Los estudiantes de periodismo y comunicación de España y Latinoamérica consideran que tienen una buena preparación para planificar proyectos digitales, trabajar en equipo y organizar iniciativas innovadoras, pero muestran una confianza menor cuando se trata de poner en marcha sus propias propuestas emprendedoras. Esta diferencia entre las competencias que creen poseer y su intención de emprender constituye uno de los principales hallazgos de una investigación realizada con 1.015 universitarios de España y doce países latinoamericanos.
La distancia entre saber diseñar un proyecto y sentirse capaz de llevarlo a la práctica aparece como una de las principales debilidades en la preparación emprendedora de los futuros periodistas. El estudio también identifica carencias en habilidades técnicas, especialmente en gestión de datos y seguridad digital, y diferencias en la autopercepción de competencias entre los estudiantes de ambas regiones.
Los resultados se recogen en el informe Cartografía de competencias emprendedoras. Autopercepción de estudiantes de periodismo y comunicación de España y Latinoamérica, publicado en septiembre de 2026 por el proyecto MAEDU, en colaboración con SembraMedia y la Universidad de Málaga. La investigación ha sido coordinada por María Sánchez González, profesora de Periodismo de esta universidad, y se basa en una encuesta realizada entre octubre y diciembre de 2025.
El trabajo analiza cuatro dimensiones del emprendimiento digital: identificación de oportunidades, planificación de proyectos, iniciativa y colaboración, y gestión y seguridad. En una escala de uno a cinco, los estudiantes presentan valoraciones relativamente elevadas en todas ellas, con la planificación de proyectos como principal fortaleza, con una media de 4,08 puntos. Le siguen iniciativa y colaboración, con 3,94; identificación de oportunidades, con 3,92; y gestión y seguridad, con 3,78.
La intención de emprender obtiene una de las puntuaciones más bajas
Aunque los participantes reconocen la importancia de organizar adecuadamente un proyecto y trabajar de forma colaborativa, su confianza disminuye cuando deben valorar sus posibilidades de desarrollar una iniciativa propia.
La afirmación relacionada con estar decidido a crear un proyecto de emprendimiento digital en el futuro obtiene una media de 3,61 puntos. También presentan valoraciones relativamente reducidas la capacidad percibida para emprender a partir de necesidades previamente identificadas, con 3,60, y la confianza para aportar ideas a iniciativas emprendedoras en red, con 3,59.
Por el contrario, la importancia de que un equipo funcione correctamente para garantizar el éxito de un proyecto alcanza 4,39 puntos, una de las puntuaciones más altas de la investigación. También destacan la necesidad de definir claramente los objetivos de una iniciativa, con 4,28, y el reconocimiento de la utilidad de las tecnologías digitales para diseñar proyectos, con 4,21.
Los estudiantes parecen tener más seguridad sobre los conocimientos y las condiciones necesarias para emprender que sobre su disposición y capacidad para transformar una idea en una iniciativa propia. Esta diferencia lleva a los investigadores a plantear la necesidad de reforzar las experiencias formativas prácticas y el acompañamiento durante el desarrollo de proyectos.
El informe relaciona estos resultados con las conclusiones de Punto de Partida II, una investigación anterior de SembraMedia sobre la enseñanza del periodismo emprendedor. En aquel estudio, el 70% del profesorado identificaba el temor a no generar ingresos suficientes o no poder sostener económicamente un proyecto como uno de los principales factores que desanimaban a los estudiantes a emprender.
La misma investigación había detectado una presencia limitada de herramientas financieras, como presupuestos, gestión del flujo de caja y contabilidad, en los planes de estudio universitarios analizados. Los autores consideran que ambas investigaciones apuntan a posibles carencias en la formación sobre sostenibilidad económica, aunque sus diferentes metodologías y poblaciones no permiten establecer una relación causal directa.
Las mayores carencias técnicas aparecen en la gestión de datos y la seguridad digital
La investigación también identifica una diferencia entre la conciencia sobre la importancia de la seguridad digital y la confianza para aplicar técnicamente las medidas necesarias.
Los estudiantes otorgan una valoración media de 4,12 puntos a la importancia de garantizar la protección de los datos personales. Sin embargo, cuando evalúan sus conocimientos para utilizar herramientas tecnológicas en la gestión de datos, la puntuación desciende hasta 3,55, una de las más bajas del estudio.
Algo similar ocurre con la capacidad percibida para utilizar tecnologías que permitan garantizar la seguridad y protección de los datos, que obtiene una media de 3,59 puntos.
Los futuros periodistas reconocen la importancia de proteger la información, pero se sienten menos preparados para gestionar datos y aplicar procedimientos técnicos de seguridad. Para los investigadores, esta diferencia entre conocimientos teóricos y habilidades operativas constituye una de las necesidades formativas más claras.
El estudio también recoge puntuaciones relativamente bajas en la capacidad para identificar problemas durante el desarrollo de iniciativas emprendedoras, con 3,67 puntos, mientras que las competencias relacionadas con la responsabilidad, el cumplimiento de compromisos y la colaboración presentan resultados superiores.
Esta combinación dibuja un perfil de estudiantes que valoran positivamente sus capacidades organizativas y sus actitudes ante el trabajo, pero manifiestan más dudas sobre determinadas tareas técnicas necesarias para mantener proyectos digitales.
Los estudiantes latinoamericanos muestran mayor confianza emprendedora
Una de las conclusiones del informe es que la procedencia geográfica introduce diferencias más relevantes que el género o la titulación en la autopercepción de las competencias emprendedoras.
Los estudiantes españoles presentan las medias más bajas en las cuatro dimensiones analizadas. En cambio, los participantes de América Central, México y el Caribe obtienen las valoraciones más elevadas en identificación de oportunidades, planificación de proyectos y gestión y seguridad. Los estudiantes de América del Sur registran la puntuación más alta en iniciativa y colaboración.
Las diferencias territoriales son estadísticamente significativas en tres de las cuatro dimensiones, mientras que las relacionadas con el género presentan una magnitud reducida y las asociadas a la titulación no explican variaciones relevantes.
Los investigadores advierten de que esta mayor confianza declarada por los estudiantes latinoamericanos no demuestra una superioridad objetiva en sus competencias, ya que el cuestionario mide percepciones personales y no el desempeño práctico de los participantes.
Entre las posibles explicaciones plantean diferencias culturales, particularidades de los sistemas de enseñanza y distintas actitudes hacia el emprendimiento digital, factores que consideran necesario seguir estudiando.
En cuanto al género, las mujeres presentan valoraciones ligeramente superiores a las de los hombres en las cuatro dimensiones, especialmente en iniciativa y colaboración. Sin embargo, las diferencias son modestas y prácticamente desaparecen en planificación de proyectos.
Tampoco se aprecian grandes diferencias entre quienes cursan Periodismo, Comunicación Social, Comunicación Audiovisual o Publicidad y Relaciones Públicas, lo que apunta a necesidades formativas relativamente compartidas entre estas titulaciones.
Más formación práctica y conocimientos para sostener proyectos periodísticos
A partir de los resultados, los investigadores plantean la conveniencia de reforzar la dimensión aplicada de la enseñanza universitaria del emprendimiento digital.
El informe señala que la formación no debería limitarse a transmitir conceptos sobre innovación, planificación o modelos de negocio, sino que también tendría que facilitar experiencias en las que los estudiantes puedan desarrollar iniciativas reales, experimentar con herramientas y adquirir capacidades para afrontar dificultades técnicas, económicas y organizativas.
Entre las posibilidades que recoge se encuentran los laboratorios de experimentación, las incubadoras universitarias, los programas de mentoría y los espacios de aprendizaje aplicado, acompañados de formación en gestión de datos, seguridad tecnológica y sostenibilidad económica.
El principal reto formativo que identifica la investigación es convertir la preparación teórica y la confianza en determinadas habilidades en capacidad práctica para crear y mantener proyectos periodísticos digitales. Los autores consideran que avanzar en esta dirección ayudaría a reducir la distancia entre las competencias que los estudiantes creen tener y su disposición a desarrollar iniciativas emprendedoras.
La investigación forma parte del proyecto MAEDU, financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Gobierno de España, y se ha desarrollado mediante el cuestionario EmDigital, un instrumento previamente validado para analizar competencias de emprendimiento digital.
En la encuesta participaron 1.015 estudiantes, con una edad media de 21,68 años. El 44,33% cursaba sus estudios en España y el resto procedía de doce países latinoamericanos, principalmente Ecuador, Venezuela y México. El 47,29% estudiaba Periodismo y el 32,61%, Comunicación Social.



