Un nuevo informe sobre la situación de los periodistas exiliados, elaborado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) con motivo del Día Mundial de los Refugiados, concluye que el número de países de los que los profesionales de la información se ven obligados a huir se ha duplicado en apenas cinco años. La organización documenta que más de 1.400 periodistas procedentes de al menos 65 países han recibido apoyo desde 2021, una evolución que atribuye al deterioro de la seguridad, la expansión de regímenes autoritarios, los conflictos armados y el aumento de la violencia contra la prensa en distintas regiones del mundo.
Los datos recopilados por el Área de Asistencia de RSF muestran que 65 países registraron entre 2021 y 2025 al menos un caso de periodista forzado al exilio y que en 20 de ellos la cifra alcanzó como mínimo a diez profesionales. La organización destaca que el fenómeno ha dejado de concentrarse en zonas concretas para extenderse a escala global. Mientras que en 2021 eran 19 los países identificados como origen de periodistas exiliados, en 2025 la cifra ascendió a 40. Durante ese mismo periodo, el número anual de periodistas atendidos por RSF se mantuvo estable en niveles elevados, pasando de 235 a 243 casos.
Afganistán concentra casi la mitad de los periodistas exiliados apoyados por RSF. Desde la toma de Kabul por los talibanes en agosto de 2021, 677 profesionales afganos han abandonado el país con ayuda de la organización. Según el informe, muchos continúan enfrentándose a riesgos incluso después de huir, especialmente en Pakistán, donde las políticas de expulsión de refugiados han afectado también a periodistas afganos. RSF señala que cinco periodistas permanecen actualmente detenidos en Afganistán y que las posibilidades de ejercer el periodismo independiente siguen reduciéndose.
La organización también identifica situaciones preocupantes en América Latina. La combinación de violencia criminal, presiones contra los medios independientes y deterioro institucional ha provocado nuevas salidas de periodistas en varios países. RSF recuerda que desde principios de 2026 han sido asesinados seis periodistas en México, Colombia y Guatemala. La entidad considera que la magnitud real del exilio periodístico en la región podría ser superior a la registrada, debido a las dificultades para documentar todos los casos.
Rusia figura igualmente entre los principales focos de expulsión de periodistas. RSF contabiliza 160 profesionales rusos exiliados con su apoyo desde 2021. Tras la invasión de Ucrania, numerosos medios independientes trasladaron sus operaciones al extranjero. Según datos citados por la organización, al menos 63 medios rusos continúan funcionando desde fuera del país y mantienen audiencias de varios millones de personas. El informe también señala que las autoridades rusas han intensificado las acciones judiciales y represivas contra periodistas que trabajan desde el exilio.
La expansión del fenómeno alcanza además a África subsahariana, donde los conflictos armados y la inseguridad han impulsado nuevas rutas de exilio desde países como la República Democrática del Congo, Malí, Burkina Faso o Chad. En Asia, Myanmar continúa registrando un importante flujo de periodistas hacia Tailandia tras el golpe militar de 2021. RSF estima que unos 300 periodistas birmanos han encontrado refugio en ese país, muchos de ellos en condiciones precarias y sin protección legal estable.
El informe también analiza la situación de países que acogen a periodistas exiliados mientras mantienen restricciones a la libertad de prensa dentro de sus propias fronteras. RSF cita los casos de Egipto y Turquía, que han recibido a profesionales procedentes de conflictos regionales, pero donde periodistas nacionales siguen enfrentándose a presiones, censura o persecución.
Ante este escenario, la organización reclama a los Estados de acogida medidas específicas para reforzar la protección de los periodistas exiliados. Entre sus propuestas figuran la concesión de visados de larga duración, la agilización de permisos de residencia y trabajo, mecanismos de protección frente a la represión transnacional, apoyo financiero estable para medios en el exilio y programas de formación en ámbitos como la ciberseguridad o la investigación digital.
RSF España destaca que lleva tres décadas desarrollando programas de acogida y protección para periodistas perseguidos. La entidad ha impulsado iniciativas como Espacio Seguro RSF, la Beca Alicia Gómez Montano y la Beca Miguel Gil Moreno, además de participar en la evacuación de periodistas afganos tras la toma de Kabul y en nuevas operaciones de acogida desarrolladas en 2025. Según la organización, estos programas buscan facilitar que los profesionales desplazados puedan continuar ejerciendo el periodismo desde entornos más seguros.



