Exclusivo suscriptores, el texto que se extiende poco a poco por los periódicos. En la imagen, modelo que usa actualmente El País para anunciar el contenido en cerrado.

 

[Este artículo de opinión forma parte de la newsletter semanal de Laboratorio de Periodismo, que se envía a los suscriptores a las 8 de la mañana todos los martes. Semanalmente, Lluís Cucarella, director editorial del Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena y CEO de Next Idea Media, comenta en un artículo algunos puntos de actualidad de la semana en el mundo del periodismo. Suscríbete]

 

EXCLUSIVO SUSCRIPTORES: ¿AUMENTA O DISMINUYE LA BRECHA DIGITAL?

El cambio del muro metered de El País a uno freemium, que comentábamos hace un par de semanas, no ha sido el único. Ya hay otros ejemplos de cierre del metered. Los argumentos: que las noticias en profundidad, los grandes reportajes, la información diferencial, en definitiva, ha atraído más suscriptores que el volumen. Es decir, más gente se registra por acceder a contenidos diferenciales que porque el muro les ha saltado a las 5, 10 o 15 noticias mensuales.

Además, de este modo, los lectores que tienen suficiente con la actualidad de última hora o contenidos no diferenciales consumirán muchas más noticias al no tener ya un número limitado de artículos disponible. Y, en tercer lugar: los suscriptores perciben desde el primer momento que están pagando por una información a la que sólo ellos tienen acceso.

Es el caso del Austin American-Statesman, que elimina su muro de pago medido y tendrá ahora una parte de los contenidos siempre en abierto, y otra siempre en cerrado, sólo para suscriptores.

La tendencia puede ser esa: los grandes periódicos anglosajones pueden permitirse los muros medidos, porque tienen tal oferta de contenidos y tanto público potencial, que los números salen, pero los medios nacionales, regionales y locales de otros países, y muchos locales de Estados Unidos apostarán por los freemium.

La pregunta que queda en el aire es si, dentro de esa imperiosa necesidad de los medios de comunicación de cobrar por el trabajo que hacen, los muros freemium ayudan a disminuir la brecha digital o la ensanchan.

Para la gente que no puede pagar una suscripción, ¿qué les aporta más, acceder a noticias diferenciales, aunque sea un cupo limitado, o tener acceso libre a noticias que no profundizan y no analizan?

 

OTRA BRECHA QUE SE AGRANDA: LOS PERIÓDICOS GRANDES Y LOS MENOS GRANDES

Otra brecha que se agranda es la que separa a los periódicos nacionales y regionales potentes, de los locales y comarcales. En la era de las ediciones impresas, ya separaba un mundo la capacidad de los medios regionales o nacionales de los más apegados a comarcas y ciudades, pero ahora no los separa un mundo sino el universo entero.

El enorme peso que está adquiriendo la tecnología y las dificultades para contratar talento en medios locales, agrandan cada día más esa brecha. Pero no sólo la tecnología: producto, audiencia, diseño, datos… De la dificultad de atraer talento por parte de medios pequeños hablaba precisamente hace unos días David Tvrdon em The Fix.

De hecho, con honrosas excepciones, sólo hay que darse un paseo en línea por los sitios web de muchos periódicos locales para comprobar la fragilidad de su existencia: sin capacidad o con remotas posibilidades de obtener ingresos por muros de pago, al dirigirse a una población reducida, sin apenas publicidad nacional, porque están fuera del radar de las agencias de medios, y con Google cada vez más penetrando localmente, muchos periódicos son un desfile de notas de prensa y servicios de los gobiernos locales, casi la única fuente de financiación.

Difícil así que puedan ejercer su función social. ¿No sería conveniente establecer algún tipo de programa específico para que los medios locales asentados en poblaciones menores de, por ejemplo, 40.000 habitantes puedan salir adelante, y puedan hacerlo con garantías de independencia?

 

«PLATAFORMAS CON AGENDA», EL RENACER DE LOS PERIÓDICOS DE PARTIDO

Leyendo el trabajo de Klaus Knittelfelder sobre el renacer de los periódicos de partido, o políticamente sesgados, en Austria, algunos paralelismos me han venido pronto a la mente con la situación que vivimos en España.

«Plataformas con agenda». Así llaman los editores serios austriacos a los medios que, o están principalmente financiados por partidos, desde el anonimato, o poco a poco han ido acercándose al partido que les es más próximo, hasta formar parte de su engranaje ideológico.

El problema es que, lo que antes, en general, trataba de disimularse, ahora se hace sin el menor rubor. El voto de dos políticos que rompen la disciplina de partido es defendible o condenable, según el respetable punto de vista de cada medio, pero lo que no soporta el más mínimo filtro ético y periodístico es que cuando perjudica a los intereses del periódico sean votos de dos tránsfugas, que han olvidado que si están ahí es gracias al partido, pero cuando beneficia, la acción es entonces el voto de dos personas cabales e independientes que obran en conciencia. O lo uno o lo otro.

Matthias Schrom, redactor jefe de ORF TV, explica así su auge: «Creo que hay un cierto porcentaje de personas que prefieren simplemente confirmar sus prejuicios, algo que nunca ha sido tan fácil de hacer como lo es hoy en día. Estas plataformas definitivamente cumplen esta función”.  

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