Los ciudadanos estadounidenses recurren a una combinación cada vez más diversa de fuentes para informarse cuando se produce una noticia de última hora, con un descenso significativo del peso de los medios tradicionales como primera opción y un aumento del uso de buscadores y redes sociales, según un estudio del Pew Research Center dentro de la iniciativa Pew-Knight, que analiza cómo evoluciona el acceso a la información en un entorno mediático fragmentado.
El informe indica que el 36% de los adultos en Estados Unidos acude en primer lugar a su medio de comunicación habitual cuando quiere ampliar información sobre una noticia urgente, mientras que el 28% opta por buscadores como Google o Bing y el 19% recurre directamente a redes sociales. Un 5% consulta a su entorno cercano, como familiares o amigos.
Los datos muestran un cambio relevante respecto a 2018, cuando el 54% de los encuestados señalaba a su medio de referencia como primera opción. En ese momento, solo el 15% acudía a buscadores y el 9% a redes sociales, lo que refleja un crecimiento sostenido de estas vías alternativas en los últimos años.
El estudio también incorpora nuevas opciones en 2025, como el uso de chatbots de inteligencia artificial, aunque su adopción sigue siendo marginal: solo el 1% de los encuestados afirma utilizarlos como primera fuente para informarse sobre noticias de última hora. Otro 5% declara acudir a otras fuentes o no buscar información adicional.
Las diferencias por edad son uno de los elementos más marcados del análisis. Entre los mayores de 65 años, el 59% sigue recurriendo principalmente a su medio habitual, frente al 14% de los jóvenes de entre 18 y 29 años. En cambio, el 31% de los menores de 30 años acude primero a redes sociales, frente al 6% de los mayores.
El comportamiento de los jóvenes se alinea con tendencias más amplias de consumo informativo: el 76% de los adultos de entre 18 y 29 años afirma informarse a través de redes sociales al menos ocasionalmente, frente al 28% de los mayores de 65 años. Además, los jóvenes muestran niveles de confianza similares entre la información procedente de redes sociales y la de los medios nacionales.



