Un nuevo manifiesto difundido por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) reclama un compromiso renovado con la ética profesional y advierte sobre los riesgos que, a su juicio, representan determinadas prácticas que buscan la confrontación, la viralidad y el protagonismo personal en detrimento de la función informativa.
El documento, titulado Por la dignidad del periodismo, sostiene que la profesión atraviesa una etapa de transformación marcada por cambios en las condiciones de trabajo, en los métodos de obtención de información y en los hábitos de consumo de noticias, pero considera que el principal desafío sigue siendo la crisis de confianza y credibilidad que afecta a los medios.
La asociación defiende que la misión de los periodistas consiste en ofrecer información veraz y contrastada, así como análisis que permitan comprender la realidad desde distintos puntos de vista. En este marco, recuerda la vigencia del Código Deontológico del Periodismo impulsado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), que establece principios como el respeto a la verdad, la protección de la vida privada y el reconocimiento del derecho de las fuentes a no responder preguntas.
El manifiesto estructura su posición en siete puntos. En primer lugar, reclama que quienes se presenten como periodistas asuman el Código Deontológico de la profesión. También rechaza considerar periodistas a quienes, según la APM, generan situaciones de tensión deliberadamente para atraer atención en redes sociales, obtener notoriedad o lograr beneficios económicos mediante contenidos de agitación.
La asociación sostiene además que es falso que estos actores formulen preguntas que otros periodistas no realizan. Según el texto, los profesionales de la información plantean de forma habitual cuestiones incómodas, pero lo hacen mediante argumentos, respeto y sin buscar protagonismo personal. La APM reivindica así el papel del periodista como intermediario entre las fuentes de información y los ciudadanos.
El documento incluye igualmente una petición dirigida a los partidos políticos para que no utilicen a periodistas y medios de comunicación con fines electorales ni pretendan determinar quién puede ser considerado profesional del sector. En paralelo, reclama poner fin a los enfrentamientos y descalificaciones en redes sociales entre periodistas y también hacia representantes políticos, al considerar que estas dinámicas deterioran el debate público.
Entre sus propuestas figura además la necesidad de mantener un ejercicio constante de autocrítica para corregir posibles excesos derivados de la presión informativa y de la actualización permanente de contenidos. Finalmente, la APM exige a responsables políticos e instituciones que eviten señalar o cuestionar de forma generalizada el trabajo de periodistas y medios en función de intereses partidistas.
El manifiesto concluye vinculando directamente la calidad democrática con el ejercicio profesional del periodismo y afirma que la dignidad de la profesión constituye un requisito indispensable para el cumplimiento de su función social.



















