Bob Woodward, uno de los periodistas más reconocidos de Estados Unidos y figura histórica de The Washington Post por su investigación del Watergate, ha expresado su profunda decepción con Jeff Bezos, propietario del periódico desde 2013. En sus nuevas memorias, el veterano reportero sostiene que las decisiones empresariales y editoriales del multimillonario han debilitado la confianza pública en el diario y han puesto en cuestión una tradición de independencia periodística que durante décadas distinguió a la cabecera. Woodward considera que Bezos ha dejado de ejercer el papel de respaldo y protección del periodismo independiente que prometió cuando adquirió el periódico.
Las críticas aparecen en Secrets, el libro de memorias que Woodward publicará el próximo 24 de noviembre y en el que repasa sus 55 años de trayectoria profesional. Según publica The New York Times, cuyo corresponsal jefe de la Casa Blanca, Peter Baker, ha tenido acceso anticipado al manuscrito, uno de los principales episodios del libro es el deterioro de la relación entre Woodward y el propietario de The Washington Post.
Uno de los acontecimientos que relata el periodista se remonta a 2018, cuando estaba a punto de publicar un libro especialmente crítico con Donald Trump. Woodward llamó entonces a Bezos para advertirle de las posibles consecuencias de aquella publicación. El empresario le respondió que no debía preocuparse porque contaba con su respaldo y que siempre lo apoyaría. Ocho años después, Woodward considera que aquella promesa no se ha cumplido.
El desencanto del periodista no procede de una intervención directa del propietario en las informaciones del diario. De hecho, Woodward reconoce expresamente que Bezos no ha interferido en la elaboración de las noticias, pero considera que sus decisiones como propietario han debilitado la independencia y la credibilidad del periódico. Sus reproches se centran en los importantes recortes de personal, la reorientación de las páginas de opinión y el acercamiento personal del empresario a Trump.
Woodward recuerda que recibió con alivio la compra de The Washington Post por parte de Bezos en 2013. Entonces confiaba en que la capacidad financiera del fundador de Amazon permitiría al periódico mantener una cobertura periodística ambiciosa y afrontar las presiones políticas sin comprometer su independencia. Esa confianza comenzó a deteriorarse en 2024, cuando Bezos decidió retirar el respaldo editorial a la candidata demócrata Kamala Harris poco antes de las elecciones presidenciales y anunció que el periódico dejaría de apoyar oficialmente a candidatos a la presidencia.
Aunque la decisión se presentó como un cambio de criterio editorial, Woodward cuestiona especialmente el momento elegido. A su juicio, la proximidad de las elecciones transmitía la impresión de que tanto Bezos como el periódico estaban cediendo ante Trump. El periodista se preguntó entonces cómo podía adoptar aquella posición un propietario que conocía las investigaciones publicadas por su propio diario sobre el presidente estadounidense.
Posteriormente, Bezos modificó la orientación de la sección de opinión para concentrarla en la defensa de las libertades individuales y el libre mercado, excluyendo posiciones contrarias a esos principios. Woodward interpreta esta decisión como una ruptura con la tradición de pluralismo editorial que había caracterizado históricamente a The Washington Post. Considera que la medida habría resultado especialmente dolorosa para Katharine Graham y Ben Bradlee, la editora y el director que estuvieron al frente del periódico durante la investigación del Watergate.
La actitud pública del empresario ante los ataques de Trump a los medios constituye otro de los principales motivos de crítica. Woodward lamenta que Bezos haya permanecido en silencio ante lo que considera una campaña de intimidación contra la prensa independiente. Contrapone esa posición a la de A. G. Sulzberger, editor de The New York Times, que sí ha defendido públicamente la independencia periodística frente a las presiones presidenciales.
Para Woodward, la responsabilidad de los propietarios de medios no se limita a garantizar su viabilidad económica, sino que también exige defender públicamente a sus periodistas cuando su independencia se ve amenazada. El veterano reportero considera que todavía no es demasiado tarde para que los propietarios de medios antepongan el valor moral a los beneficios financieros.
Las críticas adquieren especial relevancia por la posición que Woodward continúa ocupando dentro de The Washington Post, donde mantiene el título de editor asociado. Su trayectoria está estrechamente vinculada a la identidad del periódico y a uno de los episodios más importantes del periodismo de investigación estadounidense.
El director de The Washington Post defiende la gestión de Bezos
Matt Murray, director ejecutivo de The Washington Post, ha respondido a las críticas de Woodward defendiendo la independencia de la redacción. En declaraciones recogidas por The New York Times, Murray ha asegurado que Bezos nunca ha interferido en el trabajo informativo y ha destacado que el periódico continúa publicando investigaciones relevantes sobre la Administración Trump.
Murray sostiene que el respaldo del propietario está permitiendo reorganizar la empresa y preparar una nueva etapa de crecimiento. También afirma que los periodistas actuales del periódico siguen desarrollando investigaciones de gran trascendencia con plena independencia y con el estímulo de Bezos. Un representante del empresario no respondió a la solicitud de comentarios de The New York Times.
Las memorias revelan fuentes y episodios desconocidos de su trayectoria
Además de sus críticas a Bezos, Secrets contiene revelaciones sobre algunos de los trabajos periodísticos más conocidos de Woodward. Por primera vez, el reportero identifica a numerosas fuentes que le proporcionaron información durante sus investigaciones, entre ellas presidentes, responsables del Gobierno estadounidense, magistrados del Tribunal Supremo, militares y agentes de inteligencia.
Entre las revelaciones figura la identidad de quienes le permitieron reconstruir una escena de los últimos días de Richard Nixon en la presidencia, cuando el mandatario pidió a Henry Kissinger que rezara con él. Woodward explica que obtuvo aquella información a través de Brent Scowcroft y Lawrence Eagleburger, dos colaboradores de Kissinger.
También revela que Hillary Clinton fue la fuente de una conversación privada con su marido que apareció en The Agenda, uno de sus libros sobre la presidencia de Bill Clinton. La precisión con la que había reconstruido aquel diálogo había suscitado preguntas sobre cómo pudo conocerlo.
Woodward aborda igualmente algunas controversias de su carrera. Entre ellas, reconoce su responsabilidad como editor en la publicación de un reportaje fabricado por Janet Cooke sobre un supuesto niño de ocho años adicto a la heroína. El periodista reconoce aquel episodio como uno de sus mayores fracasos profesionales y admite que le llevó a cuestionar sus capacidades para desempeñar funciones de edición.



