El avance de la inteligencia artificial, el peso creciente de las redes sociales y la multiplicación de dispositivos están alterando la forma en que los usuarios acceden a la información en América Latina, configurando un escenario en el que los medios informativos dejan de ser la puerta principal de entrada y pasan a depender, en gran medida, de intermediarios tecnológicos que condicionan qué contenidos se ven, cómo se consumen y quién obtiene visibilidad.
Un informe de Comscore sobre tendencias digitales en la región sitúa a la inteligencia artificial como uno de los principales vectores de este cambio, al consolidarse como un nuevo punto de acceso al consumo informativo. Los asistentes y buscadores que generan respuestas directas comienzan a absorber parte del tráfico que antes llegaba a los sitios de noticias, introduciendo una lógica en la que competir por aparecer citado en esas respuestas resulta tan relevante como posicionar contenidos en buscadores tradicionales.
Este desplazamiento afecta directamente al papel de los medios. Las respuestas generadas por IA determinan qué fuentes aparecen ante el usuario, y en muchos casos priorizan plataformas como YouTube, lo que reduce la presencia de cabeceras informativas en determinados temas y obliga a replantear las estrategias de distribución y posicionamiento editorial.
El cambio no es solo de acceso, sino también de medición. El estudio introduce el concepto de “audiencia potencial de IA”, que incluye a usuarios que ven contenidos o referencias dentro de respuestas generadas aunque no hagan clic en los enlaces. Para los medios, esto implica ampliar el alcance teórico, pero también asumir una pérdida de control sobre la relación directa con la audiencia y sobre los modelos de monetización basados en tráfico.
En paralelo, el ecosistema informativo en América Latina mantiene una base amplia de usuarios, con Brasil, México y Argentina como principales mercados en volumen, pero con un consumo cada vez más distribuido entre plataformas. Las redes sociales amplifican el alcance de las noticias y se consolidan como uno de los principales canales de acceso, con una parte relevante de la audiencia que consume contenidos informativos exclusivamente dentro de estos entornos.
La fragmentación del consumo se intensifica con la coexistencia de desktop, mobile y televisión conectada. El vídeo gana peso como formato informativo y de entretenimiento, con un crecimiento del consumo en pantallas grandes a través de plataformas como YouTube, lo que introduce nuevos hábitos y momentos de consumo para las noticias.
Para editores y responsables de comunicación, el informe apunta a varias implicaciones operativas.
- La primera es la necesidad de adaptar los contenidos a entornos donde pueden ser citados, resumidos o reinterpretados por sistemas de inteligencia artificial.
- La segunda, entender qué plataformas actúan como intermediarias clave y cómo influyen en la visibilidad. Y la tercera, desarrollar métricas que vayan más allá del tráfico directo y permitan medir el impacto en ecosistemas donde el usuario no siempre accede al medio.
El auge de los creadores de contenido añade presión competitiva. Estos perfiles ya representan una parte significativa de las interacciones en redes sociales y compiten con los medios en la distribución de información, especialmente en formatos audiovisuales y en plataformas sociales.
El informe también identifica patrones de interés relevantes para la agenda informativa. Las categorías de noticias, finanzas, deporte y entretenimiento mantienen niveles elevados de interacción en mercados como México y Argentina, lo que confirma la demanda de información en estos ámbitos, aunque distribuida a través de canales cada vez más diversos.



