El mensaje del papa León XIV para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales sitúa a la inteligencia artificial en el centro de un debate que interpela directamente al periodismo, al advertir de que la simulación de voces, rostros y relaciones humanas está alterando los ecosistemas informativos y debilitando algunos de los pilares básicos de la comunicación pública, entre ellos la autoría, la verificación de los hechos y la capacidad crítica de los ciudadanos.
El texto, titulado Custodiar voces y rostros humanos y fechado el 24 de enero de 2026, plantea que el desafío que introduce la IA no es tecnológico, sino antropológico, y subraya que el riesgo principal no reside en lo que las máquinas pueden llegar a hacer, sino en la renuncia de las personas a pensar, crear y comunicar por sí mismas.
El Pontífice alerta de que los sistemas algorítmicos diseñados para maximizar la atención en plataformas digitales tienden a premiar las emociones rápidas y la polarización, en detrimento de la reflexión, la escucha y el pensamiento complejo, un fenómeno que afecta de lleno al consumo informativo. En este marco, señala que la confianza acrítica en la IA como fuente omnisciente de información puede erosionar las capacidades analíticas y creativas, especialmente cuando se delega en sistemas automáticos la producción de textos, imágenes o vídeos sin un control editorial claro ni una atribución de autoría reconocible.
El mensaje dedica un apartado específico a los riesgos de la simulación de relaciones mediante chatbots y modelos lingüísticos avanzados, capaces de imitar emociones y establecer interacciones persuasivas de forma opaca. Según León XIV, esta antropomorfización puede influir en los debates públicos y en las decisiones individuales, afectar a la esfera de la intimidad y generar realidades informativas paralelas en las que resulta cada vez más difícil distinguir entre hechos verificables y construcciones artificiales. A ello se suma, advierte, el problema de los sesgos incorporados en los sistemas de IA, que pueden reproducir prejuicios, reforzar desigualdades y ofrecer aproximaciones a la verdad sin contraste de fuentes, favoreciendo la desinformación en un momento de debilitamiento del periodismo de campo.
Desde una perspectiva directamente vinculada al ejercicio profesional, el Papa subraya que las agencias de noticias y los medios de comunicación no pueden permitir que los algoritmos orientados a captar atención prevalezcan sobre los valores periodísticos, y afirma que la confianza del público se construye con precisión, transparencia y fidelidad a la búsqueda de la verdad. En este sentido, reclama que los contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial se identifiquen de forma clara, que se proteja la autoría y la propiedad del trabajo periodístico y que la información sea tratada como un bien público, basado en fuentes verificables y en la inclusión de las partes implicadas.
El texto propone una posible alianza entre tecnología y comunicación sustentada en tres pilares: responsabilidad, cooperación y educación. La responsabilidad interpela tanto a las plataformas digitales y a los desarrolladores de IA como a los legisladores y organismos reguladores, a quienes se atribuye la tarea de garantizar el respeto a la dignidad humana y de establecer marcos normativos que limiten la manipulación informativa y emocional. La cooperación se plantea como una exigencia transversal que involucra a empresas tecnológicas, medios, periodistas, educadores, mundo académico y sector cultural. La educación, finalmente, aparece como un elemento central, con un llamamiento explícito a reforzar la alfabetización mediática, informativa y en inteligencia artificial en todos los niveles, como herramienta para evaluar la credibilidad de las fuentes, comprender el funcionamiento de los algoritmos y preservar la autonomía intelectual.
El mensaje concluye con una defensa del rostro y la voz como expresión irreductible de la persona y con una llamada a orientar la innovación tecnológica hacia una comunicación que no oculte la autoría ni silencie la voz humana, un planteamiento que conecta de forma directa con los debates actuales sobre el papel del periodismo, la transparencia de los procesos informativos y la sostenibilidad ética de los sistemas automatizados en la producción de contenidos.



