La confianza en los medios de comunicación continúa siendo uno de los puntos más frágiles del sistema institucional global, según el Edelman Trust Barometer 2026, que advierte de que el periodismo opera en un entorno cada vez más marcado por la polarización informativa, la desinformación y el repliegue de las audiencias hacia fuentes afines.
Aunque el índice global de confianza en los medios sube dos puntos respecto al año anterior y alcanza el 54%, el estudio constata que sigue siendo una de las instituciones peor valoradas y que son objeto de desconfianza en 13 de los 28 países analizados.
El informe, basado en una encuesta a casi 34.000 personas en 28 países, sitúa a los medios en una posición intermedia dentro del ecosistema de confianza, por debajo de empresas y empleadores, y muy lejos de las figuras que generan mayor credibilidad social, como científicos o docentes. Edelman identifica un problema estructural: la erosión de una “realidad compartida” que durante décadas permitió a los medios actuar como referencia común en el debate público.
Uno de los datos más relevantes para los editores es el retroceso generalizado en la exposición a puntos de vista distintos. Solo el 39% de la población afirma consumir información, al menos semanalmente, procedente de medios o fuentes con una orientación política diferente a la propia, seis puntos menos que en 2025. La caída es estadísticamente significativa en 20 de los 28 países analizados, lo que refuerza la tendencia hacia un consumo informativo cada vez más homogéneo y segmentado. Este fenómeno reduce el alcance transversal del periodismo generalista y limita su capacidad para construir consensos básicos.
La preocupación por la desinformación añade presión adicional sobre los medios. El 65% de los encuestados a escala global afirma temer que otros países utilicen deliberadamente informaciones falsas para contaminar los medios nacionales y exacerbar las divisiones internas. Se trata del nivel más alto registrado desde que Edelman mide este indicador, con máximos históricos en 16 de los 28 países incluidos en el estudio. Esta percepción refuerza la idea de que el espacio informativo es un terreno de disputa geopolítica y sitúa al periodismo en el centro de las tensiones entre seguridad, credibilidad y libertad editorial.
El informe también subraya que siete de cada diez personas presentan lo que denomina una “mentalidad de confianza insular”, caracterizada por la desconfianza hacia quienes tienen valores, fuentes informativas o visiones del mundo diferentes. Entre este grupo, la confianza en los medios se resiente de forma especialmente intensa cuando se percibe que están dirigidos por personas “distintas”, con una brecha de hasta 29 puntos respecto a quienes mantienen una mentalidad abierta. Este dato apunta a una relación directa entre identidad, percepción editorial y credibilidad.
Pese a este escenario, Edelman identifica un mandato claro para el periodismo. Más del 80% de los encuestados considera que los medios pueden desempeñar un papel activo en la reducción de tensiones sociales si priorizan prácticas como evitar titulares exagerados o alarmistas, dedicar una cobertura equilibrada a los distintos puntos de vista en los grandes debates y contribuir a desescalar conflictos en lugar de amplificarlos . Estas expectativas sitúan a los medios no solo como transmisores de información, sino como actores con responsabilidad directa en la calidad del debate público.
Para los publishers, el Edelman Trust Barometer 2026 dibuja un entorno en el que la confianza ya no depende únicamente de la precisión informativa, sino de la capacidad del periodismo para actuar como intermediario creíble entre audiencias fragmentadas. El informe señala que la sostenibilidad de los medios pasa por reforzar su papel como espacio común, capaz de conectar realidades divergentes sin renunciar a los estándares profesionales que históricamente han sustentado su legitimidad.



