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La lucha contra la desinformación se perfila de nuevo como uno de los desafíos más significativos para la sociedad y especialmente para los medios de comunicación en este 2024 que acaba de empezar. Esta batalla constante contra la información errónea seguirá siendo un eje central en el debate público.

En 2023, se ha visto cómo las mal llamadas “fake news”, ahora potenciadas por la inteligencia artificial, han alcanzado niveles de verosimilitud alarmantes. La sofisticación de estas técnicas unido a la rápida difusión de la desinformación que dan algunas redes sociales, lleva a un panorama al menos preocupante.

Ante este escenario, Financial Times Strategies, la consultora del Financial Times, ha creado una guía para que los medios puedan mantener la confianza de sus audiencias. “Lies, Damn Lies and MisDis: How News Publishers Can Counteract Misinformation in 2024”, pone énfasis en la transparencia, la colaboración entre editores, la verificación rigurosa de imágenes, la revisión de los estándares editoriales, el etiquetado adecuado de imágenes y artículos de archivo, la protección de sistemas y la promoción de la alfabetización mediática.

Estas acciones constituyen pasos fundamentales para que los editores no solo afronten, sino que también prevengan activamente la propagación de la desinformación, manteniendo así la confianza del público en un entorno mediático cada vez más complejo.

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Estas son las recomendaciones de Financial Times Strategies:

  1. Ser más transparentes: es vital mejorar la comprensión de los lectores sobre cómo se toman las decisiones en las noticias. Según el Informe de Alfabetización en Noticias de Impress, solo el 51% de las personas con niveles educativos más altos creen que saben lo suficiente sobre el proceso de producción de noticias. Internet ofrece la posibilidad de explicaciones más detalladas y antecedentes de cada artículo, una oportunidad que pocos editores utilizan.
  2. Unir fuerzas: los editores pueden colaborar para formar entidades de verificación de hechos durante las elecciones y promover estándares para metadatos de imágenes e información de procedencia.
  3. Incorporar la verificación de imágenes en el flujo de trabajo: con múltiples fuentes de fotos y vídeos, es fácil incorporar imágenes hechas por IA o sacadas de contexto en las narrativas. Herramientas como TinEye, Google Lens, Ai or Not, Hive Moderator o Intel’s Fake Catcher pueden ser útiles para la búsqueda inversa y detección de imágenes generadas por IA o editadas.
  4. Revisar los estándares editoriales: los estándares editoriales deben adaptarse a la era digital. La navegación móvil y la “lectura superficial” requieren un enfoque más explícito. Evitar citas no verificadas en titulares y utilizar el “sándwich de la verdad” puede ayudar a distanciar a los editores de fuentes de desinformación.
  5. Etiquetar imágenes y artículos de archivo: es importante etiquetar claramente las imágenes y artículos de archivo con la fecha y la procedencia, especialmente si están fuera de un muro de pago.
  6. Proteger los sistemas: los ataques cibernéticos pueden comprometer la capacidad de publicar contenido nuevo y dañar archivos. Los editores deben asegurar que sus flujos de trabajo estén robustamente defendidos.
  7. Invertir en alfabetización mediática: las iniciativas contra la desinformación a menudo se desperdician por falta de continuidad o una estrategia efectiva de llegada al mercado. Educar a las audiencias para que puedan identificar técnicas de desinformación es vital. Juegos y capacitaciones pueden tener efectos a largo plazo e impactar en la probabilidad de que los individuos difundan desinformación.

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