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Qué busca Silicon Valley en los nuevos medios: el caso de MTS, la televisión tecnológica financiada por capital riesgo

Silicon Valley está apostando por financiar nuevos medios que comparten la cultura y los intereses de la industria tecnológica. MTS, una plataforma audiovisual respaldada por Andreessen Horowitz, ejemplifica este modelo: audiencias profesionales muy especializadas, presentadores ajenos al periodismo tradicional, patrocinadores de alto valor y una línea editorial favorable a la tecnología. Su crecimiento plantea interrogantes sobre la independencia informativa y el papel que los inversores quieren desempeñar en la construcción del relato público sobre la inteligencia artificial.

Una televisión que emite durante horas en X, con presentadores de poco más de veinte años, entrevistas a empresarios tecnológicos y una línea editorial abiertamente favorable a la innovación se ha convertido en una de las apuestas mediáticas de Silicon Valley. Se llama MTS, está financiada por Andreessen Horowitz y representa una tendencia que va más allá de la aparición de nuevos formatos informativos: los grandes inversores tecnológicos están respaldando medios capaces de llegar directamente a sus comunidades, compartir sus códigos culturales y ofrecer una visión de la industria más próxima a sus intereses.

MTS, siglas de Monitoring the Situation, comenzó sus emisiones en abril de 2026 con el respaldo de la firma de capital riesgo Andreessen Horowitz (a16z) y varios inversores particulares. Su propuesta combina entrevistas en directo, seguimiento continuo de la actualidad tecnológica y una intensa distribución de contenidos a través de X. La plataforma ha acumulado alrededor de 570.000 seguidores durante sus primeros meses, aunque esa cifra no siempre se corresponde con las visualizaciones de sus programas.

Un reportaje publicado el 27 de octubre por The San Francisco Standard, firmado por la periodista Zara Stone, examina el crecimiento de MTS y las razones por las que ha despertado el interés de inversores, fundadores de empresas y grandes compañías tecnológicas.

La primera diferencia respecto a un medio convencional está en su relación con la industria que cubre. MTS no oculta su afinidad con la visión tecnológica de sus promotores. En septiembre, su consejero delegado y cofundador, Brent Liang, anunció una orientación explícitamente tecnooptimista y defendió que la cobertura de la inteligencia artificial podía convertirse en una forma de «buena propaganda».

La apuesta resulta especialmente significativa porque no se limita a financiar información especializada: supone invertir en una plataforma que comparte buena parte de las convicciones de quienes desarrollan y financian las tecnologías sobre las que informa.

Una audiencia pequeña puede ser extraordinariamente valiosa

El atractivo comercial de MTS no depende exclusivamente de alcanzar grandes volúmenes de audiencia. Su principal activo es la concentración de profesionales con influencia sobre la industria tecnológica.

Según un documento comercial citado por The San Francisco Standard, el 64% de sus espectadores trabaja en funciones técnicas relacionadas con la inteligencia artificial y el 31% desarrolla su actividad en importantes laboratorios de IA. Son cifras proporcionadas por la propia empresa, que no han sido verificadas de manera independiente, pero permiten entender su propuesta a los anunciantes.

Los paquetes de patrocinio comienzan en 50.000 dólares mensuales e incluyen la presencia de la marca en el nombre del programa y un segmento mensual de entrevistas con el patrocinador.

En septiembre, Chris Bakke, uno de los cofundadores, aseguró que la compañía avanzaba hacia un ritmo de ingresos anualizado de diez millones de dólares. No se trata de una facturación anual efectivamente alcanzada, sino de una proyección comunicada por la empresa.

El modelo pone de manifiesto que una audiencia muy especializada, con capacidad de decisión e influencia, puede tener un valor comercial superior al de comunidades mucho más numerosas pero menos definidas. Para determinadas compañías tecnológicas, llegar a ingenieros, investigadores, emprendedores e inversores puede resultar más atractivo que alcanzar indiscriminadamente a millones de consumidores.

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Presentadores que pertenecen a la comunidad sobre la que informan

Otra característica que diferencia a MTS es el perfil de sus comunicadores. Buena parte de sus presentadores son jóvenes procedentes del mundo de la tecnología y los negocios, sin experiencia significativa en redacciones periodísticas.

Una de las transmisiones desde la portada.

Theo Jaffee, de 22 años, abandonó la Universidad de Florida para desarrollar su carrera tecnológica. Sofia Puccini participó en un programa de formación de nuevos comunicadores impulsado por a16z. Ambos representan una elección deliberada: personas que conocen desde dentro las referencias, el lenguaje y las aspiraciones de la comunidad a la que se dirigen.

Erik Torenberg, socio de Andreessen Horowitz y uno de los principales impulsores del proyecto, ha defendido públicamente la incorporación de profesionales extraordinariamente jóvenes y personas que han abandonado sus estudios universitarios.

En MTS, la proximidad cultural a las fuentes no es una circunstancia secundaria. Forma parte de la identidad editorial del producto y de su capacidad para conseguir entrevistas con dirigentes tecnológicos.

Por sus programas han pasado figuras como Marissa Mayer, ex consejera delegada de Yahoo, y Travis Kalanick, cofundador de Uber.

La realización tampoco sigue necesariamente los estándares de la televisión convencional. Algunas emisiones se prolongan durante más de ocho horas, con interrupciones, errores técnicos y momentos de improvisación. Jim Louderback, antiguo consejero delegado de VidCon y editor de Inside the Creator Economy, considera que esa apariencia poco elaborada puede ser deliberada: transmitir espontaneidad y cercanía también constituye una ventaja para determinados públicos.

La aspiración de contar la historia sin pasar por los medios tradicionales

La financiación de MTS se inscribe en una estrategia más amplia de Silicon Valley para construir canales propios de comunicación e influencia.

Marc Andreessen, cofundador de Andreessen Horowitz, lleva años criticando lo que considera un tratamiento desfavorable de la tecnología por parte de la prensa tradicional. Ha recomendado a los emprendedores comunicarse directamente con sus audiencias y reducir su dependencia de los intermediarios periodísticos.

MTS responde parcialmente a esa filosofía. Sus promotores no pretenden limitarse a conseguir cobertura favorable en medios existentes, sino participar en la construcción de organizaciones capaces de producir y distribuir sus propios relatos sobre la industria.

John Battelle, cofundador de Wired y Federated Media, identifica una diferencia respecto a etapas anteriores: algunos de los actuales financiadores de proyectos mediáticos mantienen posiciones abiertamente hostiles hacia el periodismo tradicional.

Battelle interpreta esa actitud como una resistencia de determinados dirigentes tecnológicos a someter su poder al escrutinio externo. La cuestión de fondo no es únicamente quién produce la información, sino si los nuevos medios financiados por la industria están dispuestos a investigar y cuestionar a sus propios patrocinadores.

El reportaje señala que MTS ofrece entrevistas como parte de sus acuerdos comerciales y que no ha encontrado una política editorial pública que establezca cómo separa las decisiones periodísticas de los intereses comerciales.

Entre sus patrocinadores aparecen ElevenLabs y Kong, compañías participadas por Andreessen Horowitz.

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El precedente de TBPN y la búsqueda de un nuevo modelo

MTS no es un experimento aislado. Sigue algunos de los principios del programa tecnológico TBPN (Technology Business Programming Network), adquirido por OpenAI en abril de 2026.

TBPN había conseguido atraer a destacados dirigentes de empresas tecnológicas mediante largas conversaciones, una relación cercana con sus invitados y una estrategia de distribución basada tanto en las emisiones completas como en fragmentos difundidos posteriormente por las plataformas sociales.

Cuando OpenAI anunció la adquisición, el negocio de TBPN avanzaba, según las informaciones disponibles, hacia unos ingresos de 30 millones de dólares en 2026. Tras la operación, canceló sus acuerdos de patrocinio.

La comparación ilustra el creciente interés por medios que combinan comunidades profesionales especializadas, personalidades reconocibles y acceso privilegiado a quienes toman decisiones en la industria.

Sin embargo, la fórmula no garantiza resultados. Andreessen Horowitz ya había impulsado en 2021 Future, una publicación de orientación tecnooptimista que desapareció aproximadamente dieciocho meses después, pese a haber llegado a reunir 1,3 millones de lectores mensuales en su mejor momento.

MTS también presenta diferencias importantes entre su notoriedad y su consumo efectivo. Una entrevista realizada en octubre a Jordan Hirsch, directivo jurídico de Palantir, sobre un programa de formación alternativo a la universidad había registrado, en el momento analizado por The San Francisco Standard, 1.270 visualizaciones en YouTube y 6.839 en X.

La velocidad y el acceso directo como ventajas competitivas

La capacidad de producir información con rapidez constituye otro de los atractivos de MTS. Durante el proceso judicial entre Elon Musk y Sam Altman, la plataforma publicó actualizaciones continuas, reunió documentación judicial accesible mediante búsquedas y ofreció transcripciones generadas con inteligencia artificial casi en tiempo real.

Su cobertura evidenció tanto las posibilidades de los nuevos formatos como sus riesgos: la transcripción automatizada de los testimonios se situó en una zona de incertidumbre jurídica, puesto que las normas del tribunal prohibían grabar o retransmitir el audio, pero no contemplaban expresamente las transcripciones realizadas mediante IA.

La compañía ha ampliado sus instalaciones en San Francisco, ha abierto una oficina en Nueva York y estudia el desarrollo de nuevas producciones. Liang aspira a que sus contenidos lleguen mucho más allá de la audiencia tecnológica inicial.

En una entrevista de septiembre con Helen Toner, antigua integrante del consejo de administración de OpenAI, Theo Jaffee explicó que el objetivo era ampliar el público de MTS hasta alcanzar también a lectores de The New York Times.

Esa ambición muestra otra característica del proyecto: sus promotores no quieren limitarse a construir un canal especializado para profesionales de la tecnología, sino desarrollar una marca informativa con capacidad para competir por la atención general.

El salto presenta dificultades. Louderback advierte de que surgirán numerosos imitadores del modelo TBPN, pero considera que la mayoría fracasará porque el acceso a personajes relevantes, la conexión con una comunidad y la capacidad para generar contenidos atractivos no son fáciles de reproducir.

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