Profesionales de la salud pública, responsables institucionales y representantes de sociedades científicas coincidieron este martes en señalar la desinformación y los bulos como uno de los principales riesgos actuales para la salud colectiva, especialmente en ámbitos como la vacunación, la salud mental y la promoción de hábitos de vida saludables.
El diagnóstico se repitió a lo largo de la II edición de Pilares de la Salud, un foro impulsado por el Área de Salud de Unidad Editorial con el apoyo de GSK y Novartis, concebido para reforzar la información basada en evidencia frente a la proliferación de mensajes pseudocientíficos.
El encuentro, que se abrió con un recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz, puso el acento en la necesidad de que la conversación pública sobre salud esté liderada por fuentes con autoridad técnica y respaldo científico. Daniel Aparicio, director del Área de Salud de Unidad Editorial, subrayó durante la inauguración la importancia de “añadir valor a la conversación sobre promoción de la salud” y de combatir un ecosistema informativo en el que los bulos encuentran cada vez mayor difusión.
La desinformación sobre vacunas fue uno de los ejes centrales del debate. Jorge del Diego, vocal asesor de la Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud del Ministerio de Sanidad, advirtió de que la generación de dudas ya no procede únicamente de perfiles anónimos en redes sociales, sino también de actores visibles que cuestionan abiertamente la evidencia científica.
En la misma mesa, Jaime Jesús Pérez Martín, presidente de la Asociación Española de Vacunología, señaló que, aunque el calendario pediátrico presenta coberturas elevadas, persisten déficits en la vacunación frente a la gripe y, sobre todo, en la población adulta, un terreno especialmente vulnerable a la desinformación.
Los expertos insistieron en que una de las claves para frenar los bulos es trasladar a profesionales y ciudadanía datos claros sobre los resultados en salud asociados a las vacunas. Inmaculada Cuesta, secretaria de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas, recordó que la inmunización reduce complicaciones, hospitalizaciones y resistencias a antibióticos, con impacto social y económico, y defendió un mayor acceso a formación rigurosa para los profesionales. Carlos Fernández Moriano, subdirector de Formación y Servicios Profesionales del Consejo General de Farmacéuticos, añadió que la información contrastada debe circular por los mismos canales que los mensajes pseudocientíficos, desde redes sociales hasta medios audiovisuales.
La jornada también abordó la salud mental, un ámbito en el que la visibilidad ha aumentado, pero que sigue afectado por simplificaciones y mensajes parciales. Javier Quintero, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor, y Paula Echeverría, portavoz de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, coincidieron en que la prevención y los trastornos mentales graves continúan recibiendo una atención insuficiente, lo que deja espacio a interpretaciones erróneas y expectativas poco realistas difundidas en el debate público.
En el cierre del foro, Enrique Ruiz Escudero, portavoz de Sanidad del Grupo Parlamentario Popular y exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, defendió la necesidad de sostener las políticas de prevención sobre la base de la ciencia y la evidencia. En un contexto de envejecimiento de la población, señaló que la promoción de la salud desde edades tempranas y a partir de los 50 años resulta clave para retrasar la dependencia y evitar que la desinformación condicione decisiones individuales con efectos colectivos.



