La BBC afronta una reorganización profunda en el modo en que revisa las preocupaciones editoriales, en un momento marcado por tensiones internas y dimisiones de alto nivel que han puesto bajo presión a la dirección y a miembros clave de su junta directiva.
La iniciativa contempla la creación de un nuevo puesto de subdirector general para apoyar a quien suceda a Tim Davie, después de que su gestión haya sido considerada demasiado amplia para una sola persona, y coincide con el debate abierto en torno a la influencia de figuras con perfil político en los órganos encargados de salvaguardar la imparcialidad informativa.
El planteamiento se produce tras la renuncia repentina de Davie y de Deborah Turness, responsable de BBC News, después de un desencuentro en el seno del consejo sobre un memorando elaborado por Michael Prescott, exasesor externo del comité de directrices y estándares editoriales (EGSC), en el que denunciaba un supuesto sesgo liberal en áreas como la cobertura de Donald Trump, Gaza y los derechos trans. Prescott dejó su puesto el pasado verano y su documento, filtrado posteriormente al Daily Telegraph, desencadenó un conflicto que ahora será examinado por el comité de cultura, medios y deporte del Parlamento británico.
El foco sobre el EGSC y sobre el papel de Robbie Gibb, miembro del consejo designado por gobiernos conservadores, ha ido en aumento en las últimas semanas. Tal como publica The Guardian, la BBC prevé ampliar la composición del comité con el fin de evitar que ninguna voz tenga un peso decisivo en sus deliberaciones, después de que en las dos últimas reuniones declaradas solo cuatro personas integraran la mesa: Gibb, Davie, Turness y el presidente Samir Shah.
La crisis se ha agravado con la dimisión del miembro de la junta Shumeet Banerji, quien alegó “problemas de gobernanza” y la falta de consulta sobre las decisiones que desembocaron en las salidas de Davie y Turness. El propio Prescott, que no ha intervenido públicamente, sostiene que sus observaciones no obedecen a ninguna agenda política. Shah, por su parte, considera que el memorando presenta una visión parcial y personal de la situación.
Las tensiones internas han reabierto además el debate sobre la presencia de Gibb en el consejo de la corporación. Antiguo jefe de comunicaciones de Theresa May y defensor declarado de posiciones conservadoras, ha sido señalado por sectores políticos y sindicales por haber trasladado de forma reiterada críticas procedentes del ala derecha británica. Fue también uno de los participantes en el proceso que llevó al nombramiento de Prescott como asesor del EGSC. Aliados de Gibb recuerdan, no obstante, que ha manifestado públicamente su apoyo a la BBC y al canon que financia el servicio público.



