La Asociación de Periodistas de Ciudad Real (APCR) ha puesto en marcha el Servicio de Atención Psicológica al Periodista, una iniciativa presentada como pionera en la profesión y entre las asociaciones del gremio en España, que ofrecerá a los periodistas asociados sesiones gratuitas, presenciales, confidenciales y preventivas para abordar situaciones vinculadas al desgaste emocional del trabajo informativo, según ha informado la APCR.
El servicio estará financiado íntegramente con fondos propios de la asociación y permitirá acceder a sesiones de entre 50 y 60 minutos con la psicóloga Catalina Fuster. La iniciativa se concibe como un recurso de primera atención y orientación psicológica, no como un tratamiento clínico continuado ni como sustituto de la atención sanitaria especializada que pueda ser necesaria en determinados casos.
La APCR vincula esta medida con las exigencias de una profesión marcada por la precariedad laboral, la exposición pública en redes sociales y la conexión permanente que impone la actualidad. El servicio ofrecerá un espacio de escucha, acompañamiento y orientación ante situaciones de ansiedad, dificultades de conciliación personal, procesos de duelo, problemas de autoestima o impacto emocional derivado de la cobertura de acontecimientos traumáticos.

El presidente de la APCR, David Centellas, ha señalado que muchos de los problemas que afectan al periodismo tienen también una dimensión emocional asociada al cansancio, al estrés laboral y a la precariedad. “Un periodista agotado piensa peor, puede contrastar menos y, por tanto, puede fallar”, ha afirmado Centellas, que ha advertido de que la salud mental se ha convertido en una “epidemia silenciosa” dentro de la industria periodística.
La iniciativa introduce la salud mental de los periodistas en el debate sobre las condiciones necesarias para ejercer el oficio con rigor. El agotamiento, la presión continuada y la exposición a hechos traumáticos pueden incidir en tareas centrales del periodismo, como la verificación, el contraste de fuentes, la toma de decisiones editoriales o la cobertura de asuntos sensibles.
Cada socio podrá utilizar un máximo de dos sesiones al año. El recurso será individualizado, preventivo, confidencial y orientado a la detección de situaciones de necesidad puntual. Catalina Fuster ha subrayado que no se trata de un “lujo corporativo”, sino de un primer paso para detectar esas situaciones y activar los mecanismos de prevención necesarios.
Los asociados que quieran acceder a esta asistencia podrán solicitarla a través del correo de la asociación, que gestionará únicamente la parte administrativa de la sesión. La APCR no conocerá el contenido de las sesiones, ni valoraciones, diagnósticos o cualquier otra información clínica o personal del usuario.



