Una lista de recomendaciones literarias para este verano, publicada por el Chicago Sun-Times y una edición del Philadelphia Inquirer, ha generado una oleada de críticas tras descubrirse que incluía múltiples títulos ficticios atribuidos a autores reales. El contenido, distribuido por King Features, fue generado parcialmente por inteligencia artificial sin verificación editorial y ha reabierto el debate sobre la fiabilidad de los contenidos automatizados en el periodismo.
Entre los títulos inventados figuraba Tidewater Dreams, atribuido a la escritora chileno-estadounidense Isabel Allende, y descrito como su “primera novela de ficción climática”, un libro que no existe.
Otro ejemplo: The Rainmakers, supuestamente escrito por el ganador del Pulitzer 2025, Percival Everett, situado en un futuro distópico donde la lluvia es un lujo comercializado. Solo cinco de los quince libros listados en la sección Heat Index eran reales, entre ellos Bonjour Tristesse de Françoise Sagan y Dandelion Wine de Ray Bradbury.
Reconocimiento de error y despido
Marco Buscaglia, autor de la lista y colaborador freelance, reconoció en su página de Facebook que utilizó inteligencia artificial para confeccionar la lista y que no comprobó los resultados. “Un error realmente estúpido por mi parte”, escribió, asumiendo la responsabilidad total. La distribuidora King Features —filial del grupo editorial Hearst Newspapers— ha confirmado que ha rescindido el contrato con Buscaglia y que su política prohíbe expresamente el uso de inteligencia artificial sin supervisión humana.
El Chicago Sun-Times y el Philadelphia Inquirer han retirado la sección de sus ediciones digitales y han iniciado investigaciones internas para esclarecer cómo se aprobó el contenido. Victor Lim, director de marketing de Chicago Public Media (propietaria del Sun-Times), ha declarado a NPR que “es inaceptable que cualquier contenido ofrecido a nuestros lectores sea inexacto”. Por su parte, la editora del Inquirer, Lisa Hughes, ha subrayado que la redacción no tuvo participación en la elaboración del suplemento.
“¿Cuál es el sentido de suscribirse a un periódico impreso si van a incluir basura generada por IA?”
El episodio ha sido ampliamente comentado en redes sociales y foros como Reddit y Bluesky, donde suscriptores expresaron su indignación. “¿Cuál es el sentido de suscribirse a un periódico impreso si van a incluir basura generada por IA?”, se preguntaba un lector. La editora y exbibliotecaria Kelly Jensen calificó el incidente como una consecuencia de la pérdida de profesionales en bibliotecas y redacciones, donde los contenidos están siendo reemplazados por sistemas automatizados sin control.
El suplemento fue publicado el 18 de mayo, apenas dos meses después de que el Chicago Sun-Times anunciara que el 20 % de su plantilla había aceptado prejubilaciones debido a dificultades económicas. La reducción de personal coincide con una tendencia creciente en medios estadounidenses: la externalización de contenidos y el uso experimental de IA, que ya ha provocado errores similares en publicaciones como Sports Illustrated o el grupo Gannett.
Consecuencias y reflexiones
El caso ha puesto de nuevo en primer plano los riesgos del uso no supervisado de inteligencia artificial en entornos periodísticos, especialmente en una etapa marcada por recortes, automatización y presión por reducir costes. Para el escritor y colaborador de NPR Gabino Iglesias, que ha participado en iniciativas legales para proteger el trabajo de autores frente a la explotación por parte de modelos de IA, lo ocurrido no es una anécdota aislada, sino un síntoma estructural.
“Si realmente quieren leer esos libros falsos, podemos escribirlos. Pero que nos paguen por ello”, dijo con ironía. En medio de la polémica, el Sun-Times ha subrayado que este incidente debe servir como “un momento de aprendizaje para todas las organizaciones periodísticas”, recordando que “nuestro trabajo es valioso por la humanidad que hay detrás”.



