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El Orden Mundial se acerca a los 10.000 suscriptores gracias a su apuesta por los pódcast de larga duración y la creación de comunidad

El medio español especializado en geopolítica El Orden Mundial se acerca a los 10.000 suscriptores tras experimentar el mayor crecimiento de su historia, impulsado por una estrategia que ha situado los pódcast de larga duración y la relación con su comunidad en el centro del negocio. La compañía ha conseguido superar el estancamiento de las suscripciones que sufrió en 2022, desarrollar nuevas fuentes de ingresos publicitarios y ampliar su actividad hacia los eventos presenciales, los viajes para suscriptores y los productos editoriales.

Eduardo Saldaña, codirector de El Orden Mundial, explicó esta evolución durante el congreso Digital Media Europe, celebrado en Londres, en una sesión compartida con Gianni Barlassina, director general del medio italiano Il Post. Ambos analizaron cómo el audio puede convertirse en un instrumento de fidelización y crecimiento de las suscripciones. La experiencia de los dos medios ha sido recogida por John Rahim en un artículo publicado por WAN-IFRA el 27 de octubre.

El Orden Mundial, fundado por graduados en Relaciones Internacionales, comenzó a construir su comunidad de lectores con una campaña de financiación colectiva que recaudó 40.000 euros en 2018. El proyecto continuó creciendo hasta 2022, cuando las suscripciones se estancaron pese al interés informativo que despertó la invasión rusa de Ucrania.

La dirección decidió entonces entrevistar a suscriptores activos y antiguos abonados para comprender las razones de la desaceleración. Las respuestas apuntaron fundamentalmente a dos problemas: el encarecimiento del coste de la vida, que dificultaba mantener las suscripciones, y la falta de tiempo para seguir una actualidad internacional que muchos lectores percibían como abrumadora.

«Estábamos demasiado centrados en las cifras, en el alcance y en la audiencia, y no en las relaciones que se construyen detrás de esos números», reconoció Saldaña durante su intervención.

Un pódcast de dos horas para recuperar el crecimiento

La respuesta llegó en 2023 con el lanzamiento de No es el fin del mundo, un pódcast que rompió con la tendencia hacia los formatos informativos breves. En lugar de producir resúmenes rápidos de actualidad, El Orden Mundial apostó por conversaciones y explicaciones en profundidad, con episodios que habitualmente superan las dos horas.

Para desarrollar el producto, el equipo estudió el funcionamiento de los creadores de contenido digital en lugar de limitarse a observar las estrategias de otros medios periodísticos. El resultado fue una propuesta que combina especialización temática, explicaciones extensas y una relación más directa con los seguidores.

La duración no ha supuesto un obstáculo para su crecimiento. El episodio número 300, publicado en septiembre, dedicó tres horas al maoísmo. «La gente no es estúpida y sigue queriendo aprender», afirmó Saldaña para explicar por qué existe demanda de contenidos complejos cuando se presentan de una manera adecuada.

Desde el lanzamiento del pódcast, El Orden Mundial ha registrado el crecimiento más rápido de su trayectoria y ha conseguido acercarse a los 10.000 suscriptores. Además, el éxito de sus contenidos sonoros y audiovisuales le ha permitido desarrollar un negocio publicitario que, según explicó su codirector, compite con el de grandes grupos de comunicación españoles.

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Convertir a los suscriptores en una comunidad que participa

La estrategia del medio madrileño no se limita al consumo de información. El Orden Mundial ha ampliado su oferta con experiencias que permiten a los abonados relacionarse entre sí y con los responsables del proyecto.

Entre estas iniciativas figuran viajes exclusivos para suscriptores. Uno de ellos llevó a 22 personas a Turquía, con un coste aproximado de 3.000 euros por participante. El pasado junio, el medio también reunió a más de 500 miembros de su comunidad en el Palacio de la Prensa de Madrid.

La compañía ha adquirido además un local en el centro de la ciudad para abrir una librería en 2027. Según explicó Saldaña, la decisión responde al interés de los propios suscriptores por disponer de un espacio físico en el que encontrarse.

El planteamiento consiste en que la suscripción no represente únicamente el pago por acceder a contenidos, sino también una forma de pertenecer y participar en el proyecto periodístico. «Todos los días les decimos que no estaríamos aquí sin ellos», señaló el codirector.

La extensión de la marca hacia los productos editoriales también ha generado resultados. El libro de mapas y gráficos de El Orden Mundial vendió 28.000 ejemplares en 2025 y la compañía prepara otro atlas para 2027.

No todos los formatos funcionan: el cierre de un pódcast diario

El crecimiento también ha obligado al medio a abandonar iniciativas que no resultaban sostenibles. Saldaña explicó que El Orden Mundial cerró en 2025 un pódcast diario después de mantenerlo durante doce meses.

El producto había conseguido buenas cifras de audiencia, pero no generaba ingresos suficientes para justificar los recursos necesarios. La producción diaria de episodios breves, vinculados a la actualidad inmediata, exigía una dedicación que el equipo no podía mantener de forma rentable.

«Dejemos esto a los grandes medios, que tienen más recursos que nosotros», explicó Saldaña al reconocer las limitaciones de este formato para una organización especializada de menor tamaño.

La decisión refleja una diferencia entre conseguir audiencia y construir productos periodísticos capaces de sostener económicamente su producción. En el caso de El Orden Mundial, la apuesta se ha concentrado en los contenidos de profundidad y en aquellos formatos que permiten mantener relaciones más duraderas con los seguidores.

El vídeo y la pérdida de tráfico web por la inteligencia artificial

Otro elemento de la transformación de El Orden Mundial ha sido la creciente importancia del vídeo. Saldaña defendió la distribución audiovisual de los pódcast, especialmente a través de YouTube, por su capacidad para llegar a nuevos públicos de América Latina y a los hispanohablantes residentes en Estados Unidos.

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«No entiendo grabar pódcast sin vídeo», afirmó durante el encuentro.

La compañía también ha tenido que adaptar sus procesos editoriales a la pérdida de tráfico procedente de internet. Según explicó su codirector, El Orden Mundial comenzó a notar hace dos años cómo la inteligencia artificial afectaba a las visitas que recibía su página web, lo que contribuyó a revisar la relación entre los distintos formatos de publicación.

Actualmente, los guiones de los pódcast se preparan teniendo en cuenta su posterior aprovechamiento en artículos escritos y fragmentos destinados a las redes sociales. Esta integración todavía está modificando las rutinas de trabajo de la redacción.

Il Post: 120.000 socios y un modelo basado en el audio

El caso de El Orden Mundial fue presentado junto al del italiano Il Post, un medio digital que mantiene todos sus artículos en abierto y financia su actividad principalmente mediante las aportaciones de 120.000 socios.

Gianni Barlassina explicó que Il Post comenzó a desarrollar sus suscripciones en 2019, después de comprobar que los ingresos publicitarios se habían estancado pese al crecimiento del tráfico. El primer mes consiguió 4.000 abonados y actualmente el 78% de su facturación procede de los socios, que pagan nueve euros mensuales o 90 anuales, sin descuentos.

Una de las claves fue Morning, su pódcast diario de noticias, lanzado en 2021. El programa comenzó siendo gratuito, aunque desde el principio se advirtió a los oyentes de que pasaría a formar parte de la oferta de pago. Cuando se produjo el cambio, entre el 70% y el 80% de los oyentes decidió pagar.

Il Post ha identificado una fuerte correlación entre la escucha habitual de sus pódcast y la renovación de las suscripciones, aunque también ha comprobado que el público que consume audio y el que lee artículos apenas se desplaza de un formato al otro.

El crecimiento ha permitido ampliar su redacción desde nueve trabajadores hasta más de 80, de los cuales cerca de 60 son periodistas.

Barlassina reconoció, sin embargo, que la expansión también complica la gestión de la comunidad. Con menos de 10.000 miembros era posible organizar pequeños encuentros y responder personalmente a las consultas. Con 120.000, las expectativas son mucho más diversas y resulta difícil satisfacerlas todas. El medio dedica actualmente dos personas a moderar los comentarios.

El directivo también compartió el escaso rendimiento de sus intentos de captar suscriptores mediante publicidad de pago. Una colaboración con una gran compañía italiana de telecomunicaciones para distribuir pruebas gratuitas produjo muy pocas conversiones, pese a la inversión en campañas y procesos de incorporación. Las posteriores campañas de publicidad digital tampoco han conseguido resultados satisfactorios.

«Pagas mucho dinero para obtener resultados muy, muy pequeños», reconoció Barlassina, que cuestionó la capacidad de la publicidad convencional para vender suscripciones periodísticas.

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