El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció en su discurso de fin de año la puesta en marcha de un proyecto de ley para prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años, una iniciativa que el Gobierno presentará formalmente el próximo 7 de enero a los grupos políticos, sindicatos y representantes sociales y que será tramitada por la vía de urgencia en la Asamblea Nacional, con el objetivo de que entre en vigor en septiembre de 2026, coincidiendo con el inicio del curso escolar.
El Ejecutivo trabaja en un texto legal que establecerá una mayoría de edad digital mediante sistemas obligatorios de verificación de edad, una fórmula que Macron considera técnicamente viable y comparable a los controles ya existentes para el acceso a contenidos pornográficos en internet. El presidente avanzó esta línea de actuación hace dos semanas en un encuentro con lectores del diario Ouest-France, donde explicó que el umbral se situará entre los 15 y los 16 años y que, por debajo de esa edad, no se permitirá el uso de redes sociales.
La iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia de regulación del uso de la tecnología entre los menores y se coordina con la prohibición del uso de teléfonos móviles en los institutos a partir de septiembre de 2026, una medida anunciada previamente y que ha generado un intenso debate en el ámbito educativo, especialmente por la falta de recursos para su aplicación práctica, según han señalado diversos docentes.
Macron justificó la necesidad de la ley por los riesgos asociados a la exposición temprana a las redes sociales y aludió a problemas como la depresión, el ciberacoso, el sedentarismo o las alteraciones del sueño en edades tempranas, además de subrayar que antes de los 16 años la vida afectiva no está plenamente estructurada. El presidente también señaló que la norma deberá ir acompañada de un refuerzo del papel educativo de la escuela.
El proyecto legal, según explicó la ministra de Desarrollo Digital e Inteligencia Artificial, Anne Le Hénanff, será un texto breve y compatible con la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea (DSA). Francia se suma así a una tendencia que ya exploran otros países, como Australia, cuyo modelo ha sido citado expresamente por Macron, y a iniciativas similares anunciadas en Dinamarca o Noruega, donde se estudia ampliar la prohibición del uso de redes sociales a menores de 16 años.



