La inteligencia artificial está transformando —una vez más— el periodismo. Esto ya no es noticia. Pero ¿impacta de la misma manera en todos los niveles profesionales? ¿La transformación en los procesos de trabajo y en los perfiles profesionales será la misma en todas las especialidades periodísticas?
Cuando iniciamos este estudio, nuestra hipótesis de partida era que la llegada de la inteligencia artificial (IA) está transformando el periodismo, pero que no todas las especialidades lo están viviendo de la misma manera. En concreto, nos propusimos estudiar de qué manera la IA está modificando rutinas, procesos y modos de trabajar de los periodistas de investigación, quienes, por sus perfiles, fuentes de alta calidad y exclusividad, metodologías y experiencia, desarrollan un periodismo de gran impacto y de largo recorrido. Así nació este trabajo, que empleó como objeto de estudio una muestra representativa de estos profesionales, acudiendo a la Asociación de Periodistas de Investigación (API) en España. La API es una asociación joven (creada en 2017), pero que cuenta ya con casi un centenar de miembros, cuyo denominador común es la práctica de este tipo de periodismo, bien como asalariados en la plantilla de grandes medios de comunicación, bien como freelance o colaboradores de diversos medios, españoles o extranjeros.
Nos propusimos mapear o fotografiar el uso de las tecnologías de IA por parte de estos profesionales: identificar qué tecnologías formaban ya parte de su día a día, qué temores o expectativas tenían en torno a la irrupción de la IA en sus procesos de trabajo, qué usos consideraban más útiles y en qué medida creían que la IA transformaría su perfil profesional.
En ese sentido, a través de un cuestionario extenso (41 preguntas) enviado a los miembros de la asociación, estudiamos tres grandes dimensiones: (1) qué tecnologías estaban utilizando ya y para qué, (2) cómo creían que esas tecnologías iban a afectar a sus funciones y perfiles profesionales y (3) qué beneficios, riesgos, obstáculos y oportunidades identificaban. El cuestionario fue respondido por el 56% de los periodistas asociados a la API. Hubo tres hallazgos que consideramos especialmente reveladores:
- La IA ya está presente, pero sobre todo en tareas técnicas que liberan tiempo para investigar
Las tecnologías más utilizadas son el reconocimiento automático del habla, la recopilación y tratamiento de datos y las herramientas SEO. Casi el 70% emplea herramientas de IA en tareas de búsqueda y recogida de información, y la mitad la utiliza para procesar dicha información. La mayoría de los encuestados señala que se trata de tecnologías valiosas para su trabajo, especialmente en cuanto a la posibilidad de transcribir entrevistas rápidamente, analizar grandes volúmenes de datos o automatizar determinadas tareas.
Es decir, en el caso de los periodistas de investigación, la IA no sustituye la esencia del trabajo, pero sí alivia la carga operativa. Muchos lo expresan de forma explícita: usar IA no resta calidad a su trabajo, al contrario, les permite concentrarse en lo que mejor saben hacer.
- No sienten miedo a perder su empleo: reivindican que la investigación requiere algo que la IA no puede replicar
Este fue, quizás, el resultado más claro y contundente: el 91,4% afirmó no tener miedo a perder su trabajo por culpa de la IA. Las razones que dieron son muy significativas. Para ellos, la investigación periodística depende del trato humano con las fuentes y no existen algoritmos capaces de sustituir la intuición periodística, el criterio editorial o la toma de decisiones basada en experiencia. A juicio de estos profesionales, la creatividad, la capacidad de ofrecer contexto y la lectura ética de los acontecimientos son claves y son cuestiones que no pueden delegarse en la tecnología. Son irrenunciables.
Esto no significa, sin embargo, que se desentiendan del cambio. Más de la mitad (62,5%) ya estaba formándose en herramientas de IA para reforzar su empleabilidad y anticiparse a lo que viene.
- La principal preocupación no es perder el empleo, sino perder calidad
Aunque la actitud general hacia la IA es positiva, los periodistas de investigación detectan amenazas claras si no se integra con criterios éticos y profesionales sólidos. Las preocupaciones más citadas son el riesgo de generar contenidos de baja calidad (65,7%); que las redacciones se apoyen demasiado en la automatización para producir grandes volúmenes de contenido; la falta de inversión en formación y en infraestructura tecnológica adecuada por parte de las empresas, y el posible impacto en la credibilidad si proliferan contenidos automatizados sin suficiente supervisión humana. Lo que nos pareció más relevante es que la preocupación no se formula desde una perspectiva laboral, sino desde la defensa de los estándares del periodismo de calidad.
La principal conclusión del estudio es que está emergiendo un perfil híbrido de periodista de investigación: tecnológicamente competente, pero profundamente humano en su enfoque y en su aportación profesional.
Los datos muestran que la IA no elimina el trabajo de investigar, pero sí redefine las habilidades necesarias: capacidad para manejar datos, criterio para supervisar automatizaciones, comprensión de herramientas de verificación, etc. Sin embargo, la esencia del periodismo de investigación —la búsqueda paciente de la verdad, la relación con las fuentes, la sensibilidad ética y el análisis profundo— siguen siendo intransferibles a cualquier máquina.
Los profesionales del periodismo de investigación son optimistas, pero vigilantes: favorables a abrazar la tecnología, pero no por ello dispuestos a renunciar a la identidad del oficio.
*Marta Sánchez Esparza forma parte de IBERPERIA, la Red Iberoamericana de Investigación en Periodismo e Inteligencia Artificial.



