y necesite consultar a especialistas en finanzas internacionales, pueda entrar al directorio, de manera rápida poner el tema que necesita y encontrar una fuente femenina a la que pueda acudir”, ejemplificó. 

Durante este año, desde La Voz seguirán trabajando para intentar que “todas las secciones del diario impreso tengan paridad en sus fuentes en todas las notas de todos los temas”. “Creemos que tiene que estar representada la ciudadanía en general en esos espacios y las mujeres son la mitad de esa ciudadanía”, consideró Rodríguez. 

Aunque el monitoreo se hace solamente en la edición print por una cuestión de recursos, la editora del medio cordobés compartió que el objetivo es “aplicar los criterios establecidos en el manual de buenas prácticas y usar el directorio en la web y en el papel para contenidos en general de manera indistinta”. 

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