El Colegio de Periodistas de Catalunya ha aprobado una profunda reforma de su Código Deontológico con el propósito de adaptarlo a los desafíos actuales de la profesión, entre ellos la desinformación, el discurso de odio y el impacto de la inteligencia artificial en la práctica periodística.
El nuevo texto, que fue debatido y aprobado durante el congreso celebrado los días 7 y 8 de noviembre, amplía el marco ético del periodismo catalán y lo sitúa como una herramienta de defensa de la democracia y de los derechos humanos.
El decano del Colegio, Joan Maria Morros, y el presidente del Consejo de la Información de Catalunya, Josep Carles Rius, destacaron que esta actualización es fruto de un proceso participativo en el que han intervenido periodistas, representantes de la sociedad civil y académicos de las once universidades catalanas que imparten estudios de periodismo. Ambos subrayaron que el objetivo es reforzar la responsabilidad social de la profesión y establecer límites éticos claros en un contexto mediático cada vez más complejo y fragmentado.
Según ha recogido La Marea, el nuevo texto introduce cambios sustanciales respecto al anterior, entre ellos la obligación de los periodistas no solo de decir la verdad, sino también de “hacer frente a la mentira, la desinformación y la negación de las evidencias científicas”. Este principio se acompaña de un compromiso expreso con los derechos humanos, recordando que la ética periodística debe servir como baluarte frente al discurso de odio y las amenazas a la convivencia democrática.
Entre las novedades más destacadas figura un nuevo tratamiento de las informaciones sobre suicidio, que se considera un problema de salud pública y no un mero suceso individual. El texto prohíbe el sensacionalismo y exige la inclusión de recursos de ayuda, así como evitar cualquier elemento que pueda inducir a la idealización del acto. Además, el código redefine quién puede considerarse periodista, subrayando que el ejercicio profesional requiere formación, experiencia acreditada y la adhesión al propio código ético del Colegio.
También se incorporan principios sobre la responsabilidad de las empresas de comunicación, que deberán ser transparentes respecto a su titularidad y comprometerse con los valores del periodismo. El documento advierte del uso de titulares engañosos o clickbait, que se consideran una vulneración del derecho ciudadano a una información rigurosa, y reclama a las plataformas digitales asumir su parte de responsabilidad editorial sobre los contenidos que difunden.
El nuevo código dedica anexos específicos al uso de la inteligencia artificial y al tratamiento de la emergencia climática. En el primer caso, se exige supervisión humana en todas las fases de producción de contenidos generados o asistidos por IA, con el fin de evitar errores, sesgos y desinformación. En el segundo, se insta a los medios a abordar la crisis climática desde la justicia global, renunciando a la falsa simetría entre evidencias científicas y discursos negacionistas.
Finalmente, el texto incluye un apartado sobre diversidad y representación que recomienda evitar cualquier referencia a la etnia, religión o nacionalidad que no sea imprescindible para la comprensión de una noticia, y fomenta redacciones más diversas como garantía de calidad informativa y pluralidad de miradas.



