El periodismo que se ejerce hoy en América Latina está condicionado por la precariedad laboral, las desigualdades de género, el maltrato en el entorno profesional y distintas amenazas a la seguridad física, emocional y económica de quienes informan, de acuerdo con los principales resultados de un ebook trilingüe publicado por el Centro Knight para el Periodismo en las Américas y basado en encuestas a más de 4.000 periodistas en activo de 11 países de la región, realizadas entre 2021 y 2024 en el marco del proyecto internacional World of Journalism.
El libro, titulado Los Mundos del Periodismo: seguridad, autonomía profesional y resiliencia entre periodistas en América Latina, está disponible gratuitamente en inglés, español y portugués y ha sido elaborado por el Centro Knight de la Universidad de Texas en Austin en colaboración con la Escuela de Comunicación y el Departamento de Periodismo y Gestión de Medios de la Universidad de Miami y el Center for Global Change and Media de la propia UT Austin.
El volumen combina los datos cuantitativos del estudio con testimonios de periodistas que trabajan en países como México, Costa Rica, Venezuela y Argentina, y ha contado con la participación de más de 40 profesores, investigadores y estudiantes de posgrado de la región.
En el prólogo, Rosental C. Alves, director del Centro Knight, subraya que el objetivo del proyecto era obtener una visión amplia y comparable del universo profesional del periodismo latinoamericano, un ámbito que, según señala, había sido analizado hasta ahora de forma fragmentaria. El estudio se apoya exclusivamente en periodistas que dedican al menos el 50% de su tiempo o de sus ingresos a la actividad informativa, un criterio que, según Sallie Hughes, una de las editoras del libro, permite establecer comparaciones consistentes entre países.
Los datos del ebook indican que el periodismo en América Latina sigue siendo mayoritariamente masculino, con solo cuatro de cada diez profesionales identificándose como mujeres, y que la representación de periodistas que se reconocen como parte de comunidades indígenas o afrodescendientes es reducida, apenas un 6%, una cifra inferior al peso de estos grupos en la población general. La mayoría de los encuestados cuenta con estudios universitarios o formación especializada en periodismo, y aunque los medios impresos tradicionales continúan siendo el principal empleador, los medios digitales muestran un crecimiento sostenido.
La precariedad laboral aparece como uno de los rasgos más extendidos. Cerca de la mitad de los periodistas encuestados afirma trabajar en condiciones de inestabilidad contractual, con ritmos de trabajo elevados y la necesidad de compaginar varios empleos para alcanzar ingresos suficientes. Chile y México destacan por el elevado número de profesionales sin contratos permanentes a tiempo completo, mientras que los países andinos presentan los niveles más bajos de estabilidad contractual. Un 47% de los encuestados declara obtener parte de sus ingresos fuera del periodismo, y en Perú solo el 16% afirma vivir exclusivamente de su trabajo informativo. A ello se suma la presión de producir contenidos para múltiples canales, con una media de 3,7 plataformas diferentes atendidas de forma frecuente.
El estudio también analiza la seguridad y el bienestar de los periodistas a partir de experiencias de maltrato laboral y de la preocupación por su salud física, mental y financiera. Las agresiones más habituales son el discurso denigrante o de odio, la vigilancia y el acoso en el entorno de trabajo. Más de la mitad de los encuestados ha sufrido insultos o mensajes de odio, más de una cuarta parte ha sido vigilada y un 15% declara haber padecido acoso por parte de fuentes, superiores o compañeros. Brasil presenta las cifras más altas en estos indicadores, mientras que Perú registra algunos de los niveles más bajos. Las mujeres y las personas no binarias reportan mayores niveles de acoso laboral, y una mayoría de profesionales expresa preocupación por su bienestar emocional y su estabilidad económica.
En cuanto a la respuesta frente a estas amenazas, los periodistas señalan que recurren principalmente al apoyo entre colegas y a redes de seguridad colectiva, además de prácticas de autocensura, mientras que son minoría quienes buscan protección por vías gubernamentales. Pese a este escenario, el estudio recoge un alto grado de identificación con los roles tradicionales del periodismo, como visibilizar problemas sociales o proporcionar análisis de la actualidad, junto a funciones vinculadas al cambio social, como facilitar la expresión de opiniones o promover la paz y la tolerancia. La mayoría afirma contar con un amplio margen de autonomía profesional, aunque en países como El Salvador, Colombia o Bolivia persisten bajos niveles generales de libertad de prensa.
El Centro Knight ha anunciado dos seminarios web gratuitos para presentar y debatir los resultados del ebook. El primero se celebrará el 22 de enero en español y reunirá a los autores de los capítulos dedicados a México, Costa Rica, Chile, Ecuador, Argentina y Colombia. El segundo tendrá lugar el 3 de febrero en inglés y contará con los responsables de los estudios sobre El Salvador, Perú, Bolivia, Brasil y Venezuela.



