El último balance anual de RFS sitúa 2025 como uno de los años más mortíferos para el periodismo desde que existe este registro, con un incremento sostenido de asesinatos vinculados de forma directa al ejercicio profesional, un avance del crimen organizado en varios continentes, el impacto letal de los conflictos armados en Gaza, Ucrania y Sudán, y una expansión alarmante del número de periodistas encarcelados o desaparecidos, en un escenario internacional marcado por la impunidad y la incapacidad de los Estados para garantizar la protección de quienes informan desde el terreno.
Los datos del balance de RSF apuntan a un total de 67 periodistas asesinados entre el 1 de diciembre de 2024 y el 1 de diciembre de 2025, de los que al menos 53 fueron víctimas de acciones letales de ejércitos, regulares o no, o del crimen organizado. Gaza concentra el 43 % de las muertes, atribuidas al Ejército de Israel, mientras Ucrania continúa registrando ataques de las fuerzas rusas contra reporteros nacionales e internacionales. En Sudán, la violencia vinculada al conflicto interno mantiene al país como un territorio especialmente peligroso para la prensa.
En México, el crimen organizado ha vuelto a situar al país como el segundo más letal del mundo, con nueve periodistas asesinados en el último año, el registro más alto desde 2022. RSF advierte de una “mexicanización” de América Latina, región que concentra el 24 % de los asesinatos globales. La mayoría de las víctimas son reporteros locales: solo dos periodistas fueron asesinados fuera de su país —el francés Antoni Lallican en Ucrania y el salvadoreño Javier Hércules en Honduras— frente al elevado número de profesionales atacados mientras realizaban coberturas en su propio territorio.
El balance subraya también que 503 periodistas permanecen encarcelados en 47 países, con China (121) como mayor prisión de informadores, seguida por Rusia (48), que se consolida en el segundo puesto del podio y alberga al mayor número de periodistas extranjeros detenidos, entre ellos 26 ucranianos, y Birmania (47). En Israel, 20 periodistas palestinos continúan en prisión, la mayoría detenidos en Gaza y Cisjordania durante los dos últimos años.
Siria se mantiene como el país con más periodistas desaparecidos del mundo, con 37 profesionales sin localizar, muchos de ellos detenidos o secuestrados antes de la caída del régimen de Bashar al Asad. En conjunto, 135 periodistas siguen desaparecidos en 37 países, y el 72 % corresponde a Oriente Medio y América Latina, principalmente Siria, Irak y México. El informe señala además que 20 periodistas permanecen secuestrados, con Yemen como epicentro tras el secuestro de siete reporteros en 2025.
El director general de RSF, Thibaut Bruttin, advierte en su análisis de que la combinación entre discurso de odio contra los periodistas e impunidad institucional está consolidando un escenario en el que los reporteros “han pasado de ser testigos privilegiados de la historia a convertirse en víctimas colaterales, testigos incómodos, moneda de cambio o peones en conflictos diplomáticos”. Bruttin recalca que “los periodistas no mueren, los matan”, y urgió a los gobiernos a asumir políticas públicas de protección eficaces.



