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La desinformación, los recortes y la IA concentran la presión sobre los periodistas en 2026

Un nuevo informe sobre el estado de los medios, elaborado por Cision a partir de una encuesta a 1.899 periodistas de 19 mercados, concluye que la precisión, la verificación de datos y la lucha contra la desinformación se han convertido en el principal desafío de la profesión en 2026, en una etapa marcada por la reducción de recursos en las redacciones, la presión de la inteligencia artificial, los cambios en los hábitos de consumo informativo y la necesidad de recuperar la confianza de las audiencias.

Un nuevo informe sobre el estado de los medios, elaborado por Cision a partir de una encuesta a 1.899 profesionales de 19 mercados, concluye que la precisión, la verificación de datos y la lucha contra la desinformación se han convertido en el principal desafío para los periodistas, por delante incluso de las restricciones de recursos, la presión de la inteligencia artificial, los cambios en el comportamiento de las audiencias y la competencia de creadores y medios no tradicionales.

El informe Estado de los Medios 2026, basado en respuestas recogidas en enero y febrero de 2026, sitúa la credibilidad informativa en el centro de las tensiones que atraviesan las redacciones. El 50% de los periodistas encuestados menciona la precisión, la comprobación de datos y la lucha contra la desinformación como uno de sus mayores obstáculos en los últimos 12 meses. El dato aparece prácticamente empatado con las restricciones de recursos (49%), que incluyen presupuestos reducidos, recortes de personal y aumento de la carga de trabajo.

La fotografía que ofrece el estudio apunta a una doble presión sobre el periodismo. Por un lado, las redacciones deben dedicar más tiempo a verificar información, proteger su credibilidad y evitar que contenidos falsos o generados por inteligencia artificial entren en el circuito informativo. Por otro, esas mismas redacciones cuentan con menos recursos humanos y materiales para hacer ese trabajo. El resultado es una profesión sometida a una exigencia creciente de precisión en un momento de menor capacidad operativa.

La irrupción de la inteligencia artificial aparece ya como el tercer gran desafío, citada por el 43% de los periodistas. El informe no presenta la IA solo como una herramienta de apoyo, sino también como una fuente de fricción para la práctica periodística. Los profesionales consultados la utilizan cada vez más para tareas auxiliares, pero siguen mostrando cautela ante su aplicación en la producción informativa y, especialmente, ante el uso que hacen de ella los gabinetes de comunicación y los profesionales de relaciones públicas.

El 42% de los encuestados también señala como reto la adaptación a los cambios en el comportamiento de la audiencia y en las tendencias de consumo. Este dato sitúa la transformación del periodismo más allá de la tecnología. Las redacciones no solo compiten con nuevos sistemas de generación de contenidos, sino también con hábitos de consumo fragmentados, con plataformas que condicionan la distribución y con una audiencia que accede a la información a través de canales cada vez más diversos.

La competencia de medios no tradicionales y creadores es mencionada por el 28% de los periodistas, mientras que el 27% apunta a las presiones comerciales vinculadas al SEO, los algoritmos y el contenido patrocinado. Además, el 24% cita cuestiones relacionadas con la libertad de prensa, la censura y la seguridad. El informe muestra así una profesión tensionada por problemas editoriales, económicos, tecnológicos y políticos que operan al mismo tiempo.

La dependencia de las fuentes externas y el ruido en las bandejas de entrada

Uno de los datos más relevantes del informe es que, pese al crecimiento de la IA y de las redes sociales, los contenidos proporcionados por profesionales de relaciones públicas siguen siendo una fuente importante para encontrar ideas de historias. El 66% de los periodistas afirma que confía con frecuencia en comunicados, propuestas y kits de medios para detectar posibles temas. La cifra supera con claridad a las redes sociales, citadas por el 45%, y a otros medios o competidores, mencionados por el 37%.

Este dato puede parecer favorable para los gabinetes de comunicación, pero el resto del informe introduce un matiz decisivo: los periodistas reciben muchas propuestas y consideran relevantes muy pocas. El 57% recibe más de 50 propuestas por semana, si se suman quienes reciben entre 51 y 100, entre 101 y 150 o más de 151. Al mismo tiempo, el 72% afirma que solo una cuarta parte o menos de las propuestas que recibe es relevante para su audiencia y para los temas que cubre.

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La consecuencia es una relación ambivalente entre periodistas y profesionales de comunicación. Los primeros siguen necesitando datos, fuentes, acceso a expertos e información útil para construir historias. Sin embargo, también identifican la irrelevancia, el tono promocional y la falta de precisión como algunas de las principales causas de rechazo. El 82% descarta propuestas porque no son relevantes para su público o área de cobertura, el 53% porque son demasiado promocionales o centradas en ventas y el 34% porque no ofrecen un ángulo claro.

El informe refuerza una idea especialmente importante para los medios: la escasez de tiempo convierte la relevancia en un criterio editorial de entrada. No basta con enviar información. La propuesta debe demostrar que encaja con la cobertura del periodista, con la publicación, con su audiencia y con una necesidad informativa concreta. Los propios periodistas citados en el estudio reclaman que se tenga en cuenta su ubicación, sus temas anteriores, sus plazos y la necesidad de recibir datos completos y verificables desde el primer contacto.

La relevancia también aparece como el principal factor para que un periodista considere una propuesta. El 79% afirma que es más probable que interactúe con un pitch cuando resulta pertinente para su especialidad, público o área de cobertura. Muy por detrás aparecen el ángulo oportuno o de interés periodístico (35%), los datos o investigaciones fiables (33%), una oportunidad exclusiva o única (27%), la personalización para el periodista concreto (24%) y el acceso a fuentes fiables o expertos (23%).

Los recursos que más piden los periodistas apuntan en la misma dirección. El 47% quiere recibir más datos o investigaciones, el 45% información bajo embargo o con acceso temprano y el 42% acceso a expertos u oportunidades de entrevista. Los comunicados de prensa tradicionales quedan más abajo, con un 22%, y las citas de portavoces se sitúan en el 19%. Para las redacciones, la utilidad informativa parece estar más asociada a pruebas, acceso, tiempo y fuentes que a materiales corporativos cerrados.

Las redes sociales como herramienta de distribución, escucha y verificación

El informe también muestra que las redes sociales se han consolidado como parte del trabajo ordinario de los periodistas, aunque con funciones diversas. La razón más citada para usarlas es publicar o promocionar contenido propio, con un 54%. Este dato refleja la creciente carga de autopromoción que asumen los profesionales de los medios, que en muchos casos ya no solo producen información, sino que también participan en su distribución y visibilidad pública.

El 37% utiliza redes sociales para recopilar información para historias y otro 37% para interactuar con su audiencia. El 28% las emplea para ponerse al día sobre temas en tendencia, el 25% para estar al tanto de las últimas noticias y el 24% para comprobar o verificar información. La verificación, aunque no es el uso mayoritario, aparece como una función relevante en un momento en el que la desinformación y los contenidos artificiales figuran como la principal preocupación profesional.

LinkedIn emerge como la plataforma más utilizada para fines profesionales, citada por el 62% de los periodistas. Le siguen Instagram (54%), Facebook (53%), X (37%), YouTube (35%) y WhatsApp (29%). El informe añade que LinkedIn también es considerada la plataforma más valiosa para el trabajo por el 33% de los encuestados, por delante de Facebook (18%) e Instagram (14%).

El dato resulta significativo porque indica que la actividad profesional de los periodistas en redes no se concentra únicamente en plataformas de actualidad inmediata o conversación pública, sino también en espacios asociados a identidad profesional, contactos, fuentes y visibilidad sectorial. La función social del periodista se desplaza así entre la producción de información, la distribución de sus piezas, la búsqueda de fuentes y la construcción de una presencia pública propia.

La IA se usa más como apoyo que como sustituto de la producción periodística

El uso de inteligencia artificial generativa aparece extendido, pero con límites claros. El 48% de los periodistas afirma haber utilizado herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude para lluvia de ideas, ángulos de historias, preguntas de entrevistas o titulares. El 43% las ha utilizado para investigación o verificación de hechos, y el 41% para transcribir o resumir entrevistas y audios.

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El uso para creación de contenido cae al 27%, mientras que el 21% dice no utilizar herramientas de IA generativa. La optimización SEO aparece en el 17% y el análisis de audiencias, tendencias sociales, datos de interacción o intereses de lectores en el 15%. La lectura más consistente de estos datos es que la IA se está integrando sobre todo en tareas de apoyo, organización, ideación y procesamiento, pero mantiene una posición más delicada cuando se aproxima a la elaboración final de historias.

El informe también detecta diferencias geográficas relevantes. Los periodistas de América del Norte muestran menor adopción que sus homólogos de Europa, Oriente Medio y África, y mucha menos que los de Asia-Pacífico. Más de uno de cada tres periodistas norteamericanos afirma no utilizar IA, frente al 30% en EMEA y el 11% en APAC.

La cautela aumenta cuando la pregunta se refiere al uso de IA por parte de profesionales de relaciones públicas para generar propuestas o comunicados. El 53% de los periodistas se opone a recibir trabajo generado por IA en ese ámbito. Dentro de ese grupo, el 27% prefiere contenido escrito por humanos, aunque consideraría propuestas asistidas por IA si están bien elaboradas, y el 26% afirma que no consideraría contenido generado por IA. Otro 25% se declara neutral, el 19% se muestra algo a favor si el contenido está editado y validado por humanos, y solo el 2% se declara claramente favorable.

El informe vincula esta resistencia con tres exigencias: precisión, personalización y voz humana. En un momento en el que los periodistas ya sitúan la desinformación como su mayor desafío, la percepción de contenido artificial, genérico o no verificado puede deteriorar todavía más la relación entre fuentes, gabinetes y redacciones.

El correo electrónico sigue siendo el canal dominante

Pese a la diversificación de plataformas, el correo electrónico continúa siendo el canal preferido para recibir propuestas. El 97% de los periodistas encuestados lo señala como vía preferente, muy por encima de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, Signal o Telegram (14%), redes sociales o mensajes directos (14%), llamadas telefónicas (10%) y mensajes de texto (6%).

El informe también marca límites sobre el seguimiento posterior. El 64% considera adecuado un único contacto de seguimiento tras enviar una propuesta, el 28% prefiere que no haya ninguno y solo el 8% acepta más de uno. La insistencia aparece, de hecho, entre las grandes frustraciones: el 38% menciona los correos de seguimiento constantes como una razón para bloquear a un profesional de relaciones públicas o incluirlo en una lista de no contactar.

La rapidez de respuesta, sin embargo, sí es una expectativa clara cuando es el periodista quien se pone en contacto. El 52% espera una respuesta en un plazo de 24 horas, el 30% en el plazo de una hora, el 9% en unos minutos y otro 9% en unos días. Esta diferencia muestra que los periodistas piden menos insistencia cuando reciben propuestas, pero mayor capacidad de respuesta cuando solicitan información, entrevistas o materiales para trabajar.

El informe de Cision fue realizado en 19 mercados: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Italia, España, Portugal, China, Australia, Singapur, Malasia, Indonesia, Taiwán y Hong Kong. La compañía advierte de que algunas preguntas permitían más de una respuesta, por lo que determinados porcentajes superan el 100%, y que parte del cuestionario era opcional, lo que puede hacer que otros resultados no alcancen ese total.

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