Los resultados del segundo trimestre de 2026 publicados este mes de agosto por The New York Times Company, junto con la presentación entregada a los inversores y las series históricas de la propia compañía, permiten hacer una lectura bastante diferente de la que deja el titular habitual sobre sus 13,35 millones de suscriptores. El dato relevante para los medios está en cómo está cambiando la naturaleza del crecimiento del Times: la captación de nuevos abonados digitales se ha moderado durante dos trimestres consecutivos, mientras aumentan el ingreso obtenido por cada suscriptor, la publicidad digital, el margen del negocio y la generación de caja. La compañía continúa necesitando nuevos clientes, pero su siguiente etapa parece depender cada vez más de cuánto dinero puede generar alrededor de una base de usuarios que ya se aproxima a los 13 millones digitales.
La evolución de los últimos cuatro años permite verlo mejor. The New York Times tenía 8,41 millones de suscriptores exclusivamente digitales en el segundo trimestre de 2022 y ahora tiene 12,8 millones, lo que supone un crecimiento de alrededor del 52%. Los ingresos por esas suscripciones, sin embargo, han pasado de 239 a 408 millones de dólares trimestrales, aproximadamente un 71% más. Los ingresos digitales por suscripción han crecido, por tanto, bastante más que el número de suscriptores. La distancia entre ambas curvas revela uno de los cambios fundamentales del modelo del Times.
Una parte de ese cambio aparece ahora explícitamente en el ARPU. El ingreso medio digital por usuario ha subido hasta 9,94 dólares por cada ciclo de 28 días, frente a 9,64 dólares hace un año. La propia compañía explica que el incremento procede principalmente de clientes que terminan sus periodos promocionales y pasan a precios superiores, además de aumentos aplicados a determinados suscriptores veteranos. Esto significa que una parte del crecimiento ya procede de cobrar más a una base consolidada y no únicamente de aumentar su tamaño.
La comparación adquiere más importancia porque las nuevas altas empiezan a mostrar otra trayectoria. El Times incorporó 460.000 suscriptores digitales netos en el tercer trimestre de 2025, 450.000 en el cuarto, 310.000 en el primero de 2026 y 280.000 en el segundo. El ritmo sigue siendo elevado y supera los 230.000 logrados un año antes, pero se ha reducido alrededor de un 39% desde el máximo alcanzado en el tercer trimestre de 2025. El Times está demostrando que puede seguir acelerando sus ingresos aunque desacelere la incorporación de nuevos suscriptores.
Hay además un matiz importante que suele desaparecer cuando se comparan cifras de suscriptores entre medios. Los 13,35 millones declarados por The New York Times no equivalen necesariamente a 13,35 millones de contratos individuales de pago. La compañía incluye suscripciones corporativas y educativas cuyo número de suscriptores se calcula a partir del valor del contrato y de una tarifa descontada. Las nuevas suscripciones familiares tienen otra particularidad: cada una se contabiliza como un suscriptor facturado y un suscriptor adicional para reflejar los derechos de acceso que incorpora. El número publicado debe entenderse, por tanto, según la metodología específica del Times y no puede compararse automáticamente con el dato de otro periódico.
La transformación más profunda está, sin embargo, en aquello a lo que esos usuarios están suscritos. El producto digital del Times ya reúne noticias, The Athletic, Audio, Cooking, Games y Wirecutter. Los datos que la compañía desglosaba todavía en 2025 mostraban con claridad la dirección del cambio: entre el segundo trimestre de 2024 y el primero de 2025, los suscriptores de paquetes y de varios productos pasaron de 4,83 a 5,76 millones, mientras que los abonados exclusivamente a noticias descendieron de 2,29 a 1,79 millones. En apenas nueve meses, el paquete ganó unos 930.000 suscriptores mientras la modalidad exclusivamente informativa perdió medio millón.
La documentación del segundo trimestre de 2026 ya no ofrece ese desglose y presenta conjuntamente los 12,8 millones de suscriptores digitales, aunque sigue explicando que el paquete reúne noticias, deportes, audio, cocina, juegos y recomendaciones de productos. Esa modificación dificulta saber hasta qué punto continúa disminuyendo la suscripción exclusivamente periodística, pero la tendencia conocida hasta 2025 permite entender mejor la estrategia. La unidad comercial del Times se ha desplazado progresivamente desde las noticias hacia una cartera de productos digitales.
Esta evolución tiene una consecuencia relevante para otros editores. La estrategia de The New York Times no consiste únicamente en conseguir que más personas paguen por periodismo. Consiste también en aumentar el número de razones por las que una persona puede mantener una relación diaria con la compañía. Un usuario puede entrar por las noticias, pero también por Wordle y Games, The Athletic, una receta de Cooking o una recomendación de Wirecutter. Esa frecuencia amplía las oportunidades de justificar la renovación de una suscripción, vender paquetes de mayor valor y generar inventario publicitario. Los resultados no permiten separar cuánto aporta cada uno de esos efectos, pero sí muestran el resultado conjunto en la monetización.
La publicidad es probablemente la señal menos comentada de esta transformación. Los ingresos publicitarios digitales han aumentado un 20,7%, hasta 114 millones de dólares, un crecimiento superior incluso al 16,4% de las suscripciones digitales. Hace un año, el soporte digital representaba aproximadamente el 70% de toda la publicidad de la compañía; ahora ya supone alrededor del 76%. The New York Times atribuye el incremento tanto a una fuerte demanda de anunciantes como al aumento del inventario publicitario disponible.
Ese último elemento resulta particularmente significativo. Aumentar el inventario significa disponer de más espacios, formatos o consumo digital que puede comercializarse. El crecimiento del ecosistema de productos genera así una segunda vía económica: las actividades concebidas para aumentar frecuencia, hábito y permanencia también pueden crear nuevas superficies publicitarias. El interés declarado por la compañía en seguir invirtiendo en vídeo debe leerse también dentro de esa lógica. La suscripción y la publicidad digital están empezando a reforzarse mutuamente dentro del mismo ecosistema de productos.
El negocio impreso: bajan los suscriptores, pero apenas los ingresos por suscripción
El negocio impreso ofrece otra lectura poco visible. Los suscriptores de papel han descendido un 5,2% durante el último año, desde 580.000 hasta 550.000, pero los ingresos por suscripciones impresas apenas han retrocedido un 0,8%, desde 131,1 hasta 130 millones de dólares. El papel representa solo alrededor del 4% del total de suscriptores del Times y, sin embargo, sigue aportando más del 24% de todos los ingresos por suscripción. El informe no permite calcular un ARPU comparable al digital porque los ingresos impresos incluyen también venta al número, NYT International y otros conceptos, pero la diferencia entre la pérdida de abonados y la resistencia de los ingresos muestra que el papel conserva una capacidad económica desproporcionada respecto a su peso en volumen.
La contrapartida aparece en la publicidad impresa, que ha caído un 11,1%. El papel puede seguir siendo durante años un producto minoritario de alto valor dentro del negocio de suscripciones, mientras pierde progresivamente relevancia como soporte publicitario. Esa combinación ayuda a explicar por qué reducir la edición impresa únicamente a su número de lectores puede conducir también a conclusiones equivocadas.
Otro dato permite detectar dónde puede encontrarse ahora la principal tensión del modelo. Los gastos de ventas y marketing aumentaron un 23,6% durante el trimestre, hasta 85,5 millones de dólares, muy por encima del 11,2% de crecimiento de los ingresos y del 13,3% aproximado que aumentó la base digital durante el último año. La compañía atribuye ese incremento principalmente a mayores gastos de marketing y promoción y a costes de personal relacionados con publicidad. Los datos no permiten afirmar que haya aumentado el coste de adquisición de cada suscriptor, porque esa partida contiene muchas más actividades que la captación, pero la combinación de más gasto comercial y menos altas que en los dos trimestres anteriores merece atención.
¿Cuánto cuesta conseguir el siguiente millón de suscriptores?
El gran interrogante empieza a ser cuánto cuesta conseguir el siguiente millón de suscriptores. The New York Times necesita aproximadamente 1,65 millones adicionales para alcanzar los 15 millones previstos para finales de 2027. Quedan seis trimestres, por lo que tendría que incorporar unos 275.000 suscriptores netos por trimestre. El segundo trimestre ha añadido aproximadamente 270.000 al total, resultado de 280.000 altas digitales y una pérdida de 10.000 suscriptores impresos. Las cifras están redondeadas, pero muestran que el ritmo actual prácticamente coincide con el necesario para cumplir el objetivo y deja menos margen que cuando las incorporaciones digitales superaban las 450.000 por trimestre.
La rentabilidad permite observar la otra cara de ese proceso. Los costes operativos ajustados aumentaron un 10%, pero el beneficio operativo ajustado lo hizo un 16,1%, hasta 155,3 millones, y su margen pasó del 19,5% al 20,4%. El crecimiento del negocio está produciendo, por tanto, cierta economía de escala incluso mientras la compañía incrementa sus inversiones en periodismo, producto y marketing.
La comparación con 2024 hace más visible esa evolución. The New York Times ingresaba 625,1 millones de dólares en el segundo trimestre de aquel año y obtenía un beneficio operativo ajustado de 104,7 millones. Dos años después factura 762,5 millones y consigue 155,3 millones de beneficio operativo ajustado. Los ingresos han aumentado aproximadamente un 22%, mientras ese beneficio lo ha hecho cerca de un 48%. Los resultados de 2024 comunicados por la compañía ante la SEC permiten comprobar esa diferencia de ritmos.
La señal de madurez financiera aparece finalmente en un indicador del que apenas se habla cuando se publican los resultados de los periódicos: la caja. The New York Times ha generado 623 millones de dólares de flujo de caja libre durante los últimos doce meses, frente a 455 millones un año antes, aunque una parte de la mejora está vinculada a ventajas fiscales que la propia compañía advierte que no se repetirán mayoritariamente después de 2026. Su presentación incluye además un objetivo poco habitual en las empresas periodísticas que todavía están inmersas en su transformación digital: devolver a los accionistas al menos el 50% del flujo de caja libre a medio plazo.
La compañía dispone al mismo tiempo de 1.220 millones de dólares entre efectivo y valores negociables, no mantiene deuda pendiente y recompró acciones por otros 35,4 millones durante el segundo trimestre. El Times ha pasado de demostrar que las suscripciones digitales podían sostener el periodismo a decidir qué hacer con la caja que genera ese modelo.
Los resultados del segundo trimestre dejan así una enseñanza diferente de la habitual para el resto de la industria. El número de suscriptores continúa siendo importante, pero empieza a ser una métrica insuficiente para explicar por sí sola la fortaleza de un medio digital. The New York Times está construyendo su siguiente fase sobre cuatro variables que aparecen cada vez con más claridad en sus cuentas: cuánto paga cada usuario, cuántos productos utiliza, cuánto ingreso adicional puede generarse alrededor de esa relación y cuánto beneficio queda después de financiar periodismo, tecnología y captación.
La cuestión que los próximos resultados deberán resolver es si ese mecanismo puede seguir funcionando cuando el crecimiento de nuevos suscriptores sea todavía menor. Si el Times consigue mantener aumentos de dos dígitos en ingresos con una captación progresivamente más moderada, habrá completado un cambio importante para el negocio periodístico: convertir una estrategia diseñada originalmente para acumular suscriptores en otra capaz de aumentar el valor económico de una audiencia ya adquirida. Ese cambio, más que alcanzar los 13,35 millones o incluso los 15 millones de abonados, puede ser la parte de sus resultados con mayores implicaciones para otros medios.



