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La redacción de la diaria, antes de la llegada de la pandemia de COVID-19. Foto: gentileza la diaria.

El 20 de marzo, el diario uruguayo la diaria cumplió 15 años desde su primera salida. Este medio no solo llenó la necesidad informativa que había en Uruguay de sumar un periódico independiente, sino que también revolucionó la forma en que tradicionalmente los lectores estaban acostumbrados a acceder a los ejemplares: comprándolos en los quioscos de diarios y revistas. la diaria nació con un modelo de suscripción con entrega a domicilio del 100% de los ejemplares. 

Desde que se fundó, en 2006, esta empresa periodística, gestionada por una cooperativa de trabajadores, mantuvo intacto su carácter innovador. Rápidamente duplicó su paginación y agregó a su edición diaria de lunes a viernes, una de fin de semana. Y mientras lo lograba, se fue adaptando a las nuevas modalidades de consumo. ¿Qué hizo? Desarrolló una transformación digital para posicionar su sitio de noticias y apuntalar su ya exitoso modelo de suscripciones. 

Natalia Uval
Natalia Uval es directora periodística de la diaria. Forma parte del equipo de redacción desde su fundación, en 2006, y ha sido periodista, editora de política, de investigación y de opinión.

En los últimos años, la diaria se convirtió en uno de los medios de comunicación más importantes y masivos de Uruguay. En marzo pasado, el sitio registró 1.437.802 usuarios únicos (en Uruguay viven 3,5 millones de personas) y del total de sesiones, el 50% provino de sus newsletters. Y lo que es más destacable, el medio consiguió sustentarse casi en su totalidad (exactamente un 86 %) gracias a la comunidad de 17.501 suscriptores.

Durante una charla con el Laboratorio de Periodismo, Natalia Uval, directora periodística de la diaria, hace un balance de la evolución del medio y explica cómo consiguieron diversificar sus productos y diferenciarse por el formato, la agenda y el estilo. Además, cuenta por qué en un año de pandemia y muy complejo en términos socioeconómicos decidieron lanzar nuevos productos.

 

(P) ¿Qué era la diaria hace 15 años y qué es hoy? 

(R) Son cosas muy distintas. Hace 15 años la diaria era un diario impreso de 16 páginas que salía de lunes a viernes y tenía un sitio con muy poca actualización. Era un medio centrado en la edición impresa. Hoy es muchísimo más que eso. Es un medio que se ha diversificado en formatos, en contenidos, con una apuesta muy grande a lo digital y con una transición de la redacción hacia lo digital. Además de esa edición impresa de lunes a viernes, que ahora cuenta con el doble de páginas, tenemos una edición de fin de semana que sale los sábados.

En el sitio están las secciones de Política, Opinión, Cultura, Cotidiana y Deporte, pero también tenemos los verticales o lo que nosotros llamamos “emergentes”, que es periodismo especializado en Educación, Salud, Trabajo, Feminismos, Ciencia, Economía y Justicia. Para este año tenemos una serie de proyectos para seguir diversificando.

Y hemos crecido mucho en alianzas con organizaciones de la sociedad civil para desarrollar proyectos conjuntos. Ha crecido tanto la diaria que ya trasciende a los periodistas y al medio. Tenemos proyectos de mucha cercanía con la comunidad, que es lo que nos interesa especialmente.

 

(P) ¿Qué perfiles incorporaron para llevar adelante la transformación digital? 

(R) Además de los perfiles, vimos el tema de las dinámicas de trabajo. Tuvimos que cambiar, por ejemplo, cosas tan básicas como los horarios en los que trabajaban los periodistas. Antes teníamos una producción más periódica, con horas de cierre específicas por día. Ahora es un mecanismo de producción permanente en la redacción: se terminan las notas y se suben inmediatamente al sitio. Es una dinámica más de portal y no tanto de diario tradicional.

En relación a los perfiles nos interesó, sobre todo en las nuevas contrataciones de periodistas, ver que tengan un perfil más digital. Eso a veces tiene bastante que ver con la edad, porque las nuevas generaciones de periodistas en general tienen una mirada que ya desde el vamos es digital. Además hemos tratado de incursionar, aunque todavía no lo hemos hecho como querríamos, en el periodismo de datos. En ese sentido, las últimas dos incorporaciones periodísticas tienen un perfil más volcado hacia el periodismo de datos y hacia el periodismo y la tecnología. 

 

(P) El 86 % de los ingresos de la diaria proviene de lo que pagan los suscriptores. ¿Es uno de los medios que a nivel global logra un porcentaje tan alto de ingresos por ese concepto? 

(R) Sí, es un caso extraño porque en general, primero, para los medios que tienen suscripciones sigue siendo igual muy importante en su estructura financiera la cuestión de la publicidad y no tan importante el pago por suscripciones. Y medios que han apostado a otros mecanismos como las membresías o los socios en realidad no les ha funcionado demasiado y ese porcentaje de gente que paga voluntariamente sigue siendo todavía bajo en comparación con la publicidad. Entonces, sí se podría decir que tenemos una comunidad bastante fuerte que nos banca mucho y que además está dispuesta a recibir nuevos productos y pagar por ellos. Eso es un activo muy importante para el medio.

 

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El 50 % de las sesiones del sitio de la diaria proviene desde sus newsletters. Le sigue la búsqueda orgánica (19 %) y directa (15,96 %).

(P) ¿Cuáles son los principales argumentos por los cuales un suscriptor paga?

(R) Una de las cuestiones centrales que hemos logrado es la construcción de una comunidad. Tiene que ver con el sentido de pertenencia. Está bien generar contenidos de calidad, que de hecho es muy importante, pero tan importante como eso, e incluso más, es que las personas se sientan parte de un proyecto en el que creen y en que comparten determinados valores. Ese es el activo más importante de la diaria.

¿Cuáles son esos valores? El valor de hacer periodismo independiente y de que somos una cooperativa. Los suscriptores entienden que están financiando un proyecto colectivo, que tiene una mirada de transformación social, de construir un mundo distinto. Es sentirse parte de un proyecto que va un poquito más allá de un mero proyecto periodístico. Se sienten parte también porque cuando los convocamos a participar en distintas actividades vemos que la participación es alta y los suscriptores tienen muchas ganas de incidir, de definir la agenda. 

 

¿P? Cuáles fueron las claves de la estrategia para desarrollar esa comunidad? 

(R) En el comienzo de la salida del diario incidió en eso el hecho de que había un vacío, una necesidad que la diaria vino a llenar. En Uruguay, en ese momento, había una necesidad de que hubiera un medio de prensa independiente, con una visión editorial de izquierda, pero de izquierda no partidaria.

Había muchísima gente que se sentía un poco huérfana en el sentido de que no tenía un medio de referencia y la diaria vino a ocupar ese espacio. Después, esa estrategia tuvo otros elementos. Uno es cómo hacer sentir parte a la comunidad del medio, que puede lograrse con distintas estrategias. Una tiene que ver con hacer participar a esa comunidad en los contenidos del diario. Nosotros hemos hecho encuentros para definir temas de agenda periodística. Convocamos a los suscriptores, por ejemplo, para hacer una proyección del escrutinio electoral. Este tipo de estrategias están buenas para que los medios se acerquen más a su comunidad, porque ya no es audiencia ni lectores, es bastante más que eso. 

 

(P) ¿Qué características tiene la audiencia de la diaria

(R) Quizás el rasgo más llamativo es que es una audiencia de un nivel educativo muy alto. Más del 60 % son universitarios y muchos de ellos tienen posgrados. En términos de edades, como la mayoría de los diarios, la mayoría son personas de 50 a 60 años. Después, una franja importante de nuestros lectores son de 30 a 40 años, que eran jóvenes cuando nació la diaria y nos fueron acompañando. No estamos tan bien en las franjas más jóvenes, de 20 años. Es una preocupación y por eso queremos que nuestros productos empiecen a estar orientados hacia esa franja. En ese sentido, la idea es tener más presencia audiovisual y más presencia en Instagram.

 

(P) la diaria nació como un producto centrado en contenido periodístico expresado en textos. ¿Cómo se fue diversificando el formato y la narrativa? 

(R) Éramos muy prensa escrita al principio y ahora tratamos de incorporar lenguaje audiovisual muy incipientemente y el audio. Y en términos de narrativas, ahí también nos fuimos diversificando, sobre todo con el surgimiento de la revista Lento. Hasta el surgimiento de la revista, era un diario muy clásico, en el sentido de que tenía los géneros periodísticos clásicos, como la noticia y la entrevista. En la revista Lento es muchísimo más diverso, hay mucha crónica, mucho reportaje. Cuando salió la diaria de fin de semana también tratamos de incorporar ese tipo de narrativas. Y con podcast arrancamos el año pasado a raíz de la pandemia. 

Lento es la revista mensual de la diaria. Con ella, el medio innovó en narrativa y formatos.

 

(P) ¿Qué desafíos económicos y editoriales trajo la pandemia? 

(R) Creo que el principal desafío económico para los medios fue la publicidad, más allá de la caída de ventas. En la diaria eso fue lo que más impactó, aunque ya venía cayendo hacía tiempo. Con lo cual tampoco fue algo que nos tomó por sorpresa.

Además, por suerte la diaria no depende de la publicidad, dado que tiene un porcentaje muy alto que depende de los suscriptores. En términos de suscripciones, curiosamente crecimos, nos fue muy bien el año pasado. Capaz que la situación de pandemia estimula más a la gente a consumir este tipo de contenidos periodísticos. La gente quiere saber, quiere estar informada. 

 

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(P) Para dar respuesta a esa demanda informativa que provocó la llegada de la pandemia, además del podcast, ¿qué otros contenidos o productos nacieron?    

(R) En el sitio, creamos la solapa Coronavirus. Después, generamos una newsletter temática que sale en horario vespertino y es el más leído de todos los boletines o el que genera más tráfico. O sea que la gente está muy ávida de ese tipo de información. Nos funciona muy bien el mecanismo de las newsletters.

Luego, reforzamos el trabajo en el tema salud, que naturalmente se tuvo que haber reforzado porque el coronavirus atraviesa dimensiones políticas, económicas, sociales, etcétera, y también por estar muy marcados por la agenda de todos los días.

Ahora sumamos la revista Gigantes, una publicación infantil. Lanzamos la revista en un momento en que en Uruguay las clases presenciales están suspendidas y los niños y las niñas están en casa todo el día. En realidad, es una idea vieja que teníamos, pero justo cae en un momento en el que seguramente sea una oferta interesante para los padres acceder a este tipo de publicación en esta coyuntura. 

 

La Diaria Uruguay
Algunos de los contenidos digitales que generan desde la diaria para mantener informada a su audiencia sobre el coronavirus.

(P) Si tenés que decir cuáles son los proyectos más importantes para 2021, ¿cuáles son y qué objetivos quieren alcanzar con cada uno? 

(R) Uno es Gigantes. Ahí la comunidad ya está respondiendo muy bien, en el sentido de que hay suscriptores que están dispuestos a seguir pagando por otros productos. Continuamos el podcast de coronavirus, que este año lo hemos focalizado en el tema vacunación. Simultáneamente, está en curso “Vacunas contra la desinformación”, que es un proyecto financiado por Google en el que participan periodistas de la diaria, científicos y artistas. Su objetivo es combatir la desinformación en el tema vacunación contra la COVID-19 en públicos que habitualmente no están expuestos a los contenidos o no acceden a los contenidos de la diaria, sobre todo adultos mayores y jóvenes.

Gigantes, la revista infantil que lanzó la diaria el 15 de abril pasado, es una apuesta al periodismo para nuevas generaciones.

 

Otra iniciativa de participación es el Monitoreo participativo del río Santa Lucía, que es la continuación del proyecto Río Abierto, que duró dos años y fue una alianza con científicos y en el que hubo participación de la comunidad. Además, entre mayo y junio está previsto que lancemos un nuevo emergente de periodismo especializado en ambiente con un foco regional. La idea es que no abarque sólo Uruguay sino la región del Cono Sur sobre todo. Y la última novedad tiene que ver con el lanzamiento de un proyecto audiovisual para diversificar el tema de los formatos y llegar a las audiencias más jóvenes.

Otra cosa que nos parece muy importante es el periodismo local. En Uruguay no hay mucho desarrollo del periodismo local, sobre todo en el interior del país. Nos parecía que podía estar bueno estimular la realización de periodismo independiente para generar información anclada en lo local. la diaria nació como un diario muy capitalino, pero tenemos una vocación de acceder a otras realidades, contar lo que pasa en otros lugares. Así lanzamos la diaria local. Por ahora, empezamos con Maldonado y Colonia, dos departamentos donde identificamos además referentes comunitarios que podían ayudarnos en ese anclaje.

No es solamente que haya periodistas locales para la cobertura, sino también referentes de la comunidad que ayuden a impulsar el proyecto en los distintos departamentos. La meta es extendernos: poder tener la diaria Salto y Paysandú, dos departamentos del Litoral muy poblados y muy cercanos a Argentina. 

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