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Grok falla en la mitad de las verificaciones de imágenes y vídeos y apenas rectifica cuando se publica un desmentido

La utilización de asistentes de inteligencia artificial como verificadores de información en las redes sociales presenta problemas que van más allá de las respuestas equivocadas. Grok, el sistema integrado en X, falla en aproximadamente la mitad de sus verificaciones de imágenes y vídeos, ofrece respuestas contradictorias sobre un mismo contenido y apenas corrige sus errores cuando ya se ha publicado un desmentido profesional. Además, solo tres de las 358 respuestas analizadas en una nueva investigación incluyen un enlace al documento concreto que permite comprobar lo que afirma.

Estas son algunas de las principales conclusiones del informe Grok, ¿esto es real? Análisis de las respuestas del chatbot de X sobre contenidos del Mundial de Fútbol de 2026, elaborado por la Fundación Maldita.es en colaboración con investigadores de la Universidad de Jaén y con financiación de Journalism Science Alliance. El estudio, publicado en octubre de 2026, examina cómo se comporta el asistente cuando los usuarios le preguntan si una información difundida en X es verdadera, una práctica cada vez más habitual para resolver dudas sobre contenidos virales.

La investigación se desarrolló entre el 13 de junio y el 20 de julio de 2026 y reunió 766 consultas relacionadas con 46 contenidos que circularon durante el Mundial de Fútbol. De ellas, 556 fueron formuladas directamente por los investigadores y 210 correspondían a interacciones de otros usuarios. En total se analizaron 358 respuestas de Grok, de las que 317 permitían evaluar su capacidad para determinar la veracidad de las afirmaciones.

Los resultados muestran que el 59,9% de estas últimas respuestas fueron correctas, el 26,8% incorrectas y el 13,2% parcialmente correctas. Por tanto, aproximadamente cuatro de cada diez respuestas no ofrecieron una verificación plenamente acertada. Los investigadores advierten de que los resultados corresponden a una muestra específica, dominada por contenidos falsos o engañosos, y no pueden extrapolarse automáticamente a todas las consultas que recibe Grok.

El principal problema aparece con las imágenes y los vídeos

La diferencia más significativa se observa al comparar los formatos de información. Grok acertó en el 95,8% de las respuestas relacionadas con afirmaciones escritas, pero su precisión descendió al 49,4% cuando debía determinar la autenticidad de imágenes o vídeos.

La investigación identifica un problema especialmente relevante para el periodismo: el asistente puede reconocer que las imágenes generadas con inteligencia artificial son difíciles de distinguir de las reales y, aun así, ofrecer un veredicto equivocado sobre su autenticidad.

De las 127 respuestas incorrectas o parcialmente correctas identificadas, 81 correspondían a manipulaciones visuales que el sistema no detectó. En 37 respuestas sobre imágenes o vídeos, Grok advirtió expresamente de las dificultades para identificar contenidos sintéticos, pero terminó pronunciándose. En 23 de esas ocasiones su conclusión fue incorrecta o parcial.

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Los casos documentados ilustran las consecuencias de este comportamiento. Ante imágenes retocadas del futbolista Kylian Mbappé, el sistema llegó a diagnosticar una afección cutánea y recomendar productos para tratarla, sin advertir que se trataba de una manipulación. En otros casos identificó como personas reales a supuestas aficionadas creadas artificialmente e incluso añadió valoraciones sobre su aspecto físico.

El estudio también detectó respuestas que negaban hechos verdaderos. Grok calificó como falso un vídeo auténtico de la Torre Glòries de Barcelona iluminada con la bandera española y llegó a invocar una nota de la comunidad que no aparecía en la publicación consultada.

Una misma noticia puede recibir respuestas contradictorias

Otro hallazgo afecta a la consistencia de las verificaciones. De los 38 contenidos que recibieron más de una respuesta, Grok alternó respuestas correctas con otras incorrectas o parciales en 24 casos. En 16 llegó a emitir veredictos directamente contradictorios.

En una publicación sobre las fotografías manipuladas de Mbappé, el asistente las consideró auténticas en tres ocasiones, después reconoció que habían sido editadas digitalmente y posteriormente volvió a validarlas. Todos estos cambios se produjeron en menos de seis horas, antes de que existiera el desmentido profesional.

La misma información puede ser calificada como verdadera o falsa por el mismo sistema, incluso dentro de una única conversación y sin que hayan aparecido nuevas pruebas que justifiquen ese cambio.

La forma de preguntar también influye en los resultados. Cuando los usuarios planteaban preguntas abiertas, solicitando identificar o explicar el contenido sin cuestionar su autenticidad, el porcentaje de respuestas incorrectas alcanzaba el 59,7%. En las preguntas directas sobre si algo era real o falso, descendía al 17,4%.

Los investigadores consideran que este comportamiento apunta a una tendencia del modelo a aceptar las premisas implícitas en las consultas. No obstante, advierten de que las diferencias entre ambos grupos impiden atribuir los resultados exclusivamente a la formulación de las preguntas.

Publicar un desmentido no garantiza que Grok corrija el error

Uno de los aspectos más importantes para las organizaciones periodísticas y de verificación es qué sucede después de publicar información contrastada.

El estudio comparó las respuestas emitidas antes y después de las verificaciones de Maldita.es. La proporción de respuestas correctas pasó del 63,9% al 69,6%, una mejora limitada que, además, estuvo acompañada de una reducción del número de consultas respondidas.

En las 22 publicaciones sobre las que Grok había ofrecido inicialmente una respuesta incorrecta o parcial, el sistema dejó de contestar en 14 cuando se le volvió a preguntar después de la verificación. En otras cinco mantuvo una respuesta errónea o incompleta y solamente en tres terminó ofreciendo una respuesta correcta.

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La disponibilidad de una verificación profesional no asegura que el asistente incorpore la información contrastada ni que rectifique una afirmación falsa que anteriormente había validado.

La investigación examinó asimismo el papel de las notas de la comunidad de X. Grok acertó en el 74,4% de las respuestas sobre publicaciones que tenían una nota visible, frente al 49,5% de las que carecían de ella. Sin embargo, únicamente mencionó expresamente esas notas en 26 de las 133 respuestas correspondientes a publicaciones que ya las mostraban. Los autores advierten de que no puede determinarse si la mayor precisión se debe a la existencia de la nota o a otras características de esas publicaciones.

Solo tres respuestas enlazaron al documento que respaldaba la verificación

La falta de transparencia sobre las fuentes constituye otro de los grandes problemas identificados.

De las 358 respuestas examinadas, 162 no mencionaban ninguna fuente y otras 76 utilizaban referencias genéricas, como alusiones a verificadores o informes sin identificar. Solo 120 remitían a alguna fuente reconocible.

Sin embargo, incluso cuando el asistente citaba medios, instituciones u organizaciones, rara vez facilitaba un enlace que permitiera comprobar la información. Únicamente diez respuestas incluían una dirección web y solo tres conducían al documento concreto que respaldaba la afirmación.

Esta ausencia de fuentes estaba asociada a una menor precisión. Grok acertaba en el 85,7% de las respuestas que identificaban una fuente concreta, frente al 39,4% de aquellas que no proporcionaban ninguna referencia. De las 85 respuestas incorrectas, 76 carecían de fuentes.

Cuando los investigadores preguntaron expresamente a Grok de dónde procedía la información, el asistente respondió solamente en el 14,7% de las ocasiones.

La Fundación Maldita.es señala que este funcionamiento puede generar una apariencia de verificación sin proporcionar los elementos necesarios para reproducirla o contrastarla. El problema adquiere especial importancia cuando los usuarios interpretan las respuestas del chatbot como una comprobación independiente, pese a que el sistema se alimenta de información de terceros cuya fiabilidad no siempre queda acreditada.

La investigación forma parte de un proyecto desarrollado en dos fases. La primera, presentada ahora, analiza el comportamiento observable de Grok mediante una auditoría de sus respuestas. La segunda, a cargo de la Universidad de Jaén, utilizará experimentos controlados para estudiar cómo influyen los veredictos correctos, erróneos o posteriormente corregidos en la credibilidad que los usuarios atribuyen a la información, sus creencias sobre los hechos y su disposición a compartir los contenidos.

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