jueves 23 de abril de 2026
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Confianza en el periodismo. Tracking mensual diciembre 2025

Diciembre de 2025 volvió a colocar la confianza en el periodismo en el centro del debate público, con datos que confirman el desgaste de la credibilidad de los medios y, al mismo tiempo, con una proliferación de iniciativas orientadas a reforzar la transparencia, la rendición de cuentas y la identificación clara de información fiable frente a contenidos manipulados o sintéticos, en un mes marcado por encuestas preocupantes, respuestas editoriales concretas y movimientos regulatorios que afectan directamente a la forma en que las audiencias evalúan la fiabilidad de las noticias.

Diciembre de 2025 dejó un retrato nítido del deterioro de la confianza en el periodismo y, al mismo tiempo, de las respuestas que empiezan a consolidarse para contenerlo. A lo largo del mes coincidieron diagnósticos preocupantes, especialmente en Europa y Estados Unidos, con iniciativas orientadas a reforzar la transparencia editorial, la rendición de cuentas y la identificación clara de contenidos auténticos frente a materiales sintéticos. En paralelo, reguladores y plataformas introdujeron cambios que afectan directamente a cómo el público evalúa la fiabilidad de la información.

En este tracking mensual se recopilan algunos de los hitos más significativos de diciembre de 2025 relacionados con la confianza en el periodismo, desde encuestas y estudios hasta decisiones editoriales, estándares profesionales y movimientos regulatorios.

España: la APM alerta de un deterioro sostenido de la confianza en la información

Un informe anual difundido este mes en España confirmó la gravedad de la crisis de credibilidad. La Asociación de la Prensa de Madrid presentó el Informe Anual de la Profesión Periodística 2025, revelando que los ciudadanos califican con un 5,4 sobre 10 la confianza en la información de los medios, la nota más baja desde 2022.

Este deterioro se acentúa en los jóvenes: según el estudio, un tertuliano o una fuente en redes sociales generan más credibilidad que un periodista profesional entre la población menor de 30 años. Las causas identificadas incluyen la percepción de falta de rigor, sensacionalismo y la excesiva identificación de medios y periodistas con ideologías políticas, factores que alimentan la desconfianza.

Paradójicamente, el 82% de los propios periodistas encuestados cree que la sociedad tiene una opinión negativa de su labor, reflejando autocrítica en la profesión. Los datos han encendido las alarmas en el sector periodístico español, donde también se apunta a la precariedad laboral y la sobreexposición a la crítica como elementos que merman la calidad informativa, creando un círculo vicioso que socava aún más la confianza del público.

En paralelo, informaciones publicadas en diciembre recogieron la inquietud de los propios periodistas ante el aumento de contenidos manipulados o automatizados. La preocupación no se limita a la existencia de desinformación, sino al efecto acumulativo sobre la confianza: cuando al público le resulta difícil distinguir entre información verificada y contenidos sintéticos o engañosos, se resiente la credibilidad del conjunto del ecosistema informativo.

“Ofensiva” contra la prensa: una alerta desde Latinoamérica

La Fundación Gabo, referente iberoamericano en ética periodística, ofreció este mes un balance sombrío del año en materia de confianza. En su resumen anual publicado el 22 de diciembre, la Red Ética de dicha fundación advirtió que en 2025 el periodismo enfrentó “una guerra contra su legitimidad”, una arremetida abierta que va más allá de la tradicional crisis de credibilidad. “Ya no se trata solo de desconfianza, sino de una ofensiva directa contra el periodismo como institución democrática”, señala el reporte.

Entre los factores de este embate, menciona la desinformación amplificada por algoritmos, los discursos de odio, las narrativas polarizadas y una erosión deliberada de la confianza pública promovida por actores malintencionados.

Gobiernos dispuestos a desmontar contrapesos democráticos, campañas coordinadas de acoso digital y estigmatización de periodistas, y la opacidad con que las grandes plataformas deciden qué contenido circula, configuran un entorno hostil para el periodismo veraz. Frente a este panorama, la Fundación Gabo hizo un llamamiento a renovar el periodismo con más transparencia, autocrítica y conexión con las audiencias. Insiste en que informar con responsabilidad se está convirtiendo “cada vez más en un acto de resistencia”, y urge a construir alianzas que permitan disputar el control de la información a quienes hoy lo ejercen sin rendición de cuentas.

El mensaje subyacente es que la pérdida de confianza no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de presiones y malas prácticas estructurales que hay que enfrentar de manera colectiva. La región latinoamericana, atravesada por crisis políticas y abusos de poder, ofrece ejemplos claros de cómo la credibilidad periodística puede ser minada deliberadamente, y a la vez de cómo periodistas comprometidos buscan contrarrestar esa tendencia reforzando la ética y la calidad.

La UE mueve ficha contra los deepfakes para proteger la confianza informativa

En el terreno regulatorio, Europa dio un paso importante en diciembre para frenar la amenaza que los contenidos sintéticos suponen para la confianza en las noticias. En diciembre la Comisión Europea publicó el primer borrador del Código de Práctica sobre la Transparencia del Contenido Generado por IA, una iniciativa voluntaria que prepara el camino para la entrada en vigor de obligaciones legales en 2026.

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Este código busca establecer estándares comunes para etiquetar y marcar claramente todo contenido alterado o creado con inteligencia artificial, de modo que los ciudadanos puedan distinguirlo sin ambigüedad. El borrador propone medidas técnicas como marcas de agua digitales, metadatos incrustados e incluso íconos visibles que identifiquen fotos, vídeos o audios sintéticos en plataformas online.

Por ejemplo, requeriría que un vídeo deepfake muestre un ícono persistente en pantalla indicando su origen artificial, acompañado de un disclaimer al inicio, y que textos generados por IA lleven disclaimers o etiquetas normalizadas.

El código abarca también orientaciones organizativas: insta a las empresas tecnológicas y medios que desplieguen IA a implementar procesos internos para detectar y clasificar contenido sintético, con supervisión humana y transparencia hacia los usuarios. Si bien inicialmente es un marco de adhesión voluntaria, la expectativa es que siente precedentes antes de que la Ley de IA de la UE obligue legalmente, a partir de 2026, a marcar este tipo de contenidos.

La medida llega en un contexto de creciente preocupación por los deepfakes políticos y campañas de desinformación automatizada que pueden confundir al público. Al exigir disclosure claro de cualquier contenido artificial en contextos informativos, Europa apunta a salvaguardar la confianza del ciudadano en lo que ve y lee, asegurando que la realidad mediática y la sintética no se mezclen sin avisos.

Organismos de medios y sociedad civil han acogido positivamente la iniciativa, viéndola como un complemento necesario a otras normas (como el Código de Prácticas en Desinformación de 2022) para mantener un ecosistema informativo íntegro y confiable.

Estados Unidos: jóvenes adultos y una relación frágil con las noticias

Pew Research Center publicó un análisis sobre adultos jóvenes y consumo informativo que describe una relación más intermitente y mediada por plataformas. El informe señala que la exposición a noticias suele producirse de forma incidental, a través de redes o recomendaciones algorítmicas, lo que diluye la referencia a marcas periodísticas concretas y desplaza la evaluación de fiabilidad hacia el formato o el contexto de aparición.

Estados Unidos: los adolescentes verbalizan desconfianza hacia “los medios” como categoría

Ese diagnóstico se vio reforzado por un sondeo difundido a comienzos de diciembre que mostraba una percepción mayoritariamente negativa de los medios entre estudiantes de secundaria. Más allá de cifras concretas, el dato relevante es cualitativo: una parte significativa de la audiencia joven expresa desconfianza no hacia un medio específico, sino hacia el concepto general de “medios de noticias”, lo que plantea un desafío estructural para la reconstrucción de credibilidad.

Transparencia editorial: Bangor Daily News hace visibles sus valores periodísticos

Entre las respuestas desde las redacciones, destacó el caso del Bangor Daily News (Maine), que en diciembre decidió visibilizar su declaración de valores editoriales tanto en la edición impresa como en su web, con acceso directo mediante código QR. La iniciativa, desarrollada con respaldo metodológico del Center for Integrity in News Reporting (CFINR), detalla principios como independencia, corrección de errores y separación entre información y opinión, con el objetivo de reducir ambigüedades sobre cómo se produce la información.

El Trust Project suma nuevos medios y refuerza sus indicadores de confianza

The Trust Project comunicó en diciembre la incorporación de nuevos socios en Europa y Canadá, entre ellos Le Devoir y cabeceras vinculadas a Mediahuis. Estos medios adoptan los denominados Trust Indicators, un conjunto de señales estandarizadas (autoría, correcciones, financiación, metodología) destinadas a facilitar que el lector identifique prácticas de transparencia sin depender exclusivamente de la marca o la afinidad ideológica.

La Journalism Trust Initiative impulsa la certificación como estándar de procesos

Reporteros Sin Fronteras continuó en diciembre reforzando la Journalism Trust Initiative (JTI) como estándar centrado en procesos y auditoría externa. La iniciativa consolida su papel como herramienta para demostrar transparencia e independencia mediante criterios verificables, en un contexto de creciente demanda de pruebas objetivas de credibilidad.

Dentro de los anuncios del mes, la JTI informó de la certificación de ShoTam. En un entorno informativo marcado por la presión bélica y la propaganda, la certificación se presenta como un instrumento para reforzar legitimidad y confianza ante audiencias expuestas a desinformación sistemática.

También en diciembre se conoció la certificación de Delfi (Lituania). El caso es relevante por su efecto de normalización: cuando medios digitales consolidados adoptan certificaciones de procesos, estas dejan de percibirse como accesorios reputacionales y pasan a integrarse en la competencia por credibilidad.

La JTI anunció asimismo un programa de impulso para medios de los Balcanes occidentales y Turquía. El objetivo es facilitar la adopción rápida de criterios de transparencia y auditoría en regiones con alta polarización y presión política, donde la confianza informativa es especialmente frágil.

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Nueva York: obligación de revelar “actores sintéticos” en publicidad

El 11 de diciembre, el estado de Nueva York promulgó una ley que exige revelar el uso de personajes o voces generadas por IA en anuncios. Aunque la norma se centra en publicidad, refuerza un principio transversal para la confianza: el derecho del público a saber cuándo un contenido no es producido por personas reales.

Google Discover prueba titulares reescritos por IA y reabre el debate sobre la confianza en la interfaz

Durante diciembre se documentaron pruebas en Google Discover que sustituyen titulares originales por resúmenes generados por IA. El debate se centra en la atribución de responsabilidad: cuando una plataforma reinterpreta el encuadre de una noticia, el usuario puede atribuir errores al medio, no a la capa algorítmica, afectando a la credibilidad editorial.

UNESCO: integridad informativa y libertad de expresión como base de la confianza

El 12 de diciembre, UNESCO actualizó su World Trends Report 2022–2025, subrayando la relación entre libertad de expresión, sostenibilidad de los medios e integridad de la información. El informe sitúa la confianza como un fenómeno sistémico: sin condiciones estructurales adecuadas para el ejercicio periodístico, la credibilidad se vuelve vulnerable.

Prensa local y confianza comunitaria: cierre del Pittsburgh City Paper y anuncio del cierre del Pittsburgh Post-Gazette

El 31 de diciembre se conoció el cierre del Pittsburgh City Paper, semanario alternativo con más de tres décadas de trayectoria. El caso reavivó el debate sobre los “desiertos informativos”: la desaparición de medios locales no solo reduce la oferta de noticias, sino que debilita los mecanismos de control y proximidad que sostienen la confianza a escala comunitaria.

Asimismo, el Pittsburgh Post-Gazette prevé cerrar el 3 de mayo tras acumular más de 350 millones de dólares en pérdidas, una decisión anunciada horas después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazara estudiar una suspensión que la empresa solicitaba para frenar la ejecución de un fallo judicial relacionado con su disputa laboral y la cobertura sanitaria de empleados sindicalizados.

Investigación académica: la desinformación como riesgo sistémico

La Harvard Kennedy School Misinformation Review anunció un ensayo que propone entender la desinformación como un riesgo sistémico para la toma de decisiones colectivas. El enfoque resulta relevante para el debate sobre confianza: incluso información correcta puede perder credibilidad cuando el entorno informativo está contaminado.

Corea del Sur: endurecimiento legal contra la desinformación y debate sobre efectos colaterales

A finales de diciembre, medios jurídicos internacionales informaron de la aprobación parlamentaria de una norma contra la desinformación que incorpora sanciones severas. El debate abierto es recurrente: mientras algunos lo presentan como defensa frente a noticias falsas, otros alertan de posibles efectos sobre la libertad de prensa y la autocensura, con implicaciones directas para la confianza pública.

Principales fuentes consultadas (diciembre de 2025)

 

Metodología y uso de IA

Este seguimiento mensual ha sido elaborado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial para el filtrado inicial, la organización de fuentes y la detección de patrones informativos y elaboración de borradores. Todas las decisiones editoriales, la selección final de hechos y la redacción han sido supervisadas y validadas por un equipo humano, garantizando precisión y contexto.

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